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Guarda Parras vestigios ancestrales

Por: David Martínez Román.-

Parras de la Fuente, Coah., 03 agosto 2020.- Cercano a la comunidad de San Francisco del Progreso, en Parras de la Fuente, se localiza un cerro conocido por su arte rupestre.

En la arqueología estas muestras reciben la denominación de petrograbados o petroglifos, la cual tiene su origen del griego petros y glyphein, piedra y esculpido. Este proceso consistió en tallar la superficie de las piedras a base de impactos con el uso de objetos rudimentarios u otras rocas, principalmente elaborados en sitios elevados. Lo anterior da a entender que estas sociedades tuvieron alguna forma de comunicación.

La práctica procede aproximadamente del 10 000 a.C. y que siguió practicando tiempo más adelante, incluso en norte América continuó vigente durante el momento del contacto con los europeos.

Para ser más precisos, estas fueron elaboradas por los antiguos habitantes que estuvieron asentadas en la parte austral de Coahuila. Considerando la zona, los irritilas o los laguneros pudieron ser las agrupaciones que frecuentaron este lugar. Entre sus particularidades estuvo que usualmente tuvieron un modo de vida seminómada o nómada. Resulta complicado conocer el número de sus miembros, aunque por el tamaño de los sitios de sociabilidad; algunos arqueólogos, antropólogos y demás científicos sociales consideraron que se trataron de bandas y tribus, las cuales no rebasarían los cien miembros y que estuvieron conformadas por familias.

A estas agrupaciones también se les llamó cazadores-recolectores debido a que entre sus presas estuvieron algunos mamíferos (principalmente el cíbolo, venado o pequeños roedores) al igual que insectos, serpientes y, en el cercano caso de La Laguna, la posibilidad de pescar junto a la recolección de granos y demás frutos que aparecen en temporadas, característicos del semidesierto, permaneciendo en sitios durante cortos ciclos situación que llevó a una reducción no llegaron a practicar alguna forma de agricultura, como ocurrió en sitios como Oasisamérica o Mesoamérica.

Algunos investigadores y conocedores del tema coinciden que Coahuila está dividido en dos zonas que concentran arte rupestre. El norte se caracteriza por tener pinturas rupestres, muchas de estas hechas en tonos negros y rojizos donde se localizan las cuevas y abrigos rocosos, mientras que en la parte austral reinan los antes referidos petrograbados, elaborados en rocas a la intemperie, muchas de estos en elevaciones.

Los motivos conocidos en Coahuila son los de formas animales, humanas, vegetales, astronómicos y abstractos. Estos últimos son las figuras que destacan en los grabados de San Francisco del Progreso, donde los protagonistas son líneas curvas, circunferencias, espirales y algunos polígonos. Algunos visitantes consideran que estos fueron formas de registrar, a su modo, el tiempo o sucesos naturales.

Este testimonio histórico tiene como vecinos una ermita católica, la cual está encomendada a San Judas Tadeo, sin olvidar a los mismos pobladores además de que a lo lejos está uno de los viñedos más antiguos, no solo de México sino de América. El progreso humano y el poco desconocimiento del valor patrimonio pueden ser factores determinantes para la conservación de estas formas milenarias.

El Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) considera imposible cercar aquellos con el fin de la preservación; por otro lado, ha promovido programas entre la población para la concientización y resguardo de los sitios, siendo el municipio de Parras uno de los puntos de interés. Otra estrategia ha sido capacitar al ejército mexicano para evitar el robo de piezas y localizar el traslado de estas durante sus movilizaciones de rutina, según se informa en una reciente entrega de Arqueología mexicana.

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