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LOS INFECCIOSOS TENTÁCULOS DE REYES

BAILE Y COCHINO…

Por Horacio Cárdenas.-

Reyes-Flores

Ahora que está de moda el Coronavirus, que tiene en cuarentena a una, dos o tres ciudades de China, que tiene una incidencia de medio millar de casos, con un índice de mortalidad de un 4 o 5%, y una capacidad de causar histeria colectiva a miles de kilómetros de distancia, superando su capacidad de contagio e infección, son obligadas las referencias epidemiológicas a todo, incluyendo la cosa política, que algunos considerarían como inmune a esto, pero resulta que no, allí tiene los bandazos que da el Movimiento de Regeneración Nacional en el Estado de Coahuila, que ya no sabe si se deben a la licuefacción de los órganos partidistas, a la necrosis ideológica, a la incidencia de bacterias y virus en un cuerpo inmunológicamente débil, o a que los agentes invasores son más perniciosos de lo que el cuerpo es capaz de enfrentar y contener, por no hablar de la casi imposible cura.

No es un secreto para nadie que el avance de MORENA a nivel nacional ha sido vertiginoso, de no existir hace seis años, que fue cuando Andrés Manuel López Obrador mandó por segunda vez al diablo las instituciones, en aquella ocasión al Partido de la Revolución Democrática, luego de darse cuenta de que le quedaba chico como plataforma para lanzarse como candidato a la presidencia de la República por tercera vez, que la tercera es la vencida, MORENA se convirtió en la primera fuerza política del país, haciéndose no solamente del poder ejecutivo federal, sino también de la mayoría en las cámaras de diputados y senadores, y de allí se ha empeñado en controlar todo lo controlable, la Comisión de Derechos Humanos, la Comisión de Hidrocarburos, el Instituto Nacional de Evaluación Educativa, todos y cada uno de los organismos autónomos, el Poder Judicial, quedándole solo pendiente la joya del Coronavirus, el Instituto Nacional Electoral, sobre el que enfoca toda su capacidad infecciosa.

En esta pandemia morenista, llama la atención el oasis de inmunidad que todavía es Coahuila, donde sin embargo es patente la actividad infecciosa de tres personas, cada uno de los cuales está haciendo su luchita para convertirse en fuerza dominante, creando grupos de influencia y con el suficiente poder, para llegándose el momento de seleccionar candidato del partido, y luego ya en la boleta electoral, hacerse de la gubernatura, que por esas cosas de la democracia, queda expuesta a agentes biológicos en el 2023.

MORENA, como antes los distintos membretes de izquierda, pinta poco o casi nada en nuestro estado. Por la razón que sea, pero básicamente por los típicos problemas de los partidos izquierdosos en nuestro país, que nomás no logran hacer roncha, ni establecer colonias, mucho menos consolidar cepas, los coahuilenses le han tenido tradicionalmente poca confianza a las ideologías populistas socializantes, a las que luego luego reconocen como puro bla bla bla y poca acción. Las pocas veces en que le han dado la confianza al Partido del Trabajo, a la Unidad Democrática de Coahuila, incluso al olvidado Partido Cardenista, la decepción ha sido mayúscula, y tanto que al rato hasta el registro andan perdiendo, de tan pocos simpatizantes que logran conservar.

Quizá pensando en eso, Armando Guadiana, Javier Guerrero y Reyes Flores en lo que están pensando es en seguir los pasos del máximo líder, por no decir del único líder de MORENA, Andrés Manuel López Obrador, a quien se debe la existencia de este que nació como movimiento político sin aspiraciones de ser partido, y que a las primeras de cambio traicionó su gran promesa, para inscribirse en la carrera política que lo llevó a convertirse en el primer presidente declaradamente de izquierda. MORENA es para todos los efectos, el partido de un solo hombre, la supuesta estructura no existe, las cabezas visibles que tiene el partido en la Cámara de Senadores, en la de Diputados, en el gabinete presidencial no son más que sombras a las que se exige que ni por un instante piensen que pueden opacar al “rayito de esperanza” que es Andrés Manuel, quien aunque diga que no, la verdad es que sí, los tiene en calidad de floreros, como meros elementos decorativos, que en el instante en que quieran comenzar a moverse, se caen y se quiebran, y no queda más que tirarlos al bote de la basura.

En Coahuila las cosas son un poco distintas, MORENA tiene que construirse desde cero, sobre todo porque el partido, su estructura son eso, un cero en la escena política estatal, y tanto que ni siquiera han logrado dejar sus luchas intestinales, perdón intestinas, para dar la impresión de que son un partido político con posibilidades de gobernar el estado. Ante eso, los ya mencionados grillos, ninguno química ni biológicamente puros, sino mutaciones de otros partidos que les sirvieron como hospedaje, quieren emular, cada quien con su propio estilo, el camino epidemiológico de López Obrador, a ver si aquí pueden infectar a electorado, y logran que voten por ellos.

Especificamente Reyes Flores Hurtado, con el nombramiento de delegado del gobierno federal en la entidad, se siente que es él ungido por el mismísimo dedo presidencial, para contender por MORENA por la gubernatura ¿amparado en qué?, ah pues en que él y no otro, controla los amplios recursos de los programas sociales, que a nadie escapa que son el arma electorera del régimen lopezobradorista. Ya con ese permiso tácito, Reyes ha estado utilizando su poder de nombrar, designar, colocar a sus incondicionales en las distintas posiciones de la nueva estructura de representación del gobierno federal, de tal manera que ellos saben por qué y para qué están allí, no para operar las becas, ni por que sean noventa por ciento honrados y diez por ciento capaces, sino porque están dedicados en cuerpo y alma al proyecto de Reyes, quien hasta despierto sueña con que será el candidato de MORENA a gobernador.

¿Qué es lo que está ocurriendo?, ah pues que si de por sí al actual gobierno federal se le ha acusado de “gobernar de oído”, sin reglas de operación de los programas federales, sin experiencia previa, sin respetar los antecedentes de ningún tipo, ni utilizar la información existente, la cosa se complica exponencialmente ante una estructura burocrática que no está ocupada en trabajar, en aprender el trabajo que tiene que hacer, sino en usar los recursos para la grilla de un solo funcionario, a quien se le ha metido entre ojo y ojo que quiere gobernar Coahuila al más puro estilo pejista, a punta de ocurrencias. No por nada la representación federal en el estado se la vive dando palos de ciego, sin resolver los problemas acuciantes, y eso sí, tratando de infectar a un electorado que afortunadamente tiene suficientes anticuerpos contra esta clase de estrategias virales.

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