Vacunación en fronteras, logística descarriada

BAILE Y COCHINO

Por: Horacio Cárdenas.-

Muchos, demasiados de los elementos que se relacionan con la pandemia de COVID 19, tienen un componente emocional que por momentos puede llegar a nublar las decisiones de todos los involucrados, llevándolos a acciones equivocadas, apresuradas, y que finalmente no redunden en los beneficios esperados, que son en esencia, que este padecimiento tan complejo afecte lo menos posible a la población infantil.

De por sí que el ambiente no está para bollos, y no está así desde el principio de la pandemia, por allá a mediados del año 2020, en que ya con suficiente información y análisis estadísticos, se había logrado establecer con un muy escaso margen de error, que por la razón que sea, esta variante del coronavirus afecta muy poco a los menores de edad, cebándose en los adultos mayores y todavía más entre los adultos de menos de 69 años, entre quienes ocasionó el mayor número de víctimas en el mundo. Con todo el terror que ocasionó la pandemia en todos los países, no fue nada comparado con si la población más afectada hubieran sido los menores de cinco años, considerados por todas las culturas y sociedades como el segmento que más hay que proteger, pues en ellos recae la esperanza de la continuidad de nuestra especie. Por lo que sea, y qué bueno, el COVID 19 pasó por alto a los niños… en esta ocasión, quien sabe qué es lo que nos depare el futuro, por eso es por lo que a pesar de que se decretó el cierre de las escuelas, que tuvieron que quedarse en casa, que afectó los horarios de trabajo de los padres d familia, etc. lo cierto es que había la tranquilidad de que los niños no se estaban enfermando.

Al paso del tiempo en los países desarrollados, cuando se hubieron cumplido las metas de vacunación para la población más vulnerable, comenzaron a evaluar la conveniencia de también proteger a los niños, no a los más chicos, pero sí a los de cinco hacia arriba, hasta llegar a los once años de edad, pues los de doce ya habían sido contemplados. En México, donde la retórica federal, pretendidamente tranquilizadora dijo que no solo no había necesidad de vacunar a los chicos, sino que resultaba hasta criminal, pues les estarían quitando la vacuna a adultos que podían fallecer por no tenerla, finalmente ha comenzado a entrar en razón, y sí, acepta que se vacunen los niños… cuando haya las vacunas, que tampoco quiere decir esto que se estén apresurando para conseguirlas, y ni siquiera para sacar de almacén las que tienen resguardadas con peligro de que se echen a perder.

En Coahuila, aprovechando la cercanía con los Estados Unidos, y en un reconocimiento de la mutua conveniencia que significa tener inmunizada a la gente en ambos lados de la frontera común, ha comenzado un fuerte trabajo tendiente a la vacunación del siguiente grupo poblacional, el de los menores de 5 a 11 años de edad, emulando lo que ya se había hecho en el vecino Nuevo León, donde el gobierno estatal estructuró un programa para llevar a los niños a recibir la vacuna en el puente internacional, por aquello de que, pese a lo que sea, si no tienen visa, por no haberla tramitado o porque se las hayan quitado por pertenecer al grupo de amigos de Rusia, pues no pueden pasar a territorio de los Estados Unidos.

Según testimonios, de Monterrey salieron con rumbo a la frontera camiones y más camiones, llevándose a los menores, acompañados por supuesto, por un familiar, por cuestión de seguridad y confianza, además de ¿y qué tal si le da reacción?, pero el programa caía en lo razonable, después de todo, Monterrey está a dos horas de Laredo o Reynosa, algo que desafortunadamente no es tan cómodo en Coahuila.

Sí, el programa comenzó con los niños habitantes de los municipios fronterizos, ¿per qué tanta complicación había con solamente acercarse al puente internacional?, en muy pocos días dieron fin a la vacunación de todos los niños, siendo la idea de darle continuidad al programa binacional, ahora con los menores de los municipios algo más alejados, los de la región de los cinco Manantiales, aunque tampoco son tantos, ni se hayan tan lejos. El problema comienza cuando nos ponemos a pensar en los habitantes de más allá de la región centro, concretamente los de las regiones Sureste y Suroeste, Saltillo y Torreón, y sus respectivas zonas aledañas. ¿Llevarlos a Piedras Negras o Acuña para mantenerlos en territorio coahuilense?, no es algo práctico, pues la distancia es de alrededor de 500 kilómetros, mínimo cinco horas de ida y otras tantas de regreso. Pensando en una población de 120 mil niños, más sus acompañantes, movilizar un cuarto de millón de personas para recibir una vacuna… no suena sencillo de realizar.

La otra opción que han manejado las autoridades sanitarias para el mes de mayo, es que el traslado pudiera realizarse a la ciudad de Laredo Texas, con lo que la distancia se recorta a algo más de la mitad, tratándose de los de la región sureste, y bueno, a los laguneros les sigue quedando bastante lejos. Tanto si se piensa en una movilización masiva a cargo de las autoridades, como si se deja a que cada quien lo haga por sus propios medios, estamos hablando de mucha gente que vaya, se baje del camión, la piquen y se suba al camión para emprender el regreso.

Y es entonces cuando nos surge la pregunta ¿y no hay una manera más razonable, más lógica, de llevar a cabo este proceso?, se nos ocurre que sí ¿cómo?, pues que en vez de enviar decenas de miles de escuincles coahuileños a la frontera, con una inversión de horas hombre inmensa, ¿porqué no traer a los vacunadores a los puntos de vacunación que se dispongan en las regiones sureste, centro, desierto y Laguna?

Claro, nosotros somos meros ciudadanos a los que todo se nos hace sencillo, no sabemos ni queremos saber de burocracias ni de pleitos políticos o partidistas. Se traen enfermeros de los de allá, esos que pueden trabajar tres turnos sin parar un centro de vacunación, que son distintos de los de acá que solo chambean de 8 a 2 y vámonos a comer.

Pero si hay problema con dejar pasar enfermeros norteamericanos, pues que dejen pasar solo las vacunas, y que sea personal sanitario estatal el que haga la aplicación… ah ya, nos van a recordar que por decreto presidencial, solo el gobierno federal puede comprar vacunas… pues si no las están vendiendo, las están regalando ¿también hay pleito con las vacunas regaladas?, si ellos también recibieron millones de dosis en calidad de donación ¿entonces?

Repetimos, se trata de mandar o no mandar 120 mil niños por carretera, lo que tiene un costo millonario, pero aparte la incomodidad, la dificultad, y sobre todo si se pueden hacer las cosas de otra manera más lógica o logística como dicen ahora en las empresas. ¿es demasiado pedir que los que pueden autorizar estas cosas, lo hagan?

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