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El bueno, el malo… y Reyes Flores Hurtado

BAILE Y COCHINO

Por: Horacio Cárdenas.-

Cada quien habla según le fue en la fiesta. No hay más lugar común que ese. Y en esta primera fase del programa de vacunación contra el Covid 19 en la capital de Coahuila, se aplica estrictamente, o para citar un clásico contemporáneo, le va como anillo al dedo.

Habrá quienes llegaron como en caballo de hacienda, bajándose  de su vehículo y acercándose al módulo de vacunación, para ser atendidos entre salamerías por gente que los reconoce como personas VIP, ellos si reportarán en sus cuentas de ‘feis’, de Instagram o Twitter, que la vacunación fue un paseo, que los trataron como sedita. ¿Pero el resto? ¿El resto de los saltillenses del grupo, objeto de atención, de esta primera fase? A ellos dudamos que les haya ido particularmente bien en la feria.

Solo los que se metieron de caballito, aún los primeros que se formaron en la fila, desde las 4 de la tarde del día anterior, los beneficiarios, adultos mayores de 75 años, más los  pocos familiares que los acompañaran, tuvieron que invertir largas, larguísimas horas con la esperanza de recibir la vacuna de la que todos creemos que depende nuestra sobrevivencia a esta pandemia.

Los primeros de la fila no cuentan, ellos pasaron 16 horas para poder entrar al módulo. Quienes se dejaron llegar a la hora estipulada para apertura, las 8 de la mañana, pasaron entre 3 y 6 horas a la espera de ser atendidos. Para adultos en la séptima década de vida o más, con muchos o pocos problemas de salud, es demasiado tiempo para estar sentados arriba de un vehículo con apenas espacio para medio acomodarse, y esos los que tienen la fortuna de tener uno. De por sí que la vacuna de Astra Zeneca ha sido señalada por provocar trombos, ¿y pasar 3, 6, 8 horas si movimiento? El riesgo de una embolia sube exponencialmente.

Aquellos simpatizantes a ciegas de la 4T, perdonarán el sacrificio que se les obligó a hacer, el resto, según hayan sufrido su vejiga, sus riñones, sus articulaciones, serán menos  tolerantes con lo que solo puede ser calificado como incompetencia para organizar un proceso masivo, que hasta eso no implicaba tanto, pues la población a vacunar, sobre el número de dosis que llegaron, es de 76 mil.

Y eso que tenían la experiencia de municipios chicos, y eso que habían observado un trabajo poco menos que impecable en la ciudad de México, y eso que tenían como apoyo a personal del ejército mexicano, que si algo saben es organizar gente. Pues no, Reyes Flores Hurtado, representante del gobierno federal y único responsable del programa de vacunación en el estado de Coahuila, manejó las cosas con un grado de incompetencia rayando en la estupidez, en la estupidez criminal, pues lo que estaba y sigue estando en juego es la salud de la población más vulnerable en términos de su estado físico general.

¿Qué detonó las larguísimas filas, la pérdida de miles de horas hombre, la inversión de miles de litros de combustible? Pues que la llamada que los pomposamente autollamados siervos de la nación para decirle a cada persona que se había registrado en la ridículamente fallida plataforma del gobierno federal… nunca se recibió, y no se recibió porque no se hizo.

Ante la ausencia de un mensaje por correo electrónico, de la llamada telefónica, la gente, mexicanos que saben como es México y su gobierno, tomaron la decisión de lanzarse a los centros de vacunación, armados de paciencia, de tentempiés, de café, de cigarros los que fuman, se plantaron a esperar hasta que les tocara.

Hablando de incompetencia. Si hasta en Parras, aquí mismo en Coahuila, a cargo de ellos mismos, desde el segundo día de vacunación, y tras el caótico primer día, programaron la atención por orden alfabético y por horas, ¿y acá no se les prendió el foco de hacer lo mismo o algo mucho más fino habida cuenta de que la población a vacunar es mucho mayor?, por supuesto que no.

Hombre, ya sin las 75 mil llamadas que Reyes aceptó que su gente simplemente no podía hacer, pero con mensajes a través de sus adoradas y benditas redes sociales, por radio, por televisión, hubieran difundido un cronograma más o menos bien estructurado. Son 10 días de vacunación, el primero los que tienen apellido que comience con A, el segundo los de la B y C,  y así los 10, con checar el directorio telefónico se puede calcular la proporción de habitantes con apellidos con cada letra, eso se le ocurre a cualquiera, ellos que tienen todo el power y los famosísimos otros datos, con una llamada al CONAPHO, les hubieran resuelto el asunto en cinco minutos. No, como El Borras, que se dejen venir todos, que aquí los capoteamos, como sin fueran toros, de esos que tanto extraña Armando Guadiana.

Por si fuera poco, con el pleito casado que trae Reyes Flores con los gobiernos estatal y municipales que no sean de MORENA, omitió coordinarse con el Ayuntamiento de Saltillo, con el Comité de Salud de la región sureste, en el cual por cierto están permanentemente representadas dependencias federales, el IMSS, el ISSSTE, la Secretaría de la Defensa, que mínimo le habrán reportado los ofrecimientos de apoyo del gobierno estatal y de Saltillo, todo lo cual Reyes despreció con una soberbia irresponsable y peligrosa.

Solo hasta el día anterior al de inicio de la vacunación, a las 17:32 horas, se recibió en la oficina del presidente municipal de Saltillo un oficio solicitando el apoyo… El Comité tiene operando un año, desde hace un mes se sabía que la vacunación llegaba a Saltillo, hicieron ridículos simulacros de traslado de vacunas de un lado otro… Pero lo que es elegir centros de vacunación de fácil acceso, control, y sobre todo seguros, establecer un cronograma conforme a algo tan elemental como el apellido, comunicar que se descartaba por inoperante lo de las llamadas individuales? De eso nomás nada, sus cráneos celosos de todo y todos, no dan para tanto. Si lo del oficio el día anterior nos parece una burda maniobra según ellos muy política, para poder decir, ya ven no nos apoyaron.

Queremos pensar que para los días subsecuentes las cosas mejoren, no por aprendizaje de Reyes sino porque la gente va aprendiendo por si misma, agarrando maña o haciendo callo, pero nada que se les deba a estos señores de los que solo se puede decir que si algo malo pasa, es su culpa y responsabilidad.

A pesar de ser avisados menos de 24 horas antes de las campañas de vacunación, el municipio de Saltillo, por órdenes expresas de Manolo Jiménez, al ser informados de la grave desorganización, se dio a la tarea de apoyar con todo el personal de seguridad pública a los abuelitos que esperaban en las filas, mitigando el caos y provocando una drástica mejora en el proceso de vacunación ¿Y cuál fue el agradecimiento de Reyes Flores? Subir un video, donde, con más insultos que razones, ataca a diestra y siniestra a una docena de funcionarios que, según él, lo hicieron quedar mal con su jefecito y su campaña.

Ah, y de Armando Guadiana, que ni siquiera puede hacer una suma mental de cuantos vacunados van… de eso luego hablamos…

2 comentarios sobre “El bueno, el malo… y Reyes Flores Hurtado

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  1. Ojalá y ya te hallas vacunado, por qué se nota que tus comentarios van más allá de la labor social…buena encomienda les dieron de hechar abajo, por todos los medios, está etapa de vacunación…has entrado al club de los centaveados…arrimate a ayudar, es fácil criticar desde una computadora…bonito columnista.

  2. Está claro que al segundo día fue Monolito a taparle el ojo al macho tomándose las fotos. Mezclando los intereses políticos con la salud de los saltillenses.
    Saludos comentarista chayotero.

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