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¿Quién paga los ahorros?

BAILE Y COCHINO…

Por Horacio Cárdenas.-

Se hizo famosa con aquella película de Joe Black, la frase de que lo único seguro en esta vida, son la muerte y los impuestos, bueno, pues cuando menos esa es una certeza con la que la gente puede vivir. Si nos vamos al extremo contrario, de las cosas menos seguras que existen habría que apuntar en uno de los primeros lugares, el monto del dinero con el que los gobiernos pueden contar para la realización de las obras públicas y prestar los servicios que tiene a su cargo.

Cada año, todos los años, los municipios, los estados, la federación, los organismos que pertenecen a la función pública en carácter de autónomos, descentralizados, paraestatales, o alguna otra clasificación que se nos escape, elaboran cuidadosamente su presupuesto de egresos para el siguiente año, de acuerdo a los proyectos que desean emprender durante los siguientes doce meses, y tomando como punto de partida los gastos irreductibles que se vienen realizando desde años atrás. Ya con esos elementos se presenta el proyecto, no de presupuesto, sino de ley, porque ese carácter tiene en México, para dejar en claro la obligatoriedad que tiene para las distintas oficinas de gobierno el cumplir cabalmente con sus compromisos en acciones, para lo cual se les autoriza una cantidad específica de dinero. Por descontado que el presupuesto de egresos viene aparejado de la ley de ingresos, ordenamiento de la misma relevancia, que se encarga de la obtención de los recursos económicos que la otra parte, la presupuestal, se hará cargo de aplicar a lo autorizado por el poder legislativo en sus niveles correspondientes.

Así es como funcionan las cosas… en el papel, porque en la realidad son algo totalmente distinto. Porque veamos: ¿cómo calcula el gobierno sus ingresos, digamos por el impuesto predial?, ah, pues muy fácil, ayudándose con alguna anticuada cartografía, o más modernos con el Google Earth, dice el gobierno que tiene registrados tantos más cuantos predios, entre terrenos, casas, industrias, etc. todos los cuales son causantes de impuestos conforme a la ley, y de acuerdo a una tabulación creada para el efecto, para saber cuánto debe de pagar un predio de tales o cuales características ubicado en tal o cual zona.

Esa es la lógica, que nos dice que el gobierno deberá percibir el total del dinero que aporten los contribuyentes por el solo hecho de ser propietarios de un predio. ¿y los que no pagan?, ah, los que no pagan esos hay que descontarlos. Cada quien tiene sus razones para no pagar: porque no quiere, porque no puede, porque no le alcanza, porque no tiene como ir, porque ya falleció… pretextos cada quien puede exhibir los suyos, muy respetables, pero la suma de ellos y el no pago de la contribución  representa una merma importante en los ingresos del gobierno, que cuando hace sus presupuestos, no se pone a estimar lo que dejará de entrar en las arcas, porque alguien no quiso o no pudo pagar.

Esa es una primera parte que complica mucho el financiamiento de la función pública, que necesariamente sufre por la falta de recursos para llevarla a cabo, pero todavía hay otra igual o quizá más importante, y esa corresponde a los descuentos que el gobierno tiene que ofrecer a los ciudadanos, como premio para que efectúen el pago de sus contribuciones lo más pronto posible.

Si viviéramos en otro país, las cosas serían probablemente mucho menos flexibles de lo que son acá. Para empezar, no habría tres o cuatro meses para cubrir el impuesto predial, los derechos vehiculares o hasta la declaración anual de impuestos o cualquier otra, se paga la primera semana del año y punto. México es distinto, la verdad no sabemos de cuando data la costumbre de los descuentos por pronto pago del impuesto, pero desde la primera vez que tuvimos que hacerlo, ya existía, y de eso hace una pila de años.

Otra vez, ya sabe cómo es México, pues así como hay gente, mucha gente que nomás está esperando que abra la puerta de la tesorería municipal o de la recaudación de rentas, y ya están formados para cubrir sus obligaciones. La verdad, exageran, ¿hacer fila de tres horas para pagar un impuesto?, no tiene mucho sentido, sí, está lo de “si no lo pago ahorita me lo gasto”, y lo de “salir de eso”, pero si van a medio día no encontrarán más que tres o cuatro personas, y no trescientas o cuatrocientas. Están los otros, los que harán la fila, esta de 500 o más, pero el último día, obligando a los empleados a no cerrar hasta que no se vaya el último contribuyente, y por supuesto están los que no aprovechan los descuentos ni por la conveniencia que les representa el 15, el 10 o el 5% de descuento, como si alguien les regalara ese dinero que se ahorran de pagarle al gobierno. Estos prefieren esperarse a las campañas de fin de año, de cada año, en que se condonan las multas y los recargos, pero bajo ninguna circunstancia pagan menos que los que son cumplidos y adelantados, pues eso sí sería un disparate.

Según una declaración del administrador fiscal del gobierno de Coahuila, ya iban como 35 mil contribuyentes los que habían aprovechado el descuento del 50% por derecho de control vehicular y placas. Ya sabe, el gobierno ofreció la posibilidad de pagar el impuesto en diciembre, como medida para allegarse recursos para afrontar sus compromisos de fin de año, todo correcto, pero ¿a qué costo?

Sí, porque el gobierno espera recaudar, como ya dijimos, el dinero completo, no el dinero menos 15, 10 o 5%, o como en este caso especial, menos el 50%, lo que significa que si acaso, podrá realizar la mitad de lo que originalmente tenía proyectado hacer con el dinero de los impuestos, y eso, pues no le conviene a nadie, ni a los ciudadanos, ni a la administración pública, ni a nadie. 

Que recordemos, este será el segundo o tercer año en que se ofrece el descuento, y el gobierno lo ha estado haciendo porque simple y llanamente no le alcanza. Con tanto recorte de la federación a las participaciones que debería entregar, con tanto retraso en la radicación de las mismas, y con los compromisos de aguinaldos y prestaciones que son obligatorias, que lo son para todos, pero unos lo entienden y otros se hacen rosca, pues hay que conseguir el dinero donde se pueda, no importa que luego no sea suficiente o haya que reprogramar en tamaño o de plano cancelar programas u obras. 

Como ciudadanos claro que nos conviene aprovechar los descuentos, es como dinero que nos regalaran, pero luego como colectividad, terminamos pagando al no recibir del gobierno lo que este tiene que hacer por la población. la disyuntiva es no aprovecharlos… pagar cuando dice el calendario… pues sí, pero así se ahoga el gobierno, que tendría que pedir prestado a algún banco para pagar sus obligaciones, y entonces sí, perdemos por todos lados. 

Por lo pronto, consuélese, aproveche lo que se puede ahorrar, y a esperar que no duela tanto a la hora en que falten recursos para otras cosas.

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