BAILE Y COCHINO…
Por Horacio Cárdenas.-

Quizá una de las cosas más sorprendentes y difíciles de digerir del actual gobierno federal, es ese gusto enfermizo por victimizarse. Lo que le gusta al presidente de la República Andrés Manuel López Obrador, y a todos los que integran la auto bautizada cuarta transformación, es que la gente los vea como los “pobrecitos”, como aquellos a los que todos ningunean, todos maltratan, a los que la gente se siente obligada a tenerles lástima.
El presidente lo ha dicho con todas sus letras, dejando con el ojo cuadrado a historiadores, politólogos, periodistas, y a mucha gente: él, pobrecito, es el presidente al que más ha atacado la prensa desde Francisco I. Madero. Hablando de víctimas, pareciera que nadie en los medios de comunicación lo quiere, no hay entre los periodistas, tampoco entre los directivos de los medios, quien le tenga aprecio, confianza o está comprometido con su proyecto transformador, todos, desde el primero hasta el último, excepción hecha de La Jornada, son sus enemigos. ¿Quién sabe?, pero nosotros no recordamos una sola caricatura que no destacara lo feo, tirándole a horroroso, de las facciones del presidente Adolfo Díaz Ordaz. A José López Portillo tampoco le fue particularmente bien, de perro no lo bajaban, y fue cuando acuñó aquella cínica frase de que no pagaba para que le pegaran; Echeverría nunca pasó de retrasado mental, ¿y qué decir de Enrique Peña Nieto?, era el hazmerreír de la población, y sí, mucho de la culpa la tenían los medios de comunicación, que no son como decía la antigua publicidad del Excélsior, el periódico que informa y forma opinión, los medios de comunicación, por lo general, le dan a la gene lo que la gente quiere recibir, si no, simplemente no se venderían, no tendrían publicidad y acabarían sucumbiendo.
Pero lo que más es digno de estudio respecto a la actitud del presidente, de sus colaboradores y del régimen, es que en esa victimización esconden una realidad que es exactamente la contraria: en la historia reciente del país no se recuerda un gobierno que concentrara tal nivel de afinidad, tal grado de control de los actores y organismos que intervienen en la escena política nacional.
Andrés Manuel López Obrador domina sin concesiones al Poder Ejecutivo, lo que ha sido calificado como el gobierno de un solo hombre, no por nada el caricaturista Alarcón pinta al gabinete presidencial como un montón de floreros, a eso los redujo el propio mandatario, a meros adornos que no se atreven a hacer nada que él no les mande. Pero lo mismo controla el Poder Legislativo y el Poder Judicial, por si esto fuera poco se ha dedicado a desmantelar los organismos autónomos en todos los ramos, energético, comunicaciones, derechos humanos, quedándole pendientes el Instituto Nacional Electoral, el de Acceso a la Información, y poco más… pese a todo, pobrecito, el gobernante más poderoso de la historia reciente, es el que más sufre.
Esta reflexión nos surgió luego de escuchar las declaraciones, bueno, el mensaje que por redes sociales emitió Reyes Flores Hurtado, el superdelegado del gobierno federal en el estado de Coahuila, quien de esa manera tan poco elegante y hasta cobarde salió (bueno, no salió a ningún lado) a dar la cara por el caos registrado en el proceso de vacunación contra el COVID 19, en su fase de 50 a 59 años de edad de la población.
Él, que es literalmente el hombre más poderoso en el estado de Coahuila, con mando sobre todas las dependencias de la administración pública federal, no por su capacidad, sino porque así organizó el presidente López Obrador su gobierno, con virreyes que lo representaran en las entidades federadas, él, Reyes, salió a decir que la caótica situación en los centros de vacunación, los conatos de motín, el disgusto de la gente que acude por un servicio que es obligación del gobierno prestar, es culpa de los medios de comunicación, y bueno, para que los periodistas no se sintieran tan solitos frente al dedo flamígero del funcionario federal, también acusó al gobernador de Coahuila Miguel Ángel Riquelme Solís, y al presidente municipal de Saltillo, Manolo Jiménez Salinas. Pobrecito Reyes, le echaron montón.
Periodistas, gobernador, alcalde, ah y hasta las lideresas salieron embarradas, imagíneselos a todos empujando las columnas, y de tan fuertes que son, lograron que se debilitara la estructura y se cayeran las ballenas… ¿no fue eso lo que dijo una senadora de MORENA, que había gente endina que había ocasionado el accidente de la Línea 12 del Metro de la Ciudad de México?, pues igual… antes de irse a Torreón y Parras, el gobernador puso un bloqueo para que no llegaran las vacunas a los centros de vacunación a la hora en que debían comenzar a trabajar, sino un par de horas después, el alcalde ha de haber puesto a miles de carros de ciudadanos, uno detrás de otro, en dos rutas: de camino a la Universidad Antonio Narro uno, y el otro rumbo al campus Arteaga de la Universidad Autónoma de Coahuila. Ah y por supuesto los periodistas, allí estaban azuzando a la gente, que pacientemente soportaba el sol, la temperatura de 35 grados a la sombra (¿cuál sombra?) las ganas de ir al baño, la falta de información, que a la hora de la hora les salieran con que se acabaron las vacunas, que regresen el jueves o después, los medios de comunicación, como siempre, tenemos la culpa de todo.
Bueno, esto a juicio de Reyes Flores Hurtado.
Ya lo habíamos comentado en su momento, pero vale la pena traerlo de nuevo a colación, cuando comenzó la vacunación en Parras de la Fuente, el primer día, fue un desgarriate, y eso que es pueblo pequeño, la gente se asoleó, se insoló, se cansó, faltaron vacunas, bueno, pues para el segundo día la propia gente del gobierno ya se había organizado para que por letras del apellido, por horas, por sedes, acudiera a recibir la vacuna, en un día adquirieron el “know how”, la experiencia, el callo, para sacar el proceso sin más complicaciones. Algo parecido pasó con la vacunación de maestros, la vacunación que a la población de 60 años y más tardó hasta cinco y seis horas, con los profesores se redujo a media hora, siendo de lo más fluido, y prácticamente sin incidentes.
Ambas experiencias nos predisponían a pensar que ya dominaban los engranajes del proceso ¿y qué pasó?, pues que bajo el mando de Reyes Flores Hurtado se les olvidó todo, pero todo, volvieron las largas filas de carros, las de gente a pie, los colados, los favoritismos, y lo peor de todo, el desconocimiento elemental del grupo de población que tenían que atender: de veras ¿nadie entre los intelectos de la 4T coahuilense coordinados por Reyes pudo hacer el cálculo de cuantas personas se tendrían que vacunar en total, cuantas por día, cuantas vacunas habría que tener disponibles en cada módulo, y en qué horario deberían operar para aplicarlas? Respuesta: no, nadie.
¿Quiere conocer a su virrey?, baste ver el video que subió a redes donde menosprecia a los comités de salud regionales, a los que también culpó del caos en la vacunación, resuma desprecio por autoridades federales, estatales, municipales, militares, profesionales de la medicina, por todos, que fueron los que sacaron al buey de la barranca la primera vez, y los que lo están teniendo que hacer de nueva cuenta.
Según escuchamos en voz del secretario estatal de salud, fue hasta las once de la noche del martes que se autorizó, que el delegado federal autorizó que se abriera un módulo adicional en el parque las maravillas a cargo de personal de salud del estado. De once de la noche a ocho de la mañana organizar todo lo organizable para comenzar a operar puntual. Para que esto ocurriera, Reyes tuvo que ceder a que se les entregaran vacunas a personal que no está bajo su mando ni control, rompiendo toda su pretendida estrategia centralizadora. Ni modo, dobló las manos, porque no le quedó de otra.
Es de esperarse que vaya disminuyendo la presión de gente en busca de vacuna conforme avance el proceso, incluso se puede presentar lo de la vez pasada, que los módulos se encuentran solos y que sobran dosis. Eso también es mala planeación, que se confunde con aprendizaje, que fue lo que le pasó a Reyes a su gente.
De una vez le advertimos ¿la de 50 a 59 rebasó a la de 60 y más?, ¿pues qué esperaban? El grupo de población es mayor, y el de 40 a 49 son todavía más, así que más vale que vayan haciendo sus cuentas de vacunas, enfermeras, centros de vacunación, espacios, kilómetros de valla, todo lo que debieron considerar y no hicieron. Estás avisado Reyes, te lo dice uno de los que tiene la culpa de todo.

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