
BAILE Y COCHINO…
Por Horacio Cárdenas.-
A cada capillita le llega su fiestecita, y sí, finales de enero, principios de febrero de cada año, es cuando a la Auditoría Superior del Estado de Coahuila le llegan sus quince minutos de fama, mismos que aprovecha al máximo su titular, el casi eterno Armando Plata, para exhibirse y según él, lucir delante de los reflectores, que luego no poco a poco, sino súbitamente se apagan para él y la dependencia a su cargo, para ir a iluminar otro asunto que atraiga y mantenga la atención del público.
A lo mejor comparte nuestra percepción de que los anuncios de la Auditoría Superior no pasan de ser llamarada de petate, no muy distintos de las campanadas que da el Sistema Estatal Anticorrupción, que este como los días de la mujer o de la secretaria, tiene varios a lo largo del año, pero que terminan redundando en nada, o poco menos que nada.
La nota aparecida el lunes de esta semana es de esas destinadas a llamar la atención, buscando que la gente diga qué brutos, cómo trabajan estos cuates para combatir la corrupción, ese cáncer de la sociedad mexicana que nomás no tiene compostura y menos tiene llenadera, decía con todas sus engoladas letras: Presentó la Auditoría Superior del Estado de Coahuila setenta y nueve denuncias durante el año 2021, y luego en el balazo: el monto sin aclarar de las unidades administrativas y dependencias pública sin la debida aclaración alcanzó la cifra de mil setecientos sesenta y cuatro millones de pesos.
¿Cuál es la idea que se forma en la mente del lector de esta clase de notas?, ah pues que qué gusto, satisfacción y tranquilidad contar en nuestro estado con oficinas gubernamentales verdaderamente heroicas, capaces no solamente de enfrentar a sus pares de gobierno, sino aun a sus superiores, señalándoles con dedo flamígero todas y cada una de las inconsistencias entre lo que estaba autorizado y lo que gastaron, entre lo que debían hacer y lo que finalmente hicieron, y en última instancia, entre el dinero que se gastaron, y la manera en la que comprobaron ese gasto.
Ya luego más abajito las cosas comienzan a cambiar, porque del superlativo número de casos presentados por la Auditoría ante la Fiscalía General de Justicia del Estado de Coahuila, ni una se ha completado, todas ellas están en curso de investigación, lo que puede significar que: están a punto de concluirse, están en etapa de reunir y organizar las pruebas e integrar los expedientes, que duermen el sueño de los justos, que están empolvándose en algún cajón, en espera que a todo el mundo se le olvide que existieron, de lo que se deriva lo obvio, que lo sucedido en el año 2021 con las famosas setenta y nueve denuncias presentadas por la ASE, solo se acumule encima delo ocurrido en años anteriores, 2020 2019, y así para atrás, que sería ad infinitum, de no ser porque la justicia a la mexicana cuenta con su as bajo la manga de que los delitos tienden a prescribir… ¿se imagina si no prescribieran los delitos?, la pila de expedientes pendientes llegaría hasta la Luna, en cambio quitándole los de abajo, los que ya perdieron su período de vigencia en que siguen siendo considerados como conductas criminales, parece que no crece… y si de todos modos se hace más grande es por la progresión natural del fenómeno de la corrupción, cuando aquellos que se pueden corromper por estar ubicados precisamente donde hay manera, por llamarlo genéricamente, lo hacen con la absoluta confianza de que no habrá nada ni nadie que los persiga, o bueno sí, que haga el “show” de corretearlos, pero sabedores de que de allí no pasará, de ese “desprestigio” de aparecer en una denuncia penal, se transforma en el imaginario de nuestra sociedad “aspiracionista”, en una medallita que todos quieren emular.
La noticia previa, volviendo a la estrategia mediática de la Auditoría y del auditor, de ir soltando información para aparecer en los medios de comunicación como el valiente adalid de la causa anticorrupción, fue aquella de que 19 individuos e individuas que recién dejaron el cargo de presidente municipal, estaban bajo investigación y en proceso de ser denunciados ante las autoridades por la propia Auditoría Superior, en una noticia que sería escandalosa, y que muere más pronto que una chinampina. Porque ¿qué más escandaloso que el hecho de que la mitad, ni más ni menos, casi seleccionados cabalísticamente, para que de los 38 presidentes municipales salientes, 19 tuvieran cuentas pendientes con la Auditoría?
Bueno, esa, que fue como una sacudida para las buenas y las malas consciencias, y una advertencia para todos aquellos que se quisieran portar mal entre los alcaldes entrantes. Pero todavía más, porque Armando Plata Sandoval todavía echó otro cuarto a retozar: bueno sí, son 19 los alcaldes denunciados, pero eso no quiere decir que los otros 19 para completar el cuadro de poder, estén libres de culpa, nada de eso, en cualquier momento pueden salir señalados, denunciados o imputados. ¡Eso es gozar de la efímera fama que otorga el calendario de reportes de la auditoría!
Pero por si fuera poco… ¿a poco fue el presidente municipal el único que actuó mal en cada ayuntamiento?, nada de eso, por el contrario, lo lógico es pensar que para protegerse ante cualquier eventualidad, haya echado mano de personeros, preferentemente entre los burócratas del propio municipio, el tesorero, el contralor, el auditor, el contador, el director de administración, nada más para comenzar, porque luego están los operadores, los de los sistemas de aguas, los de obras públicas, los de servicios primarios, los de… el caso es que la nómina de los posibles infractores se puede disparar a diez veces lo señalado por Plata, y en municipios grandes, pues a muchos más.
Pero… no olvide que de lo que estamos hablando es de la cuenta pública de 2020, porque la Auditoría no es precisamente rápida para sus cosas, además de que la ley se lo permite, y así anda con un año de retraso en sus reportes, de tal manera que el año “buenero”, el “Año de Hidalgo” como final de cada administración, puede arrojar muchas más sorpresas que las vistas hasta aquí. También otra consideración: cuando se llega a la etapa de denuncia penal es porque se han agotado largas y muy permisivas instancias, contables, administrativas y hasta políticas, y solo entonces el auditor asoma la cabeza, en fechas de fiesta, para ahora sí decir ¡eh, aquí estoy!, existo y no soy un adorno.
Pero lo relevante de la nota radica en que de las 79 denuncias, que pueden incluir o no a los 19 ahora expresidentes municipales, ni una sola ha llegado a un nivel decente de avance en el proceso de investigación, con lo que ya nos imaginamos lo que se avecina: mes con mes se irán debilitando las flamígeras acusaciones para quedar en puro humo, antes de apegarse.
Digo, ya quisiéramos ver a ciertos exalcaldes vistiendo el uniforme de reos y pendientes de devolver todo lo que se chisparon, pero eso lo más seguro es que no ocurra. Sí, pescarán a alguno que otro para ejemplo y escarmiento, pero al resto los dejarán retozar con lo robado y hasta aspirar a más ¿o no son estos tiempos de alianzas políticas?, total que la fiestecita del contador Plata Sandoval quedó, como las de los años pasados en la cruda, barrer el tiradero de confeti y serpentinas, y nada más.

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