BAILE Y COCHINO

Por Horacio Cárdenas.-
El Servicio Médico de la Sección 38 del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación está en uno de sus peores momentos de crisis. La sentencia de la Suprema Corte de Justicia de la Nación, a favor de los derechohabientes del mismo que demandaban la cancelación de cobros indebidos y el otorgamiento de atención médica en las condiciones originalmente pactadas entre el empleador, el prestador del servicio y los trabajadores, es un golpe probablemente mortal a una institución cuya viabilidad está en entredicho desde hace ya varios años.
La Sentencia de la Suprema Corte calificó de inconstitucionales las medidas implementadas por el Servicio Médico para capitalizarse a costa de sus derechohabientes, trabajadores en activo y jubilados, medidas ideadas en su momento por los directivos del SM en connivencia con la Sección sindical, y con el beneplácito de la administración estatal del momento, que sintiendo pasos en la azotea, quiso prevenir que en algún momento aciago los costos de funcionamiento del servicio se elevaran tan por encima de los ingresos regulares, que tuviera que entrarle con su cuerno. La verdad es que no somos abogados, algo de lo que nos congratulamos todos los días, porque simplemente no nos cabe en el cráneo cómo es que una medida declarada como inconstitucional, o sea que va contra o que afrenta a la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos, nadie sea llamado a cuentas, pero así son las cosas en este país que es un estado de derecho solo de dientes para afuera, porque la justicia, como les consta a los demandantes en este caso del servicio médico de la 38, hay que arrancarlo con las uñas y los dientes.
De un plumazo la Corte obliga a cancelar los cobros extraordinarios que se venían haciendo a los derechohabientes, automáticamente el Servicio Médico deja de tener ese ingreso, pero el panorama podría ser todavía peor para esta institución, pues los afectados podrían exigir la devolución de lo que se les ha venido cobrando ilegalmente INCONSTITUCIONALMENTE, durante años, suma de dinero que no debe ser despreciable, si además los perjudicados exigen el pago de intereses por el tiempo que no tuvieron ese capital en sus manos. Ante esta realidad el SM podría ponerse del otro lado de la línea de quiebra, acelerándose esta decisión en el instante en el que el gobierno del estado determine que sí, una cosa es que en la ley aparezca como el aval solidario que corra con los gastos, pero el horno no está para bollos… nunca y ahora menos entre pandemia, recortes, pleitos con la federación, en cualquier momento pueden decir hasta aquí.
Por supuesto que hay la situación de que en este país la justicia ni es justa ni mucho menos es automática ni para todos, el que quiera la devolución tendrá que pelearla en tribunales, y eso se lleva tiempo. Aunque gane, el beneficio será para él o ella que entable el pleito, el resto se quedará saqueado.
Esa es la situación, y como siempre, hablamos de la institución, no de las personas que toman las decisiones, que en el caso concreto del servicio médico de la 38, dan toda la impresión de ser los peores enemigos de los derechohabientes, y no sus empleados. A lo mejor se nos escapa una o varias, pero la última medida que recordamos como atentatoria a los ingresos de los derechohabientes fue la decisión del consejo de administración de aplicar un cobro por “cuota quirúrgica”, de si usted quiere modestos 50 pesos catorcenales, pero que a los trabajadores les cayeron como bomba porque ¿si no hay ni aspirinas ni paracetamol, alguien se anima a entrar a cirugía en quirófanos que ni siquiera han de limpiar con cloro chinito?, la burla encima de la ofensa.
Y de esas ha habido muchas, demasiadas a lo largo de los años, los más viejos recordarán que en algún tiempo todas las medicinas eran de patente, nada de similares o genéricos intercambiables, se autorizaba reescribir las recetas de médicos particulares a los que acudían los derechohabientes por tenerles más confianza que a los de la 38, se pagaban subrogaciones, todo lo cual mermaba las entradas de dinero de las clínicas del Magisterio, hasta que se decidieron a contratar mentes maquiavélicas, gente a la que no le temblara el pulso a la hora de tratar a los derechohabientes, que pusieran coto a la fuga de dinero. Dinero que hay que subrayar que no era, nunca fue y nunca será de la Sección 38, es de los trabajadores de la educación que cotizaron durante treinta o más años en el caso de los jubilados, y que siguen aportando religiosamente a fuerzas, en el caso de los activos.
No, no es exagerado lo de mentes maquiavélicas ni lo de falta de escrúpulos, pero tampoco los directivos del Servicio Médico pueden ser calificados de eficientes, pues ni con chochos remonta los números rojos, al tiempo que mantienen instalaciones a las que cada vez acuden menos personas a requerir atención, y ni decir medicinas, pues nunca las hay en existencia.
Cabe preguntarse ¿en qué cabeza cabe mantener una nómina de seiscientos y tantos mil pesos mensuales, de gente que no resuelve maldita la cosa en lo referente al funcionamiento del Servicio Médico?, sí ya sabemos, son las típicas componendas políticas, las mafias familiares, los compromisos de logia y lo que usted quiera mencionar. Pero eso de pagarle cien mil pesos al mes a un Alejandro Mata Saldaña por dizque dirigir una institución que se está cayendo en pedazos, es un desperdicio de dinero. Lo mismo reza para los otros muchos funcionarios del Servicio Médico, donde amparados en los títulos más pomposos y rimbombantes se embolsan sueldos que no bajan en ningún caso de los treinta mil pesos mensuales, eso nominalmente, más lo que corre por debajo de la mesa. A ver, ¿de qué puede presumir una Marvelyn Juárez que se ostenta como directora de auditoría, una Yadira Hurtado que es “directora general” de una raquítica “área financiera”, una Elvira Hernández, directora de los inexistentes servicios de atención al derechohabiente, un Carlos Gaytán cuyo escritorio rebosa de pendientes al ser encargado de la subdirección de quejas, y así por el estilo? Ni uno solo de ellos, desde el papelero Mata para arriba y para abajo contribuyen con un servicio decente hacia los pacientes, y ni siquiera sirven para ahorrarle recursos a la quebrada institución, comenzando con sus sueldos, muy por encima de lo que ingresa, y que debería estar destinado íntegramente a la compra de medicamentos y el mantenimiento de equipos, que están de llorar.
¿Pero qué nos extraña?, la del Servicio Médico es una burocracia dorada, de 24 kilates, dedicada a saquear a la institución, a jugarle el dedo en la boca a sus derechohabientes, a correr el riesgo de burlarse de las sentencias de los tribunales y hasta de la suprema corte de justicia de la Nación, en una palabra, a perpetuarse en el robo a gente que dio su vida para educar a los coahuilenses. A ver cuánto les dura el negocito.

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