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Amor a la nómina

NOTICIAS DIVERSAS

Por: Héctor Barragán.-

Es de diferenciar el arraigo al sueldo que a la labor que por el mismo se desempeña, esto es, son pocos los que se encuentran en su trabajo el disfrute, la satisfacción, el gozo, elementos que convierten la obligación laboral en un gusto y así, su desempeño es generalmente lucidor, brillante, cercano a la perfección. Y de esa manera el trabajador no produce desgaste, sino que se convierte en un estímulo vital, en una especie de tónico. Y lamentablemente en el servicio público, la burocracia en sus distintas modalidades y rangos, es un lugar codiciado, pero más para lucirse que para servir.

Entonces el trabajo se hace de mala gana, se caracteriza por los malos modos, la indolencia, la lentitud y genera además de molestias y pérdidas de tiempo al público, a las personas servidas, a corromperse, a ofrecer dar estímulos monetarios o en especie para conseguir el servicio que por adelantado se pagara.

Asó la oficina pública contagia a las privadas, una pésima escuela de indolentes y nada honrados empleados y obreros, que escatiman sus esfuerzos, tiempo e inteligencia al patrono, sea este el gobierno los empresarios.

Pero el asunto de hoy es el trabajo burocrático y el político particularmente, que se convierte en larga carrera, con reducidas obligaciones y compensaciones crecientes, que ofrecen al encarrilado la ventaja de que es conocido, a diferencia de las personas de mejor preparación, comportamiento comedido y atento, así que en las elecciones se encuentran invariablemente con ventaja. No son los mejores, pero sí son los más populares.

La honorable historia mexicana refiere un par de casos notables por haberse iniciado con movimientos armados y la misma bandera, la no reelección, el primero de Porfirio Díaz y el segundo en contra de él mismo, y al cabo de treinta años, abanderado por Don Francisco I. Madero. Durante algunos años se conservó la consigna de no repetir en el cargo y lo rompió uno de los luchadores con el mismo objetivo, Álvaro Obregón, que no llegó a aprovecharlo.

Sin embargo los políticos no han abandonado el interés de perpetuarse en el poder, especialmente al principio, volando de un cargo a otro, preferentemente superior y de mayores prebendas y rendimiento, con lo cual se hacen más conocidos de los pobladores, los electores.

La segunda instancia o escalón, se elaboraron modificando las legislaciones para alcaldes y gobernadores, con la tendencia a los puestos superiores, aunque se subsanaron lo de las diputaciones y senadurías, siempre que no sean inmediatas.

La perpetuación en los cargos públicos se ha propiciado con la debilidad en la aplicación de las leyes, su flexibilidad, la facilidad de sustitución, así como en la impunidad.

Se ha tratado de construir la legalidad, pero hay seguramente muchos intereses en contrario, lo que recuerda el caso, seguramente inventado del alcalde cuya única obra notable fue el remozamiento de la cárcel, y no de las escuelas, que al ser interpelado por su compadre y amigo de confianza, le confesó que a la escuela no habría de volver, en cambio a la cárcel ¿Quién sabe?

Los avances para que no se elija a los conocidos de mal comportamiento, no funcionan todavía cómo se debe. Las leyes y las instituciones de transparencia, luego de las bajas calificaciones de la contraloría.
Otro renglón importante es la prensa, aunque sumamente limitada por las fuerzas políticas en ciertas épocas pero el panorama parece mejorar.

Sin embargo las facilidades para la permanencia de los políticos y recursos económicos, como al enamorado de la paga generosa del gobierno, se les presenta la oportunidad de formar un partido con mucho dinero para muchos, aunque los militantes sean los mismos que se han subsidiado en otros grupos políticos, y eso se repite.

Lo lamentable es que los organizadores son antiguos servidores públicos, cuya trayectoria fue transparente, es decir, no se le culpó de algo importante, y los reiterados rumores jamás llegaron a donde se podrían castigar los ilícitos.

Así se dieron casos de enriquecimientos mágicos, asesinatos tapados como el de varios dirigentes magisteriales, falsificadores de documentos oficiales, más enriquecimientos con recursos públicos, crímenes de políticos prominentes, utilización de las fuerzas armadas sin base legal suficiente contra civiles y algunos etcéteras.

COMISIÓN DE DERECHOS HUMANOS

Los comentaristas electrónicos, entre otros, se han dedicado a criticar acerbamente a la titular de la Comisión Nacional de los Derechos Humanos, para golpear al presidente de la República, al haberla favorecido con el nombramiento.

Se considera injusto el ataque generalizado y artero por tratarse de una mujer, con amplia preparación y experiencia en las lides de procurar la solución de problemas del ramo en que ahora se desempeña por carecer de respaldo jurídico profesional, que si es el caso. Tampoco está calificada como supuestamente los comentaristas y criticones, así como políticos reconocidos por su habilidad para superar los ataques de periodistas y comentadores mediante la palabra y las evasivas.

El fondo del asunto es que la Comisión Nacional de los Derechos Humanos es una institución que carece totalmente de facultades para resolver los problemas de violaciones a tales derechos, que lo mismo se producen con los secuestros, los asesinatos, las desapariciones, ni tampoco para enderezar las investigaciones mal hechas sobre esos y otros ilícitos.
Igualmente carece de la fuerza para obligar a los encargados de solucionar la existencia de los delitos, de enviarlos, como corresponde a dependencias policiacas, fiscalías, tribunales que cuentan con “suficiente” personal debidamente calificado y que se lleva una parte importante de los recursos presupuestales del país. Adicionalmente desarrollan actividades relacionadas con esos problemas la Guardia Nacional y las Secretaría de Marina, Defensa Nacional, en fin, un verdadero ejército, que parece que sin embargo no está organizado a diferencia de la criminalidad especializada y la que está dispersa.

Las estadísticas publicadas sobre hechos delictuosos probables no existen, pero los estudiosos y relacionados con el tema mencionan un cantidad enorme, muchas veces superior a la de las demandas presentadas y ni que decir las que llegan anualmente a ser calificadas y sancionadas.
A este efecto la CNDH por naturaleza, facultades legales y personal calificado, no es ningún auxiliar para resolver el asunto y en tantos casos, viene a complicar los asuntos. Siendo algunos casos contraria su intervención al trámite legal de la justicia.

Por si fuera poco lo anterior, es de considerar la existencia de tantos organismos no gubernamentales que lejos de auxiliar en las investigaciones, frecuentemente la estorban, además de qué han ocurrido desmanes de su parte, agresiones y hechos vandálicos, que deben considerarse para su trámite y debido castigo.

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