¿Y el pueblo bueno y sabio? MORENA ya no tiene poder de convocatoria

BAILE Y COCHINO…

Por Horacio Cárdenas.-

Fracasó el llamado de Morena y el Presidente López a votar para castigar a los expresidentes. (Foto de El Universal)

Los analistas de todo el espectro político, desde los ultrarecontrachairos de huarache, barba y crédito a fondo perdido en Banobras hasta los que trabajan en pasquines inmundos, fifís, conservadores y clientes preferentes del “Quien es quien en las mentiras de la semana”, segmento conducido por la Ana Elizabeth García Vil-chis, analfabeta de moda de Comunicación Social de la Presidencia, tanto nacionales como extranjeros, se han ocupado de la consulta del domingo primero de agosto, esa que tenía el muy peregrino propósito de averiguar si los mexicanos somos tan vengativos como el señor presidente de la república en su afán de quemar en leña verde en la plancha del zócalo de la Gran Tenochtitlan a los expresidentes del período neoliberal prianísta, o por el contrario, le concedían la gracia de seguirse entendiendo cada quien con su consciencia y el insomnio del remordimiento que seguramente los corroe.

Él, hablando del señor presidente de la República, Andrés Manuel López Obrador, su corte, su partido que nunca dejaría de ser movimiento político, MORENA, pensaron que el del domingo sería una demostración más de que ellos traen al bueno, noble y sabio pueblo mexicano comiendo de su mano maíz con gorgojo, con solo dar la orden de brincar, y va uno y se tira del primer puente peatonal que se encuentre en el camino, esos mismos que jamás usamos para cruzar la avenida de un lado al otro, prefiriendo arriesgar el roñoso pellejo, y vino a resultar que no, la mexicaniza prefirió dedicar su domingo a lo que más ganas le diera, o nada, que ir a hacerle el caldo gordo al rencor presidencial.

¿Qué habrá ocurrido el domingo, que ni siquiera una décima parte de los electores mexicanos respondió el llamado de López Obrador para hacer válido aquello de “un soldado (en este caso un verdugo) en cada hijo te dio”?

Todos sabemos que el mexicano es un pueblo violento, la contabilidad diaria de asesinatos así lo demuestra, hasta pareciera que con cada balazo que dispara un mexicano tiene la intención de denostar la política de “abrazos, no balazos” del presidente, así sea su sangre la que quede regada en el suelo. Montones de las notas de las páginas policiacas de los periódicos dan cuenta de las “viejas rencillas”, como motivo de que se hayan cosido a puñaladas, aplastado la cabeza a pedradas, o llenado de plomo, así de que violentos, somos, vengativos, también, ¿entonces porque no acudimos en masa, todos como hermanos, a la fiesta del linchamiento azuzados como lo estuvimos durante meses por el mismísimo hombre de palacio? ¿pues qué no odiamos con odio jarocho, poblano, coahuileño a quienes detentaron el poder presidencial, a saber, Carlos Salinas de Gortari, Vicente Fox, Ernesto Zedillo, Felipe Calderón, Vicente Fox y Enrique Peña Nieto?

De que no los queríamos en su momento, cuando cada uno de ellos fue presidente, eso está perfectamente claro, los mexicanos nunca queremos a nuestros gobernantes, literalmente nos los comemos a chistes, y muy recientemente, a memes.

Hemos hecho escarnio de los mandatarios hasta cansarnos, los hemos caricaturizado hasta el extremo del ridículo, la mentada investidura que tanto cuida ahora López Obrador nos importa menos que lo que proverbialmente se le unta al queso, y ni hablar de su honra, que consideramos inexistente.

Ante esta realidad, ¿para qué queremos juzgarlos, si ya los hemos hecho pinole todo su sexenio y después?, cierto, esta es la primera vez que se nos ofrece la posibilidad, infinitesimalmente remota pero posibilidad al fin, de juzgarlos por los delitos que se pueda demostrar fehacientemente ante un tribunal, que fueron cometidos por ellos o bajo sus órdenes, eso si no han prescrito por el mero paso de los años, pero aun este caramelo que nos juegan ante los ojos no nos despierta el odio que desde el departamento principal de palacio nacional tienen, y que quisieran despertar entre los mexicanos.

A lo mejor algo ha habido de equivocado en los cálculos de Andrés Manuel López Obrador y su corte de morenistas, que han creído todo este tiempo que azuzando al pueblo contra “los enemigos”, “los adversarios”, “los conservadores”, “los neoliberales”, con eso los tendrían bajo su control para hacer lo que quisieran con ellos, y no, si no lograron sacarlos de su casa, del partido de futbol llanero, despegarlos de la televisión, arrancarlos de las cobijas de su cama, para ejercer el supremo empoderamiento democrático que es el voto, es que no, al pueblo bueno y sabio no lo traen en la bolsa, como tampoco lo traen de la brida el PRI, ni el PAN, ni Movimiento Ciudadano, ni el Verde, ni nadie.

Según, habrán votado algo más de siete millones de ciudadanos, de un padrón potencial de más de noventa y tres millones de electores. Bueno, y todos hemos visto a estas alturas los videos de simpatizantes de MORENA embarazando urnas, marcando boletas y más boletas con el SI para luego retacarlas en urnas vacías, así que a esa cuenta alegre “satisfactoria” que tiene contento al presidente, habría que tumbarle algunos miles, algunas decenas de miles… algunos cientos de miles, y entre que aparecen con cubrebocas y no se identifican, lo más probable es que a nadie se persiga por ese delito electoral.

Pero lo que verdaderamente importa es que, lo que sucedió el domingo pone de manifiesto más allá de toda duda cuál es el poder real de convocatoria del Movimiento de Regeneración Nacional entre el pueblo de México, ese al que ha hecho hasta lo imposible por comprar con dinero regalado, becas y pensiones, y la promesa de más dinero regalado de aquí al fin de sexenio.

La gente no acudió a sufragar por el linchamiento ni contando con los alicientes que se le repitieron machaconamente hasta el embrutecimiento: hacer justicia, que eso a nadie le importa, tener la revancha, que no movilizó a muchos, venganza, un buen espectáculo circense, y el más atractivo de todos: el hacer historia… suponiendo que la historia se fabrique así.

Ahora que, las cosas no son iguales en todo el país, faltaba nada más eso. Así como hubo sitios donde hubo una mayor participación, si marcar SI mayoritariamente a la única engañosa pregunta se le puede llamar participación, hubo otros que tuvieron menor, y entre ellos aparece en sitio de privilegio el estado de Coahuila.

7 millones de 93 millones, es el 7.5%, que habría que tomar como promedio para todos y cada uno de los estados. Ah pero Coahuila no de ahorita, sino de siempre se ha caracterizado por llevar la contra, y esta ocasión no fue la excepción, acá votó menos del 4% de los electores potenciales, subrepticiamente mandando los mensajes lapidarios descritos líneas arriba: ni nos dejamos mangonear, ni odiamos a quienes nos dicen que odiemos, y si somos violentos no somos tan rencorosos como los de otros lados, el caso es que, a los coahuileños que reciben beca de estudios, los que tienen pensión por edad, por invalidez o lo que sea, ni aún así se acobardaron para no legitimar algo que no tenía de inicio razón de ser.

Las convocatorias de MORENA en elecciones, a consultas, a lo que sea, entre los coahuilenses caen en oídos no sordos, pero no receptivos ni al tono ni a la manera, esto tómelo en cuenta para el 2023 y luego el 2024, aquí MORENA nomás no colorea.

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