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¿Qué hace Zoé en Monclova?

BAILE Y COCHINO…

Por Horacio Cárdenas.-

Sea lo que sea, pero Zoé Robledo Aburto no es el típico militante de MORENA, no es un tipo que antes de ser elegido como uno de los discípulos preferidos del Mesías Tropical, Andrés Manuel López Obrador, vendía productos de Avón, estaba de auxiliar en alguna estética o tienda de conveniencia, o hablando de los políticos recogidos a lo largo del camino de lo que luego de la elección de julio del 2019, se ha convertido en el membrete de la Cuarta Transformación, gente de las más diversas militancias e ideologías que al sentirse desplazados en el partido en el que andaban, prefirieron sumarse a uno que, ni entonces ni ahora tenía pies ni cabeza, pero que venía arrastrando el descontento social que terminaría traduciéndose en 30 millones de votos a favor del candidato presidencial morenista.

No, Zoé Robledo es un niño de familia bien… casi podríamos decir que de familia requetebien, según la retórica actual que cursó estudios de licenciatura en Ciencia Política, no en la UNAM como su adorado mentor, que tanto amó la universidad que hasta se tardó 14 años en egresar, sino en el ultra fifí Instituto Tecnológico Autónomo de México, que presume de cobrar las colegiaturas más elevadas de todo el sistema educativo nacional, y no contento con eso, en reprobar a más de la mitad de sus alumnos, de los que no pocos terminan suicidándose ante ese fracaso existencial.

Zoé es de los buenos, y tanto que logró colarse en la selectístima redacción del periódico Reforma, haciendo tan buen trabajo periodístico que hasta un Premio Nacional de Periodismo obtuvo por su cobertura de las elecciones en los Estados Unidos, y bueno allí está su carrera política dentro de MORENA partido por el que ha sido diputado y senador por su natal Chiapas, para nada de lo cual ha estorbado ser hijo de uno que fue gobernador, ninguno de los que jamás sale pobre, y tanto que dio para pagar la colegiatura en el ITAM.

De cómo llegó Zoé Robledo, senador electo a la dirección del Instituto Mexicano del Seguro Social, eso es algo que habría que preguntárselo al presidente López Obrador, quien consideró que Robledo tenía la capacidad política, la habilidad administrativa, las dotes de rescate empresarial, como para enderezar el navío que se estaba yendo a pique, que es el Instituto Mexicano del Seguro Social, dependencia del Ejecutivo por la que han pasado algunos de los mejores elementos de cada equipo sexenal, y ninguno, ni tecnócratas, ni financieros, ni políticos-políticos, ni nadie ha logrado que la institución esté a la altura de las necesidades de las partes interesadas: sus derechohabientes, los empresarios que requieren a sus empleados sanos, sus pensionados, sus trabajadores y ex trabajadores.

Quede claro que ser elegido por el gran dedo mesiánico, no deja de ser un honor, muchos morenistas se han sacado lotería sin comprar el cachito de 500 pesos para la rifa del avión, pero también hay que aclarar que Zoé Robledo no fue la primera carta del lopezobradorismo para el Seguro, él entró al relevo de Germán Martínez Cázares, quien renunció en mayo de 2019 en medio de un escándalo en el que acusó a la Secretaría de Hacienda de querer y de meter la mano en las finanzas del IMSS, en algo que llamó una injerencia perniciosa, que no dejaba a la dirección intentar resolver los problemas con los que se había topado al llegar, así que mejor tiró la toalla, misma que recogió alguien que criticar a sus jefes sería lo último que haría, y menos después de haber probado las mieles de las ligas mayores de la grilla y los presupuestos.

Pues bien, Zoé Robledo había ofrecido estar esta semana en el estado de Coahuila concretamente en Monclova, como así lo está haceindo, para enterarse de primera mano de la situación que guarda el Hospital General de Zona número 7, que se ha convertido en uno de los sitios con mayor número de casos de coronavirus, no solo en el país, sino en el mundo, haciendo pasto de personal médico y de enfermería, además de derechohabientes.

El ofrecimiento de venir no tenía nada de administrativo ni de operativo, sino de estrictamente político, porque Zoé podrá presumir de lo que sea, pero no de virología, ni de epidemiología, ni de infectología, es más de nada que tenga que ver con la aplicación de la ciencia médica, y ya que andamos en esas, tampoco en ningún conocimiento concreto de administración hospitalaria, mucho menos de la gestión de servicios de salud en gran escala, así que si venía el director general del IMSS a Monclova, sería para escuchar a los profesionales de la salud, los que están en la primera línea de combate del COVID 19, y si el departamento de almacén lo permitía, traer los insumos con los que no han contado desde la declaración de la pandemia.

Pero si algo tienen los médicos, enfermeras y en general los trabajadores del IMSS, es que tienen años de experiencia en hacer las cosas con los mínimos recursos para ello, sea el médico familiar o el especialista, le toca el desagradable trabajo de ser el sándwich entre los derechohabientes y sus múltiples dolencias, y la administración, que no provee lo indispensable para que se realicen las cirugías, para que los pacientes tengan su diagnóstico ni su tratamiento, y a que  más que la verdad, a nadie le gusta que le carguen el muertito de la ineficiencia, que claro que la llega a haber, pero no de la carencia de materiales y medicamentos para la atención de lo que a la gente le duele.

¿Qué es lo que suele oír Zoé cuando se baja de su nube para visitar, acompañando a su patrón, a los centros de salud del seguro?, no han de ser los halagos y zalamerías que les encantan a ambos, sino las exigencias de todo lo que falta, el bombardeo de oficios no contestados, los testimonios de pacientes, familiares y personal médico harto de hacer las cosas con las uñas. Y sí, una cosa es tener que ir, porque al presidente le fascina eso de darse baños de pueblo bueno y sabio, pero otra muy distinta hacerlo por su propia cuenta, a sabiendas, si es que está enterado de la realidad de sus áreas de supervisión, de cómo están las cosas.

Total que la visita ahí está pese a que el director del IMSS tiene muchas ocupaciones y un montón de infiernitos encendidos por todos lados, ¿Lo que no se entiende es que hace en Monclova, donde lo único que va a encontrar son reclamos y contagios?, si para mentadas, las encuentra allí a media hora de camino en el hospital de zona de Tlalnepantla, otro foco de infección marca Diablo. ¿De veras correría el director general del IMSS el riesgo de infectarse de un virus que ya se ha llevado a dos que tres directores de clínica, entre ellos el de la 7?, por supuesto que no.

Al politiquillo izquierdoso le gusta resolver sus asuntos con videítos, como el que difundió hace algunos días, desmintiendo a la gente que está batiéndose contra el virus en Monclova, pero eso no funciona en situaciones desesperadas, como el de la clínica 7.

A lo mejor solo vino porque ya la clínica pasó a convertirse en “Hospital COVID”… fuera de su jurisdicción y bajo la jurisdicción de sanidad militar, si busca al reaparecido  Zoé, encuéntrelo grillando, porque lo que es resolviendo problemas pandémicos, epidemiológicos, de su gente en Monclova y en todo México, eso desgraciadamente no lo hará.

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