ASCO DE PISTA

BAILE Y COCHINO.-

Por: Horacio Cárdenas.-

OlimpicoSaltillo

¿Recuerda usted el inicio del sexenio de Rubén Moreira Valdés, aquel en que toda lógica y sensatez, el gobierno del estado se empeñaba en convencer, o en burlarse del respetable público elector, de que acá en Coahuila la gente tenía motivos para sonreír?, la cosa estaba del cocol en todos los ámbitos de la administración pública, donde no había dinero para nada, donde habían tenido que despedir a gente que había trabajado durante el sexenio pasado, que era afín, que había andado en la campaña, pero a la que no se podía seguir manteniendo en nómina porque no había con qué pagarle; del lado de la iniciativa privada las cosas estaban mucho peor, porque el sexenio nomás pintaba de para cuando iniciar con la obra pública, y peor, porque a los contratistas que habían realizado las ambiciosas construcciones en el gobierno anterior, seguían sin pagarles, llevando a muchas compañías a la quiebra. Por su parte la población se comenzaba a dar cuenta de que de los beneficios del sexenio de la gente no iba a quedar prácticamente nada, pues este sólo ofrecía sonrisitas socarronamente burlonas.

Pocas administraciones comenzaron con tan malos auspicios, la megadeuda, el cáncer del gobernador entrante, el desprestigio del PRI que dobló las manos para imponer a un hermano después de otro, apenas con el interregno de un interino en el que nadie confiaba, y tanto, que fue a dar con su osamenta a una prisión norteamericana, la inseguridad con visos de crueldad nunca vista en Coahuila, y la depresión económica, y sin embargo… había un rayito de esperanza, y no era precisamente Andrés Manuel López Obrador, que todavía estaba lejos de llegar a presidente.

En algún momento nos lo hizo notar el célebremente triste Pepe Marroquín, ¿te has fijado que la única obra pública que hay en el estado, es deportiva?, ah caray, no siendo nuestro giro, la aseveración nos cayó por sorpresa, y luego de ver que a falta de pasos elevados, distribuidores viales, carreteras, caminos vecinales y ejidales, y demás infraestructura con la que apantalló a los coahuilenses Humberto Moreira, en Coahuila sólo se estaban construyendo deportivos, canchas para la práctica masiva, instalaciones para la práctica del deporte de alto rendimiento, albercas, nos pusimos a rastrear el pitazo de Pepe y pudimos comprobar que era rigurosamente cierto.

Al ponernos a averiguar por qué la administración se concentraba en la construcción de infraestructura, que podría ser considerada por algunos sectores de la población como suntuaria, sobre todo porque había muchas cuestiones que habían quedado como pendientes o en el mejor de los casos como proyecto del sexenio de Humberto, lo que los coahuilenses deseaban, lo que tenían derecho a esperar y se quedaron esperando, era precisamente continuidad en el volumen y ritmo de las obras, pero Humberto Moreira sólo hay uno, y su brother del alma tuvo que apelar a lo único que podía, los fondos de infraestructura deportiva de la federación, ya que son los únicos que se le abrieron, vaya usted a saber por qué. Todas las canchas, gimnasios, pistas, parques de los que presumió el sonriente gobernador Rubén Moreira se hicieron con dinero de la CONADE, la Comisión Nacional del Deporte, aunque él lo presumió, ¿de qué otra manera pudo ser?, como inversiones estatales, a cargo del INEDEC.

De por aquellos años data la última manita de gato que se le dio a eso que entre eufemística optimistamente llaman el estadio olímpico, obra deportiva bastante pueblerina, y definitivamente no a la altura de la capital de un estado que presumía de dar toques de tanta energía, aparte de la sonrisa bobalicona de los primeros meses del sexenio. La manita de gato incluyó una retocada muy, pero muy por encima a la pista de tartán, orgullo que era de gente tan sofis como Enrique Martínez y Martínez, quien cuando era gobernador, se iba a trotar en ella, acompañado de lo que se conocía en el bajo mundo como el club del infarto, pues a los que invitaba para correr con él y carecían de condición física, a eso es a lo que ese exponían. La pista estuvo bien, muy bien durante varios años, y hasta podríamos decir que duró mucho más allá de sus especificaciones y garantía, al grado de que todavía está allí, nada más que el servicio que presta de un tiempo para acá, deja mucho que desear, habiéndose convertido en un auténtico riesgo para los deportistas que la utilizan, los de atletismo casi exclusivamente, y los practicantes de los demás deportes, como complemento de lo suyo.

Hay quienes le tienen mucho cariño a la pista del Olímpico, después de todo allí obtuvieron la instrucción, la destreza, la habilidad, todo lo que se puede obtener de la infraestructura deportiva para la práctica de un deporte. Sin exagerar podríamos decir que les duele el estado en que se encuentra, más que de deterioro, de abandono y de mal manejo, que si no hubiera esto, todavía podría durar algunos años, antes de ameritar su reemplazo completo.

De lo peorcito de la pista está la parte que se levantó por el agua… sí, como el Estadio Olímpico se inunda cuando diluvia en Saltillo, pues el pegamento con el que estaba adherido a la base, se levantó, poniendo en riesgo a los corredores. La otra mencionable son las raíces, no las del problema, sino de los árboles, al parecer a nadie se le ocurrió que cierta clase de árboles no debían estar cerca de la pista, porque ya ve como son de canijos y perniciosos, avientan las raíces hacia los lados, en vez de hacia abajo ¿resultado?, que las dichosas raíces han levantado el tartán en varios tramos, convirtiéndose en auténticas trampas para quienes todavía se avientan a correr por esos carriles. Ya se cuentan por decenas los corredores que han ido a dar al suelo de la más fea manera, resultando con golpes, escoriaciones, raspones, y no tarda el esguince ni la fractura, de los que por supuesto, nadie se va a hacer responsable.

Pero así como nadie previó los problemas de la pista, nadie se ocupa de resolverlos, un par de trabajadores bien hechos podrían levantar esa parte del tartán, que de por sí está roto, cortar las raíces con una sierra eléctrica o un hacha, taparlo con firme y pegarlo de nuevo, la reparación no sería perfecta pero sí mucho mejor que como está ahorita, totalmente abandonado.

Pero nos sospechamos que hay plan con maña, resulta que en una negociación no muy clara, el estadio olímpico ha sido rentado al equipo de fútbol soccer, al cuyos administradores les incomoda y disgusta no tener la exclusividad para sus jugadorcitos. Parte del negocio estuvo en que se repararía el estadio… la parte verde, donde corren bobaliconamente atrás de una pelotita, pero de la pista nada. Si alguien de autoridad se hubiera puesto buzo, le hubiera sacado sin problemas el arreglo de la pista a la empresa, pero no, todo para esta y que los deportistas se frieguen, o se larguen, que al fin lo que quieren es soledad y exclusividad. Que tristeza ver a los ambiciosos y soñadores deportistas coahuilenses corriendo en estacionamientos, la banqueta o en la calle, porque teniendo un espacio decente (más o menos) para entrenar, lo dejan morir para prestárselos a los futboleros, ese no es amor a la camiseta, es traición o amor al billete, lo que usted prefiera.

Deja un comentario

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.

Ofrecido por WordPress.com.

Subir ↑

Descubre más desde El Demócrata

Suscríbete ahora para seguir leyendo y obtener acceso al archivo completo.

Seguir leyendo