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Hipocresía pura… Chema de cuerpo entero

BAILE Y COCHINO…

Por Horacio Cárdenas,-

«Con lo de Chema nos atrevemos a decir que les salió el tiro por la culata, como lo demuestra uno de tantos memes que voló por las redes sociales: Chema con su abrigo, solo y su alma, con el mensaje “aquí casual, dándome baños de pueblo”, y es que… José María Fraustro Siller es, como gustan de decir los locales, “saltillense de toda la vida”, y cabe preguntarse ¿Cuándo había alguien visto a Chema haciendo la fila para pagar el predial?»

Uno de los lugares comunes más sobados es el de que el tiempo de los políticos es de las cosas más valiosas que puede uno encontrar en este mundo, y de hecho sí, si estamos pensando en servidores públicos que viven entregados a la función que tienen encomendada sea por la vía del voto, sea por designación de alguien que les tuvo la confianza de nombrarlos para un cargo en la administración pública, su tiempo es dinero público.

Pero esto no pasa de ser lo dicho, un lugar común, porque lo que es en México, a la mayoría de los políticos les sobra tiempo, y no es porque no haya trabajo, cerros de trabajo que les reclame, sino que tampoco son muy dados a agarrarle el gusto a supervisar y mucho menos ejercer todas y cada una de las áreas que tienen bajo su mando.

En un mismo día nos enteramos, por ejemplo, que el presidente Joe Biden se quedó varado a bordo del avión Air Force One, que por una nevada descomunal simplemente no pudo despegar de la Base Aérea Andrews. La nota periodística dice que Biden tuvo que dirigirse a la Casa Blanca por tierra, lo que le representó perder media hora… media hora del mandatario más poderoso del planeta, que sin embargo pese a su poder, no puede desafiar los elementos, con y sin cambio climático.

Lo que le pasó a Joe Biden es poca cosa comparado con lo que le ha sucedido al presidente de México, Andrés Manuel López Obrador, quien por su gusto de viajar en vuelos comerciales, usted sabe, por esas cosas de la austeridad republicana, ha tenido que sufrir lo mismo que el resto del pasaje, retrasos de horas, no siendo eso lo más grave, sino que mientras dura el vuelo la nación mexicana vive prácticamente incomunicada con su presidente, pues no es común ni normal que le pasen un teléfono satelital para enterarlo y pedirle instrucciones de este o aquel problema urgente que se esté desarrollando en el tiempo en el que él esté transportándose como cualquier otro mortal, de los que pueden pagar un boleto de avión, claro.

Media hora de Biden es valiosísima, cuatro o cinco horas de López Obrador, no lo son tanto, y menos para alguien que se ha hecho notorio por la falta de tino en elegir los momentos en los que se da el gusto de irse a “macanear”, que suelen coincidir con algún problema social, político o incluso climático, que los periodistas de los pasquines inmundos no pueden dejar de señalar.

El mismo día que Biden estaba atorado en el Air Force One, que es como un Poder Ejecutivo volante, el recién estrenado presidente municipal de Saltillo, José María Fraustro Siller decidió cumplir con una de sus obligaciones ciudadanas, la de bajar de su despacho para, humildemente, como debe ser, hacer la fila para cubrir el impuesto predial sobre su o sus propiedades. El asunto no tendría la menor importancia, de no ser porque se le dio un tratamiento propagandístico, que por la manera en la que se planteó, retrata al alcalde de cuerpo entero, y no necesariamente bien.

La nota que apareció en los medios es que Chema, ataviado con un abrigo que por sí solo vale como dieciocho o veinte prediales de la zona centro o de las colonias periféricas, o incluso más, sufrió lo que el resto de los saltillenses cumplidos, pues el termómetro marcaba cuatro grados de temperatura. Pero en un gesto de despego de la autoridad de que está investido, no se formó hasta adelante, ni en la fila preferente para discapacitados o personas de la tercera edad, sino que hizo entre hora y media y dos horas de paciente cola…

A algunos les parecerá admirable que un señor a quien normalmente se tilda de poco afecto a convivir con el pueblo llano, se hubiera avenido a hacer fila, dando oportunidad a los ciudadanos que así lo quisieron (así dice una crónica) a tomarse fotos con él, por más que las fotos que vimos lo mostraban solo, con su gesto de siempre, adusto, con cara de regresar a su oficina a regañar al funcionario que lo convenció de semejante acto, y allí coincidimos, porque a nosotros nos parece un desperdicio de tiempo, mayúsculo.

A un alcalde que tuviera un año, dos años en funciones, que tuviera entre los dedos todos los hilos de la administración, se le pasa que desperdicie un par de horas en lo que es un acto a todas luces político, ¿pero alguien que acaba de tomar posesión, y que todavía difícilmente sabe qué puerta rechina y que tramo del barandal de la escalera está suelto?, no viene al caso.

Aquí cabe la acotación de que, como lo sabe mucha gente, hay horas buenas y horas malas para hacer la fila del predial. Lo peor es ser de los cumplidos de las nueve de la mañana, allí puede estarse dos, tres horas en el frío, pero hay que entender que muchos saltillenses son así, les urge quitarse de esa monserga del predial no solo en los primeros días, sino en las primeras horas.

 Ah, pero si va a medio día, la fila es bastante razonable, puede ser que en diez o quince minutos salga, ¿Qué ganas de Chema de formarse cuando más gente había, o era para que lo vieran?, pero está la otra consideración importante ¿y el pago por internet al que los gobiernos le han apostado tanto y más él con su proyecto de ciudad inteligente?, nos consta que el sistema, ahora, funciona de maravilla, en menos de medio minuto y con solo el número de catastro, le da el monto a cubrir, si elige pagarlo con tarjeta, allí mismo, y listo, para alguien que se presume fundador de la escuela de Sistemas de la Universidad, era para que le diera por allí, y no lo de la fila, pero bueno, entienda a los políticos.

Por supuesto que hay grillos a los que esa clase de acciones les sube los bonos, allí tiene sin ir más lejos a un antecesor de Chema, Humberto Moreira Valdés, a quien le fascinaban esas oportunidades de convivir con la gente, poniéndose en el tocadero para que le dijeran lo que quisieran, y saliendo siempre airoso, por lo mismo, a Humberto le vimos retrasando la hora de irse de los eventos con tal de quedarse a chacotear con la gente, pues sabía que con una palmada en la espalda, una sonrisa, un abrazo, se los echaba en la bolsa.

Con lo de Chema nos atrevemos a decir que les salió el tiro por la culata, como lo demuestra uno de tantos memes que voló por las redes sociales: Chema con su abrigo, solo y su alma, con el mensaje “aquí casual, dándome baños de pueblo”, y es que… José María Fraustro Siller es, como gustan de decir los locales, “saltillense de toda la vida”, y cabe preguntarse ¿Cuándo había alguien visto a Chema haciendo la fila para pagar el predial?

Yéndonos para atrás: no lo hizo durante el tiempo que fue secretario de gobierno, tampoco mientras fue secretario de educación, nadie lo vio cuando era diputado y presidente del Congreso del Estado, ni siquiera cuando fue rector de la UAdeC ¿y ahora sí?, la gente no sabe si se trata de procurar cumplir con las expectativas políticas o de pura hipocresía, o incluso de que se aburría en su nuevo despacho.

 Por cierto, y con riesgo de que nos falle la memoria, no recordamos que ningún alcalde hubiera hecho fila para el predial, ni Jericó que inauguró lo de la dona y el champurrado, ni Manuel o Isidro López que necesitaban una caja exclusiva un día entero, ni Rosendo, ni Viviano, ni Malalo, nadie tuvo la brillante idea y menos la puso en práctica, tan sencillo como que ninguno le vio una utilidad política práctica.

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