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Lo corrieron de la Casa del Abuelo, hoy está muerto: la triste historia de Pedrito Yáñez

Parras, Coah., 08 julio 2021.- Dicen que la perversidad es capaz de tomar muchísimas formas. Y hoy, en Parras de la Fuente, una maldad que no se había visto en mucho tiempo ha tomado la forma del abandono

Abandono de calles, abandono de los ejidos. Abandono de los comerciantes, abandono de los desprotegidos. Parras es un pueblo que se encuentra, en todas sus modalidades, abandonado por las ruines y rapaces autoridades. 

Pero es el caso de Pedro Yáñez, el más significativo. Un ser que tuvo el infortunio de sufrir un accidente de niño, que le cambió la vida para siempre; al caer desde lo alto de un nogal, Pedrito quedó cuadripléjico. Tras el accidente, sus padres se desentendieron. Fueron sus abuelitos los que con amor decidieron darle la mejor vida posible a Pedrito. 

A pesar del gran amor de sus abuelos, la vida en Parras es difícil para quienes no tienen nada. De muy escasos recursos, sus abuelitos nunca pudieron costear una apropiada manutención. 

Con el tiempo, el cuerpo de Pedro comenzó a llenarse de llagas y gusanos. La imposibilidad de su abuelita para cargarlo y moverlo constantemente ocasionó que Pedrito estuviera casi siempre en mal estado de salud. Fue entonces que la triste historia de la condición del muchacho llegó a oídos del en ese tiempo alcalde Evaristo Madero. El edil ordenó inmediatamente que se le atendiera, y Pedro Yáñez fue curado y atendido en La Casa del Abuelo, asilo municipal de Parras de la Fuente.

Por algunos años, tanto Pedro como su familia vivieron momentos felices y de inmejorable salud. Pedrito vivía en el asilo junto a los abuelitos desprotegidos del pueblo, y era cuidado por enfermeras amables y personal que se preocupaba por su bienestar, gente cariñosa, que le sonreía, que le quería. 

Sin embargo, los años pasaron y un segundo gran infortunio se presentó en la vida de Pedrito: el triunfo de Morena en Parras, abanderado por Ramiro Pérez como nuevo alcalde del municipio. 

Dicho por muchos, el presidente municipal es un ser que vive del rencor y del resentimiento. Pérez buscó y castigó a todo aquel que fuera cercano a Madero; destruyó a personas que su único delito ha sido haber recibido ayuda de Evaristo, entre ellas, Pedrito, quien representaba, simbólicamente, la bondad de su enemigo. 

Después de que Pérez tomó posesión de su cargo, a Pedrito lo empezaron a tratar diferente en el asilo. El personal, a cargo de la señora Valdezpino, cambió repentinamente su tono de voz, su trato, su amor; se tornaron ásperos, ruines, groseros e irascibles. Pedrito nunca entendió por qué comenzaron a tratarlo de esa forma. 

“Tú no eres viejito, no deberías estar aquí.” Le dijo una de las enfermeras a Pedrito, quien jamás logró comprender que los odios políticos son capaces de impactar hasta en los rincones más inocentes de la sociedad.

Después de meses de malos tratos, injurias y humillaciones, la señora Valdezpino, directora del asilo y subordinada de los Pérez-Vélez, lo acusó de llegar borracho y drogado después de visitar a sus abuelos. Calumnias incomprobables y absurdas, que obtuvieron el fin deseado para aquellos mal habidos seres humanos; Pedrito fue corrido de La Casa del Abuelo. 

Abandonado, tuvo que volver con su familia, donde a pesar de ser querido, las atenciones no eran las necesarias para mantenerle una condición estable de salud. 

Todo marchó a duras penas, Pedro duró por algunos meses bajo el cuidado de su abuelita, a quien cariñosamente le llamaba mamá, hasta que hace unos meses, “Mamá” falleció, dejando solo a su muchacho. 

A pesar de contar aún con su abuelo, Pedrito permanecía gran parte del día solo, sin nadie que lo auxiliara, pues su abuelo debía ir a trabajar para poner pan en la mesa. 

Los días pasaron, todo parecía tomar un curso, más que de incertidumbre, de esperanza. Después de los resultados de las pasadas elecciones, Pedrito esperaba ansioso y animado a que Pérez y esa gente mala dejara el cargo, y el primero de enero, podría volver a La Casa del Abuelo, y sus amigos y las enfermeras lo tratarían bien de nuevo; ya no habría odios ni malos tratos, todo sería como antes, cuando era feliz, y su cuerpo no tenía llagas ni gusanos.  

“¿Van a volver todos los que me atendían bien en La Casa del Abuelo? ¿Me prometes que me vas a regresar al asilo?” Fueron las preguntas que Pedrito hizo a una ex funcionaria hace unos días, antes de fallecer solo, en su pequeña habitación, broncoaspirado.

Pedrito se asfixió con un pedazo de comida, encontrándose solo en su casa, sin nadie que lo auxiliara. Su abuelo lo encontró ya muerto, sentado a la mesa.

El día de ayer, la organización llamada “Los Amigos de Parras publicó el siguiente mensaje:

NO ME PUEDE CABER EN LA CABEZA TANTA MALDAD!!!… Tanto que necesitaba de un poco de amor y comprensión e inventar una sarta de mentiras para sacarlo de La Casa del Abuelo. Dios les dará su merecido a cada una de las personas ruines que confabularon contra él para sacarlo… Descanse en Paz, Pedro Yáñez.

Amigos de Parras

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