- A diferencia de la UAdeC, la Universidad Autónoma de Zacatecas (UAZ) recibió 350 MDP por parte de la federación para subsanar sus finanzas.-

Por: Luis Enrique Morales.-
Saltillo, Coah., 30 de diciembre 2021.- Durante estos últimos días, uno de los principales temas que han recapitulado los periódicos, así como columnistas y expertos cafetólogos, ha sido la dura crisis financiera que hoy atraviesa la Universidad Autónoma de Coahuila.
La navidad que recién celebramos, no la celebraron del todo los trabajadores universitarios, pues la catorcena, que se les debía de depositar dos días antes de Nochebuena, se retrasó por la falta de solvencia económica de la casa de estudios, y fue hasta el día 27 de diciembre que el gobierno de Coahuila entró al quite y subsanó un faltante de 83 de millones, con los que se cubrió dicho pago para trabajadores y pensionados.
Es preciso recalcar que esta crisis no es nueva. Este es el tercer año que la UAdeC se queda sin fondos para diciembre, consecuencia de recortes a su presupuesto o a la negativa de ampliarlo, por lo menos acorde con la inflación, sin embargo, en años pasados la Federación respondía de último momento y enmendaba su error, liberando los recursos faltantes.
Varias universidades del país atraviesan graves casos de crisis. La UAdeC, hasta hace poco, estaba exenta de problemáticas y retrasos en pagos a trabajadores, pero hay otras instituciones educativas en las que los empleados universitarios llevan meses sin cobrar su sueldo. Esta crisis es ocasionada principalmente por dos factores: el primero es la insostenibilidad del sistema de pensiones y el segundo los recortes federales, aunados a los favoritismos de la ‘4T’ a la hora de repartir recursos entre las universidades estatales.
El sistema de pensiones representa hoy en día un gasto aproximado del 15% del PIB para universidades y estados, y con el paulatino crecimiento en la esperanza de vida, se prevé que este problema estalle, e incluso lleve a la quiebra a dichas instituciones para el año 2067. Anteriormente las jubilaciones eran a los 25 y 30 años, sin importar la edad de los trabajadores; esto ha ido acumulando una carga fiscal para las universidades; desde el 2001 se realizó un estudio que concluyó que dichos sistemas eran inviables y pondrían en riesgo la operación de las mismas. Y hoy, el problema empieza a asomar la cabeza.
Como segundo factor, las cuestiones de presupuesto. Aunque Reyes Flores grite, chille y patalee, la verdad es que los recortes federales a la educación en México son una realidad. Para empezar, la partida federal U081, la cual estaba destinada para atender problemas estructurales en las universidades públicas de México, desde la llegada de López Obrador al poder, ha permanecido en ceros. Tan sólo en los últimos seis años los fondos extraordinarios de apoyo a la educación superior han acumulado una reducción de más de 60 mil millones de pesos por la extinción de otras partidas, como la U040, destinada a estímulos docentes. Finalmente, los recursos entregados mediante la partida U006 disminuyeron a pesar de la inflación, generando una problemática obvia en las universidades, porque el gasto corriente incrementa mientras el presupuesto disminuye. Tristes, simples matemáticas.
Pero ¿qué pasa si la Universidad Pública se encuentra en un estado morenista, bajo el cobijo de los que mandan? basta con el ejemplo de la Universidad Autónoma de Zacatecas, tierra a la que se le podría etiquetar como propiedad de la familia Monreal. Para ellos sí, la ‘4T’ es generosa, misericordiosa, magnánima, inmaculada; cómo no lo va a ser si para “subsanar” faltantes, este diciembre el Santa Claus de Macuspana les dejó bajo el pino navideño un regalito de 350 millones de pesos.

Esta es la realidad que vive México. Para López Obrador y Morena, la perfidia es su método de conquista. La cuarta transformación es un monstruo que devora al que se opone y provee descomunalmente al que le lame los pies. La federación se ha vuelto un sistema increíblemente corrompido que, de manera intencional, comienza a resquebrajar instituciones que por décadas han sido el sustento de miles de familias ¿y todo para qué? Para desestabilizar, para sembrar el odio y el resentimiento, para dejar a familias sin cena en Nochebuena y niños sin regalo en Navidad… todo por la absurda ambición de poseer Coahuila.

«todo por la absurda ambición de poseer Coahuila»
No mamen, suena exactamente a lo que esta haciendo el PRI con las finanzas del estado (y las de la UAdeC) para aferrarse a una forma de hacer política que esta desapareciendo. Ya que vieron lo estancados que estan decidieron mejor atrincherase.