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Francisco Toledo: un legado incalculable

«El México de entonces debía tener tantos problemas como el de ahora, pero como yo era niño no los registraba. El de ahora lo veo con terror: los migrantes, la droga, las metralletas… Hay un México bárbaro que a todos nos da miedo».

Francisco Toledo.

PALCO DE DERECHOS

Retrato, por Enrique Somohano Mendoza. Papel Canson con Grafito

Por: Fernando Mendoza Elvira.-

Con la mirada profunda decía más que con su palabra corta. El aspecto más que desenfadado, vistiendo una camisola de manta, pantalón de mezclilla y calzando sus huaraches terrosos, entró al recinto silenciosamente, queriendo pasar desapercibido ante la audiencia de reporteros, burócratas e integrantes de la sociedad civil que se habían dado cita en el auditorio ubicado en la Ciudad de Oaxaca. Su personalidad de inmediato me cautivo y alimentó mi esperanza de que los esfuerzos para abrir un canal de diálogo que permitiera la conciliación del conflicto en los Chimalapas, entre la comunidad indígena y la llamada Colonia Cuauhtémoc, encontrara una salida negociada.

Las reuniones para abrir el diálogo habían sido accidentadas, plenas de reclamos y denuncias ante la falta de atención gubernamental. El acompañamiento de la Comisión Nacional de los Derechos Humanos al que había accedido su entonces presidente, el doctor José Luis Soberanes, no tenía precedentes y era un esfuerzo importante en la atención de asuntos indígenas del organismo protector para evitar siguiera la violencia y la pérdida de vidas en esa región del sur del Estado de Oaxaca.

La participación de representantes de reconocido prestigio y ascendencia social como la del maestro Francisco Toledo, a través de ProOax, sin duda contribuyó de manera fundamental para las arduas negociaciones y que posibilitaron el retorno de las decenas de personas indígenas zoques desplazados de la comunidad de Chalchijapa y que habíamos constatado su precaria situación al encontrarse albergados en el mercado municipal de Santa María Chimalapas; y finalmente, la solución del conflicto de tierras y su restitución a los comuneros.

Obra de la arquitecta Paola Pineda

La genialidad artística de Francisco Toledo que le llevo a un profundo reconocimiento internacional no fue menor que su activismo en defensa de los derechos de los pueblos y comunidades indígenas; ambientalista, impulsor de la cultura y las artes y filántropo, dejó un legado de dimensiones incalculables.

Artista plástico juchiteco de origen zapoteco, nacido un 17 de julio de 1940, no descanso en su afán de impulsar la cultura a través de su plástica, con influencia de la obra de autores como Francisco de Goya, Paul Klee y de Jean Dubuffet; así como a través de las manifestaciones sociales, impulsando las causas que abanderó.

Apenas unos meses antes de su fallecimiento, ocurrido a sus 79 años, Toledo se pronunció en contra de la realización de la obra conocida como Tren Maya, pidiendo “a la nueva administración federal haga valer el derecho de las comunidades indígenas a dar o negar su consentimiento respecto a un proyecto que modificará radicalmente sus condiciones de vida”. Lo anterior en cumplimiento al derecho a la consulta previa contemplado en el artículo 6 del Convenio No 169 sobre Pueblos Indígenas y Tribales en Países Independientes y 19 de la Declaración de las Naciones Unidas sobre los derechos de los pueblos indígenas

En el que fue aniversario de su nacimiento, la multinacional empresa estadunidense Google, rindió homenaje colocando un doodle en reconocimiento al artista Francisco Toledo. Desde este Palco de Derechos nos unimos al merecido homenaje a Toledo y conmemoramos su vida con el compromiso de impulsar el cumplimiento de derechos de las personas y de las comunidades indígenas.

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