BAILE Y COCHINO…
Por: Horacio Cárdenas.-

Armando Guadiana Tijerina es un tipo astuto, habilísimo para los negocios, campechano al estilo de los habitantes del norte del estado, simpático y dicharachero, un personaje que se supo ganar su espacio en la escena política estatal y nacional, pero que también tiene lo suyo de individualista, de aspiracionista, de neoliberal, que lo hacen incómodo, por no decir adversario o abiertamente enemigo de las principales corrientes políticas en boga en México en los tiempos que corren.
¿Quién sabe?, a lo mejor de allí viene su apasionamiento por los toros de lidia y por el toreo como evento, y por supuesto también como negocio, en el que ha participado con ventaja durante muchos años, y al que no ha abandonado pese a las cada vez más restrictivas leyes en México y en el extranjero, que prohíben la llamada fiesta brava, al considerarla un acto sanguinario y cruel, más que un espectáculo sano o edificante.
A Guadiana le gusta enfrentar, le gusta embestir, y si hay que llevarse a alguien de encuentro, pues se lo lleva, de esto pueden dar cuenta varios periodistas, algunos en Saltillo y otros en Torreón, quienes han recibido trato bastante poco amable del senador, por más que también tengamos que reconocerle la cualidad de darse cuenta de cuando ha abusado y cuando ha cometido un error, y busca hacer las paces. Pedir disculpas no es algo a lo que accedan muy fácilmente muchos políticos, pero es algo que Guadiana hace sin pensárselo dos veces: metió la pata, pues a hacerse responsable de ello, y a darle para adelante.
Lo hemos comentado en este espacio a lo largo de los pasados tres años, Armando Guadiana Tijerina no es un político que le haya resultado cómodo a la cuarta transformación, léase, al presidente Andrés Manuel López Obrador, como tampoco a la fracción parlamentaria de MORENA en el senado de la República.
Con eso de que es rico, más que un buen trancazo de morenistas… juntos; con eso de que fueron ellos quienes lo buscaron para que fuera su candidato, y no al revés, que el anduviera mendigándoles nada; con eso de que la campaña, las campañas, las financió él de su peculio, dejando que otros, los dirigentes, se hicieran rosca con los recursos que le correspondían como candidato, Guadiana se manda solo.
Y no solamente se manda solo, sino que trae su propia agenda política, como su propia agenda legislativa, como su propia agenda en todo, algo que no es muy bien visto que digamos allí, donde quieren tener a todos, propios y extraños, sobajados, obedientes y leales.
Si la Secretaría de Gobernación siguiera llevando aquellos famosos expedientes que se supone que tenía de todos y cada uno de los ciudadanos incómodos del país, o en su defecto el CISEN o el bodrio que ahora en la 4T sustituyó a ambas entidades, usted sabe, en este sexenio no se espía a nadie ¿para qué?, ahora lo único que tienen de usted y de mí son recortes de periódicos… pero si estuviéramos todavía en aquellos tiempos, el expediente de Armando Guadiana sería de los más gordos, y en la carátula estaría el comentario de “ojo”, mantenerlo en observación, yendo quizá todavía más allá, a señalarlo como alguien potencialmente riesgoso, peligroso para el régimen.
Porque Armando Guadiana es senador de la República, y sí, los senadores de oposición suelen cumplir con su función de oponerse a todo lo que sea la línea oficial, ¿pero que un senador de MORENA, para más señas el partido en el gobierno se porte como el peor de los senadores de oposición?, y encima no se le pueda descalificar “en público de la gente”, como dice el corrido, y como lo desearía toda la estructura de gobierno, eso sí que es difícil.
Los secretarios de gobernación, de energía, de defensa, de economía, los titulares de la CFE, de Petróleos Mexicanos, y una docena de otras dependencias de primer y segundo nivel, se han tenido que amarrar la tripa para no contestarle a Armando Guadiana lo que con todo gusto y deleite le soltarían a los legisladores de otros partidos.
¿Y cómo, si es de los nuestros, de los de acá, de los que acompañaron a Andrés Manuel López Obrador en su aventura política y su triunfo electoral del año 2018?, al menos de forma, la cuarta transformación debe dar la impresión de ser una familia, de vivir en armonía, y no solamente los que traen el sello de MORENA, sino con los otros partidos con los que se integró la coalición federal y las estatales que jugaron en aquella elección federal, y de alguna manera todos aceptan las reglas, las órdenes para decirlo como se debe, del presidente López Obrador, todos excepto Guadiana.
Allá en Palacio Nacional vieron con muy buenos ojos que Armando Guadiana pidiera licencia en el senado para contender por la presidencia municipal de Saltillo. No porque les interesara particularmente ganar esta plaza para la 4T, sino porque dejaría la escena nacional para ir, venir, a refundirse en los problemas de una de las capitales más recónditas de uno de los estados más lejanos y olvidados del centro.
Pero Guadiana no ganó. Le fallaron los cálculos políticos y las esperanzas a sus enemigos correligionarios, tan enchilado quedó con su experiencia saltillera, que lo dijo con todas sus letras, en MORENA había traidores en todos los niveles, algunos le habían jugado las contras al grado de hacerlo perder las elecciones, nada más le faltó, o quizá no, decir que se habían aliado con el PRI para enterrar sus posibilidades de ser alcalde. Así que Armando se regresó al senado.
¿y qué cree que hizo nomás llegando?, bueno, hizo muchas cosas según su particular estilo, el de seguir poniéndole piedras en el camino a la cuarta transformación, pero la verdaderamente imperdonable fue la de sumarse al proyecto presidencial de Ricardo Monreal Ávila, líder del senado, y muy apenas tolerado por el presidente López Obrador, por más que sea uno de sus operadores más efectivos y le tenga controladito el senado.
Monreal quiere ser el siguiente presidente de la República, puesto que el actual inquilino le tiene reservado a la niña de sus ojos Claudia Sheinbaum, y en su defecto, a su empleado de ultra confianza, Marcelo Ebrard, todos lo entienden, todos lo tienen claro… excepto Guadiana, quien prácticamente es el único senador que se ha pronunciado a favor de las aspiraciones de Monreal, y no solo eso, sino que le cumplió el favor de destaparlo abiertamente para contender por tan codiciada posición, no la de presidente, sino de candidato de MORENA, pasando por encima de dirigencias, burocracias, pactos en lo oscurito, y demás.
Guadiana está en campaña, la propia para gobernador de Coahuila y la de Monreal para presidente, para lo cual está dispuesto a mover cuanto recurso económico, político o influencia tenga a la mano, o se le ponga a la mano, algunas de ellas fuera de lo legal, lo correcto y lo decente.
Allí anda su senador, grillando fuera de la olla, de la olla de grillos disciplinados se entiende, a ver quién, cómo y cuándo lo ponen quieto, pues al fin taurino, está convertido en un toro de lidia en la cristalería de la 4T, rompiéndole al presidente todas sus lindas figuritas de vidrio.

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