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¿REELECCIÓN A CONSULTA?

BAILE Y COCHINO

Por: Horacio Cárdenas.-

Que tristeza de democracia la que tenemos los mexicanos. Con el cuento de que somos una república, democrática, representativa, federal, y quien sabe cuántas otras invenciones burocráticas, las responsabilidades de los funcionarios respecto a los actos que intentan y cometen, se han desdibujado, se han terminado por diluir, al grado de que el pueblo no sabe bien a bien a quien echarle la culpa de lo que pasa, o de lo que deja de pasar, como tampoco se puede saber a quién exigirle que lo que debería ocurrir, suceda.

Ya de por sí, en los sexenios pasados, esos que tanto odia el presidente Andrés Manuel López Obrador por neoliberales, por conservadores, por fifís, pero sobre todo por imponer su voluntad sobre el pueblo, se había armado un tinglado a cual más de inteligente, si bien acabó por corromper no solo el espíritu, sino también la letra de la ley. En teoría, el gobierno de este país se dividía en tres poderes, los consabidos ejecutivo, legislativo y judicial, ninguno de los cuales debía tener primacía sobre los demás, bien pensado, debía funcionar como un sistema de contrapesos, que equilibrara a través de la representación popular en el congreso, las imposiciones que pretendiera el presidente, y la corte estaría para poner la ley por sobre cualquier otro argumento, sí, nada más que con aquel principio político de que con dinero baila el perro, el esquema se corrompió bien pronto, y los integrantes del legislativo y judicial se pusieron a la orden del presidente. Lo que él mandara estaba bien mandado, las iniciativas de ley se presentaban al legislativo, que las aprobaba obedientemente, y el judicial estaba para ratificar aquello que les hubieran ordenado a ambos.

Por supuesto el presidente se la barría diciendo que no, que él no había impuesto nada, sino que los diputados habían convertido en ley lo que él apenas había sugerido como una posibilidad, en una de las mayores y más cobardes hipocresías, pues a la hora que el pueblo demandaba explicaciones, no había a quien señalar, todos tenían responsabilidad, pero poquita.

Ahora con la cuarta transformación las cosas han cambiado… relativamente. Ya no es el presidente el que ordena, al contrario, él dice que no quiere las cosas, que se opone a ellas, y sin embargo sus personeros en las Cámaras de Diputados y Senadores, se apuntan para que sus anhelos y sus sueños, se conviertan en ley, ¿pero para qué comprometerse como lo hacían los neoliberales, adversarios, peleles?, mejor que sea el pueblo, directamente el que tome las decisiones, y para eso ¿qué mejor que preguntarles directamente?

En este sexenio ha habido ya varias consultas, algunas de lo más bizarras, como la que se dio en La Laguna para la cancelación de los fondos asignados por la federación al sistema de transporte interestatal, a mano alzada, como esa hubo varias. También hubo otras más organizadas, supuestamente, aquella para la cancelación de la construcción del aeropuerto de Texcoco, y de la planta de Constelation Brands en Baja California. También se consultó a la “Madre Tierra” si autorizaba la construcción del tren maya, y bueno, está en marcha la consulta para saber si el pueblo comparte el odio de su presidente por los mandatarios del pasado, y decide lincharlos. Como las otras, nos sospechamos que la consulta está amañada, que la decisión está tomada, y toda la parafernalia, y el estúpido gasto de miles de millones de pesos, es nada más para que Andrés Manuel pueda esconder la mano: yo no fui, fue el pueblo, igualito que su ídolo Juárez, yo no fusilo a Maximiliano, es el pueblo de México.

Acá en Coahuila las cosas andan más o menos igual. Vaya a saber usted si es por generación espontánea o copiándoles lo que pasa a nivel nacional, el caso es que tenemos consulta. Resulta que sin tener ninguna necesidad, pero de veras ninguna, las dizque autoridades electorales le dieron alas a los alcaldes, de que a lo mejor se podían reelegir por tercera ocasión al cargo. Tan fácil que hubiera sido dejárselos claro desde el primero momento: ¿sabes qué chato?, si eres alcalde de un año y luego te reeliges, ya se te acabó el boleto, no hay tercera reelección consecutiva, ah pero no, les prendieron un cuete, y allí los tiene, alcaldes y regidores, ilusionados con que pueden seguir sentándose en la silla tan cómoda, cobrando unos salarios todavía más cómodos, y mangoneando a su pueblo, todo porque las susodichas dizque autoridades no saben prever los problemas que se les vienen, y al contrario, ellos directamente los crean.

Que sí, que no, que el IEC dice que sí, pero luego que no, que el tribunal estatal dice que no, pero luego que sí, y luego que a lo mejor, y como nadie tiene los pantalones para decir esto es así, y por aquí se van, la última que se les ocurrió fue, no me lo va a creer, hacer una consulta…

Sí, que sea el pueblo el que se pronuncie, pero no solo la masa popular, sino que sean académicos, juristas, jurisconsultos, partidos políticos, todo el que sienta que tiene vela en ese entierro, que diga lo que le salga de las entrañas en torno a este caos, perdón este caso, que nos interesa a todos, o bueno, a los alcaldes y regidores que están en posibilidad de reelegirse.

Claro, los organizadores de la consulta pusieron de plazo hasta el día 30 de noviembre para recibir las opiniones de todo aquel que guste de emitirlas, pero para que nadie salga luego con que no me hicieron caso, ya dijeron que ¿cómo dicen los abogados?, ah sí, que no es vinculatoria… o sea que no porque alguien dijo lo que sea que haya dicho, ya por eso tienen siquiera que oírlo, leerlo, hacerle el menor caso.

La consulta, de la que en teoría deberían recogerse ideas a favor o en contra de la reelección por tercera ocasión de alcaldes para lo único que va a servir, en todo caso, es como válvula de escape de la presión de la opinión pública, porque a como son las cosas en este país, y en el IEC y en el tribunalin no son la excepción, nadie va a elaborar una minuta, una síntesis, un algo que sea útil para la toma de decisiones, así sean jurídicas en un ámbito desconocido todavía, para que nos vamos tan lejos, si esta es como todas las anteriores, el papel en que venían las más sesudas opiniones servirá para venderlo a la recicladora.

Pero bueno, si algo puede decirse de la consulta sobre la reelección es que no es numérica, pretende ser cuantitativa, usted entiende, cosas de ideas. Aquí valdría la pena bajarnos a lo de siempre ¿Quién reelegirse?, pues que lo intenten, y que sea el pueblo en las urnas el que decida si quieren que repitan o les pinta un violín y los manda a su lujosa residencia. Porque al final de cuentas no está en juego la reelección, que depende del pueblo que vota, lo que está en el aire es si los partidos pueden postular por tercera ocasión a la misma persona consecutivamente, y la verdad, no sabemos si sobre el asunto hay jurisprudencia.

Por lo pronto, Coahuila tiene consultitis, lo que pase o no, será el día 30 de noviembre, momento en que empieza a correr el plazo fatal para que el tribunalito tome la decisión, y los alcaldes ambiciosos eleven su queja y se vayan al tribunal de circuito y a la suprema corte, con lo que la tal consulta habrá servido para… una pura y dos con sal.

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