Los caprichos de Jericó

BAILE Y COCHINO

Por: Horacio Cárdenas.-

Confesamos aquí, delante de todos, que no tenemos Facebook… y sí, nos sentimos como Mafalda, en aquella ocasión en que está rodeada por todos los niños del colegio, luego de que igual, se le ocurrió confesar que no tenía televisión, pero bueno, Mafalda y un servidor nos las ingeniamos para subsanar nuestras carencias en tecnologías de comunicación de la manera en que mejor se nos ocurre. En nuestro caso nunca falta algún cuate que nos mande por whatsapp, otra invención del demonio que también ha de valer 44 mil millones de dólares, si no es que más, algo que no podemos andar por esta vida sin saber.

Es así como nos enteramos, con segundos, minutos, horas o días de retraso, que Jericó Abramo Masso se había presentado a una entrevista radiofónica en el Desayuno de Juan Manuel Udave, y allí se lanzó a romper con todas as reglas escritas y no escritas del sistema político priísta, sistema político bajo cuyas reglas él decidió que quería jugar desde que era chiquito, eso en el hipotético supuesto de que alguna vez haya sido chiquito, y que quedándole apretadas, ha decidido cortar, quebrar, romper, salvo claro, que de repente se vuelvan tan elásticas como para contenerlo a él y a su ego, lo cual no es algo sencillo.

En todos estos años de pitorrearnos de la política, porque sería demasiado presuntuoso decir que nos la hemos pasando analizándola, lo que a alguno de serviría de pretexto para pedirnos que se la explicáramos, y allí si de plan nos rajamos como los meros machos, en todos estos años habíamos oído a muchos políticos hablar mal de otros políticos, es algo así como el pan duro de cada día, algo que siempre sabe igual y que por lo mismo provoca aburrimiento. Pero la constante, la racional como dicen los expertos, es que los de un bando la agarren contra los del otro bando, que los del PRI se peleen con los del PAN o con los del PRD, hablando de los tiempos idos, y de los modernos, que todos le tiren a MORENA, que es el enemigo a aniquilar en las próximas elecciones federales, con esta lógica la política es más de lo mismo, ¿pero qué pasa cuando un político le da la espalda a sus enemigos de siempre y comienza a tirar de golpes contra los que siempre habían sido sus correligionarios “mis amigos”, como se llenan la boca de mencionar en sus reiterativos discursos?, allí sí que comienzan las sorpresas.

Los políticos, no se en otros lados, pero aquí en México y aquí en Coahuila, construyen y pavimentan sus carreras políticas haciendo cera y pabilo de los otros políticos. A lo mejor nuestro mundito sería radicalmente diferente si los políticos se dedicaran a tratar de convencer a los posibles electores de lo bueno que son en base a las aportaciones que han hecho en calidad de particulares al bienestar de la comunidad, pero como es tan poco lo que pueden presumir, se dedican a lo dicho, hablar mal de otros políticos, a criticarlos, a decir que son víctimas de injusticia, que les están violentando sus derechos políticos y partidistas, cuando que ellos lo único que quieren es servir al pueblo…

Si tiene Facebook, búsquelo allí, si no, pida que se lo hagan llegar, y si tiene paciencia para soplarse media hora o poco más de Jericó despotricando, se llevará la misma sorpresa que nosotros, no de un político hablando en contra de los políticos de los partidos de oposición, sino de un grillo, para colmo coahuilense, para doble colmo que gobernó Saltillo con mano de hierro y el fusil de sus enmascarados GROMs en la garra, que sí, hizo dos que tres cosas bien, y que las cobró o las pagó a diez veces el precio de lo que valían, creando y heredando problemas que Saltillo no tenía y no tiene la capacidad de resolver. Ese político conocido de todos, ahora quiere ser gobernador, y ha decidido que la persona que le estorba en sus propósitos es ni más ni menos que el mandatario del estado, Miguel Ángel Riquelme Solís.

Dicen que en política hay cosas que no se deben decir, que hay que mantener las formas, para que las formas no se conviertan en fondo, y pues sí, en el principio de la entrevista con Udave Jericó acusa a la cúpula del Partido Revolucionario Institucional de obstaculizar su intención, por lo demás, legítima, de participar en el proceso para la selección del candidato a la gubernatura, en condiciones de igualdad.

¿La cúpula?, ¿quién es la cúpula, qué es la cúpula?, porque por lo general un político respeta la estructura del partido al que pertenece, sobre todo cuando ha sido parte de la misma, cuando la ha ido escalando, cuando se le ha dado la oportunidad de ser parte de ella en distintas funciones y calidades, pero no, lo que hace Jericó es escupir para arriba, por escatológico que esto se pueda escuchar. Él, que fue dirigente de las juventudes del PRI, que dirigió el comité municipal, que fue dirigente de la CNOP, que ha sido consejero político y cuanta cosa, de repente le tira a la cúpula, y la acusa de bloquearle su intención de ser candidato y de ser gobernador.

Pero no se acaban allí las sorpresas, rompiendo con la regla no escrita de no burlarse del discurso de toda la vida del partido, arremete contra Riquelme cuando explica ¿Quién es la cúpula?, la cúpula es el primer priísta del estado, expresión que siempre se ha usado para aglutinar a la clase política, y que ahora usa peyorativamente para denostar al partido del que nada más le faltó decir que tiene un pie a fuera.

La cúpula del PRI es, según Jericó Abramo, Miguel Riquelme, y él no quiere que participe en un proceso para sucederlo, porque ya eligió y decidió quien será el candidato del partido. Echándose confeti como buen político a la mexicana, presume que “le levantó la mano” a Riquelme, como queriendo decir que sin él, ni el PRI ni el actual gobernador hubieran logrado el triunfo en las urnas…

En un fraseo que nos parece carne de siquiatra, dice Jericó que “habló en aquella ocasión con el partido”, otra vez, asigna a entidades o instituciones lo que es cosa de personas, hacen o dejan de hacer los individuos, pero bueno, según él habló con el partido, y lo más raro es que el partido le contestó. No había las condiciones para que él fuera el candidato, tan sencillo como que en alguna encuesta o estadística, había quedado por debajo de Miguel Riquelme, donde por cierto, nomás había dos contendientes en la versión de Jericó. ¿Habría perdido el PRI si Jericó se lanza por otro partido?, es pregunta retórica, sin mayor trascendencia, de no ser porque ahora vuelve a jugar con lo mismo.

Da a entender Jericó que hubo, o entendió que hubo, un acuerdo cupular, me quito yo para que seas tu, pero luego me toca a mi… y es allí donde al parecer quiere hacer valer una promesa que quien sabe si alguien presenció aparte de él. Donde de plano se adorna el diputado federal es cuando dice que está en un proceso de reflexión permanente… es él el único que pondría su nombre junto a esa palabra. De que la quiere, la quiere, hasta un nivel patológico, él quiere competir contra Manolo, su amigo, contra Chema, su otro amigo, todos son sus amigos hasta que es otro el que sale ganando, pero claro, la culpa es de la cúpula, que le cierra todas las puertas y le estorba en todo lo que intenta. Una vez más, es el hombre el que se siente superior a la estructura, al partido, a los electores, a la misión, todo porque la figurita en el pastel, debo ser yo.

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