REPROGRÁMAME ÉSTA

BAILE Y COCHINO.-

Por: Horacio Cárdenas.-

WhatsApp Image 2019-12-26 at 13.34.40

Yo no sé qué es lo que le enseñaban o le escondían al presidente de la República Andrés Manuel López Obrador, cuando se aparecía cada fin de semana, en algunos de los hospitales, clínicas y centros de salud de los distintos estados del país. No vamos a negarle a Andrés Manuel su capacidad de trabajo, esa que no le aguantan ni los periodistas de la fuente, a los que ha mandado a descansar por no poder seguirle el paso, él como decía la cortinilla de Viaje a las estrellas, ha llegado hasta donde no se había parado ningún político jamás, ni siquiera el día de la inauguración ni para tomarse la foto correspondiente, pero también tenemos que decir que su estrategia de visitas tiene una falla de origen: él si anda trabajando… pero los demás no.

A lo mejor en las plataformas de Petróleos Mexicanos, a esas a las que se deja llegar en lancha porque desconfía de los helicópteros, y en las plantas de la Comisión Federal de Electricidad, los sábados y domingos, los días festivos hay una guardia, un “skeleton crue”, como dicen también los gringos, un grupo de trabajadores que les tocó la de malas de tener que cubrir su turno mientras el resto de sus compañeros está descansando, pero si acaso es uno de cada diez, y eso solo para vigilar los sistemas de emergencia, porque lo que es el trabajo normal, o se hace de lunes a viernes, o es automatizado, y requiere solo de los pocos de guardia. Pero hablando de los hospitales, allí la cosa cambia, y cambia para mucho peor. Los periódicos de aquí de Saltillo recogen la nota cada vez que hay un puente o un descanso, de que los hospitales de tal o cual dependencia, IMSS, ISSSTE, sector salud estatal, estarán operando solamente los servicios de urgencia, que el resto del personal, por contrato colectivo de trabajo, estará disfrutando del asueto. Los colegas periodiqueros y fotoreporteros se dejan caer por el Seguro I, por el Seguro II, por el hospital del ISSSTE, y efectivamente no tienen que esperar mucho para que llegue un paciente, ardiendo en fiebre, con alguna herida que debe dolerle hasta el alma, con algún padecimiento insoportable que lo hizo vencer su natural reticencia a ponerse en manos de burócratas, que no profesionales de la salud, que lo primero que le recetan es un trato inhumano, o a veces ni eso. Esto mismo pasa los fines de semana, pues la consulta familiar y de especialistas es solo semana inglesa, ¿entonces qué se encuentra el presidente López Obrador en los dignos hospitales que dependen del gobierno federal?, casi nos atreveríamos a sugerir que le cambie, que las mañaneras sean sábado y domingo, y que cualquier día de la semana se descuelgue por los centros de salud, y por los sitios donde trabajan los burócratas, para que vea lo que es canela fina. Claro que es poco probable que acceda a algo así, pero mientras no vaya cuando está la gente, la que demanda servicio y la que lo proporciona de tan mala manera, los viajes solo sirven para juntar millas de paseador frecuente.

Acá en Coahuila, sin ir más lejos, o más bien para hablar de lo que nos interesa, nos afecta y nos duele, nos hemos topado con un par de ejemplos ¿para qué necesitamos más?, del trato que las instituciones da a sus pacientes, es más, les niegan de plano hasta esa calidad, dejándolos en la de gente de la calle a la que ni siquiera se toman la molestia de atender.

Uno quisiera pensar, que porque el segundo puesto en importancia en la estructura del Instituto Mexicano del Seguro Social, habría un interés más allá de lo estrictamente inmediato, por los requerimientos de salud, y más allá de ellos, de un trato humano de parte del personal del IMSS para con sus paisanos, pero es el caso que no. El hecho que Javier Guerrero sea secretario general del seguro, no ha redundado en ningún beneficio concreto para los derechohabientes del instituto, de entre los cuales algunos, no muchos ni demasiados, habrá sufragado por él en sus correrías por la política estatal y federal. Ahora ungido en un puesto para el que por demás está decir que carece de cualquier preparación médica o siquiera asistencial, era para que Javier procurara un esfuerzo por un trato humano de sus subordinados en el Seguro, para con sus paisanos, pero no es el caso. Sus intereses radican en la colocación de sus incondicionales en posiciones donde puedan resultarle útiles políticamente, ¿o alguien piensa que Javier ya no quiere ser gobernador de Coahuila?, sin pasar por algo la realización de algunos buenos negocios, porque sí, una cosa es estar incrustado en la nómina de la 4T, y otra muy distinta el que como tantos otros recogidos en el camino por Andrés Manuel, se formaron en aquella máxima de que un político pobre hace un pobre político. Hace pocos meses pudimos constatar que en la Clínica 2 del Seguro, la que está sobre boulevard Carranza, había pegado en uno de los vidrios que todos los procedimientos quedaban suspendidos, no me lo va a creer, o sí claro que sí, por falta de jeringas… habíamos oído lo de que no hubiera gasas, vendas, sábanas, ¿pero de que no hubiera jeringas ni para lo más inmediato. Ahora que, ¿Cuánto cuesta una jeringa, a precio público, no de leonina licitación estilo 4T?, tres pesos, ¿por tres pesos suspender intervenciones quirúrgicas?, de plano hay que ser muy inconsciente, pues así son. La alta política en la que anda Javier le impide ver que las cosas en su área de trabajo se dejan de hacer por mera falta de interés, por no hablar de inconsciencia e inhumanidad.

Otra que le mostramos en la foto, el aviso en una vil hoja de papel de que en el servicio de ginecooncología, le hacen saber a las pacientes que si no traen falda… que pasen a recepción (sin el por favor, que eso les cuesta el triple, seguro) para que les reprogramen la cita. Vamos a ver, ¿Cuál es la implicación de la falda?, tan sencillo como que no le van a ofrecer una bata de esas que llaman locas, abiertas por atrás, las cuales en teoría se les entregan limpias si no estériles, en cambio que una mujer que viajó en camión desde quien sabe dónde, por muy limpia que traiga su falda, no es para ser examinada en ella, y menos someterse a algún procedimiento médico, ¿me van a decir que tampoco hay para batas?, si no se las van a regalar, solo a prestar. Pero lo que importa ¿sabe cuánto hay que esperar para que le asignen una cita, y luego para que se la reprogramen por una estupidez?, suerte tendrá la paciente si todavía está viva o todavía se puede hacer algo por ella luego de tanto tiempo que dejan pasar, si hasta parece que esa es la intención y no otra, que la gente se agrave y se termina muriendo, antes que la atiendan, usted sabe, eso del quirófano, los tratamientos oncológicos son muy caros. Esas son las cosas de las que se pierde el presidente cuando visita los hospitales en fin de semana, déjese caer en día y horario normal señor presidente, para que vea la calidad de los servicios que se prestan, o más bien, los que se dejan de prestar por personal que mejor debería estar trabajando en un rastro, burócratas de arriba y de abajo, hasta la médula.

Deja un comentario

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.

Ofrecido por WordPress.com.

Subir ↑

Descubre más desde El Demócrata

Suscríbete ahora para seguir leyendo y obtener acceso al archivo completo.

Seguir leyendo