BAILE Y COCHINO

Por Horacio Cárdenas.-
MORENA Coahuila es un desorden, por no decir un desmadre, sí, pero es nuestro desmadre. Esta frase tan poco elegante y hasta medio pelada, sintetiza la situación que se está viviendo en la actualidad en el Movimiento de Regeneración Nacional en su sucursal Coahuila, una situación por demás incómoda, en la que se han introducido variantes que han venido a trastocar el estado de cosas al que mal que bien se había acostumbrado la gente del partido que no es partido, que dice que es movimiento, bueno también, bueno, lo que sea, eso será motivo de otro debate en algún otro momento en el que no tengan porqué pelearse.
La cosa es así. Las cosas estaban ya bastante tranquilas en el partido, pese a que no cuenta con una dirigencia electa por las bases, que se administra desde la ciudad de México a través de un delegado que hace las veces de presidente, a lo que le dedica poco tiempo y menos ingenio, lo que sin embargo es aprovechado por las diferentes facciones y liderazgos del partido para hacer lo que les encanta y que mejor saben hacer, tratar de llevar agüita a sus respectivos molinos.
Sí, algunos líderes que se han quedado sin fuero han sido denunciados ante las instancias de honor y justicia nacionales por cosas tan graves como traición, estando pendientes penas tan gordas como la expulsión del partido que no es partido. Sí, algunos dirigentes defenestrados siguen en su luchita para ser reconocidos como eso, dirigentes, cuando lo único que logran despertar es México y en Saltillo es abulia y lástima, ninguna de las cuales es disparador para mover un dedo para salir del problema, que no hace más que ponerse más rancio.
Las cosas se habían tranquilizado, y mire que eso es decir mucho, cuando del que se habla es de Armando Guadiana Tijerina, quien de toda la vida ha sido inquieto, pero desde que es senador de la República por MORENA, se había dedicado a apersonarse en cualquiera y todas las oficinas públicas, con el pretexto que fuera. Si parecía que Guadiana tenía un directorio, y que cada día tiraba unos dados o unas monedas del I Ching, para ver a quien iba a visitar, de la gente pesada del gobierno de la 4T, se entiende.
Si parecía querer decir ¿a ver quien es el guapo que le dice que no lo puede recibir a un senador de la República, que además es multimillonario en dólares, y que para acabarla somos del mismo partido?, y sí, lo mismo se le veía publicando sus fotos en compañía del mafioso número uno de este sexenio y de varios anteriores, Manuel Bartlett Díaz, que del anterior titular de la Unidad de Inteligencia Financiera, Santiago Nieto, y donde no lo dejaron entrar fue en el reclusorio norte de la Ciudad de México, a donde acudió a querer saludar a su cuate ¿y quien sabe si también socio?, Alonso Ancira, pero bueno, ya era demasiado tentar al destino permitirle el acceso, ya ve que “juntos son dinamita”.
Guadiana luego de la fallida campaña por la presidencia municipal de Saltillo dijo, ni deprimido ni quitado de la pena, que nos veíamos, él y los coahuilenses, él y los reporteros, él y los morenistas, en 2023, mensaje sin codificar que significa que trae todas las ganas de participar en la precampaña y la campaña por la gubernatura del estado de Coahuila. La verdad que lo escuchamos y no nos lo creímos, pero oh sorpresa, Guadiana ha estado muy callado, en extremo callado, la última que recordamos fue su publicación en tuitter que se hallaba en el estadio presenciando según su personal tradición, el Super Bowl, luego de lo cual, nada, ni pleitos, ni broncas, ni jalones de cresta, nada digno de mencionar. A lo mejor sí anda tristón, a lo mejor está juntando fuerzas o armando estrategias, o una combinación de todo lo anterior.
El otro peso pesado es Javier Guerrero, que durante el tiempo que fue secretario general del IMSS, se las arregló para hacer visitas con una periodicidad casi semanal a distintos puntos, casi cualquier punto de la geografía coahuilense, el pretexto era siempre la inspección a alguna unidad de salud, pero en el fondo a nadie se le iba que andaba amarrando alianzas, afianzando contactos, asignando tareas, todo igual, con la vista puesta en la candidatura morenista a gobernador. Luego lo cambiaron de puesto, supuestamente más para arriba, y dejó de vérsele por acá, aunque corrió el rumor de que pudiera deberse a un asunto de salud. Poca acción en este frente.
En lo local, está el de rigor, el hombre que cuando dice algo lo hace por redes sociales, Reyes Flores Hurtado, quien luego de haberse destapado, mire que ingenioso, el día de Reyes con un video y un jingle publicitándose como que él y los suyos iban a convertirse en los reyecitos de Coahuila en la siguiente elección de gobernador, se apagó, es la única manera de decirlo, no aparece, no se deja ver, no declara, vamos ni siquiera agarra pleitos, que es algo que normalmente traía a flor de piel… Y párele de contar.
Ponga que sí, hay dos que tres vueltos locos que creen en la democracia del partido que no es partido sino movimiento, pero esos no conocen la cadena alimenticia de la política a la mexicana, los depredadores grandes se comen a los chicos o a los que ni siquiera califican como depredadores, tan sencillo como eso. Sí, sirven para hacer el caldo gordo, para presumir de democracia y de juego interno, pero no nos hagamos, o se alinean o los alinean rumbo a la puerta con un patín de despedida en salva sea la parte.
Y hete aquí, que en este escenario de calma chicha, de valores entendidos, entra Ricardo Mejía Berdeja como chivo en cristalería. De que hubo pistas, las hubo, el insigne subsecretario de seguridad pública y protección ciudadana federal, apareció en un par de ocasiones en el pódium de la mañanera, con el mismísimo presidente de la República, a sus espaldas, escuchando atentamente lo que tenía que decir en torno a asuntos de su pretendida competencia, a saber, el incremento en el número de abrazos directamente proporcional al decremento en el número de balazos disparados por las fuerzas de seguridad del estado mexicano.
Si antes o después, fuera de cámaras, Mejía Berdeja le dijo algo al presidente, y este le dijo lo que le haya dicho, ha sido tomado como una seña clara, por no decir línea, para que Mejía Berdeja se movilice a territorio coahuilense con la intención más que abierta, de hacerse de la candidatura de MORENA al gobierno estatal.
No olvidamos que hace un par de meses anduvo Mejía de grillo, acompañando y destapando a su ¿correligionario? ¿colega? ¿paisano? O quien sabe qué, Manuel Espino Barrientos, que quería ser candidato al gobierno de Durango. Como si los estuviéramos oyendo: Durazo, el jefe, a Sonora, tú Manny, a Durango y Ricardo a Coahuila, así se han de haber repartido el mapa político del norte, y a ver a Rosa Icela que le dejan, si es que le tiran alguna migaja.
Mejía Berdeja luego de eso ha pedido permiso para, según esto, promover la consulta de revocación de mandato, que no hay que ser muy listo para saber que es como miel en los oídos del presidente, que con eso, más favorecerá sus aspiraciones. Pero…
Pero ¿qué dicen de eso los que ya tenían, creían o sentían que tenían la candidatura en la bolsa, y con la venia presidencial?, pues más que claro, que no están dispuestos a darle entrada al juego a quien ni siquiera estaba apuntado, y si lo estaba, no había levantado la mano ni mostrado sus cartas.
No es de extrañar que las cosas hayan comenzado a moverse en MORENA Coahuila, del desmadre abúlico que era, a una acción concertada, así sea sin hablarse, para que todos comiencen a ponerle piedritas en el camino y hacerle la vida de cuadritos a todo lo que suene remotamente a Mejía Berdeja, a quien harán añorar sus tiempos de burbujo a la sombra de Raúl Amador, ahora ningún empaque de burbujas de aire lo protegerán de la de trancazos, del fuego amigo, cortesía de sus cuates de MORENA, a quienes hizo salir demasiado temprano de su hibernación.

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