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Denuncias ciudadanas y guerra sucia

BAILE Y COCHINO…

Por Horacio Cárdenas.-

Dice un viejo dicho, no demasiado conocido porque a más de uno le queda el saco y se hace el occiso para no ponérselo: el que sabe hace, y el que no sabe, enseña. Pocas cosas nos parecen más tristes que esa, ¿cuánta gente no hay trabajando de maestros cuando tienen un título de administrador, de contador, de ingeniero en esto, aquello o lo de más allá?, si prefieren lidiar con alumnos de secundaria, preparatoria o universidad, en vez de ejercer su profesión, que en algún momento de incertidumbre existencial eligieron, y de la que se agarran como si fuera clavo ardiente, para seguir obteniendo los ingresos mínimos con los cuales completar el chivo que se sirve a la mesa familiar aunque sea gato desflemado.

Quede claro, hay también a los que la profesión al revés, les queda chica, y de meros profesionales se convierten en teóricos, en ideólogos, en innovadores, científicos y empresarios, pero estos desafortunadamente no son tantos.

La realidad es que hay más gente enseñando lo de su profesión que ejerciéndola, con la vana esperanza de que la siguiente generación sí se logre, sí alcance y rebase los horizontes de la ciencia y la técnica, precisamente aquello con lo que soñaron y no lograron, pero al menos consiguieron las herramientas para irla pasando, ostentándose como lo que no son, más que por encimita.

Y uno pensaría que esto ocurre solo con los representantes médicos, que en su mayoría son médicos que dejaron la carrera trunca, de administradores que nunca encontraron ni crearon una empresa que administrar, de contadores que no tienen más contabilidad que la suya propia y de puros chiles, pero también nos encontramos con que ocurre con abogados metidos en política… bueno, y ahora que lo mencionamos, también son muchos los que se meten en política para no tener que ejercer su profesión, aunque no nos atreveríamos a decir que son más que los que se convierten en profesores, solo porque aunque el señuelo de un sueldo en política es mucho más atractivo que lo que gana un profe, tampoco son muchas las posibilidades de triunfar a la primera, convertirse en diputado, regidor, alcalde, no es así de sencillo salvo que tenga uno o varios padrinos que le pavimenten el camino, si no es así, es un albur en el que la mayoría pierde y solo unos pocos ganan, pero obvio, el que se cuela… se siente con todo derecho en los cuernos de la luna.

Todo esto viene a cuento porque anda en redes sociales un video, ya ve que se ha puesto de moda usarlos para hacer campaña, en el que Ricardo Mejía Berdeja lanza acusaciones en contra del gobernador del Estado Miguel Ángel Riquelme Solís, ¿a qué no se imagina de qué?, de emprender una guerra sucia en su contra, por lo cual, lanza una denuncia pública por el citado medio.

Aquí es donde las cosas se ponen un tanto complicadas. Para empezar, Ricardo Mejía Berdeja presume de ser abogado, queremos pensar que no se trata de uno de tantos improvisados que pululan en la cuarta transformación, que ocupan altos puestos en la burocracia federal y cuando mucho tienen la preparatoria completa o estudios truncos de licenciatura.

Confiamos en que al menos Mejía sí tenga un título universitario y cuente además con su cédula profesional expedida por la Dirección General de Profesiones y debidamente registrada ante los tribunales estatales y federales para ejercer como profesional del derecho. Pero no solamente eso, que es lo mínimo que podemos exigirle a cualquier abogado, Mejía Berdeja debe tener aprobado su examen de control de confianza y demás requisitos que se exigen para alguien que ocupa la segunda posición en importancia en la Secretaría de Seguridad Pública federal, yo por ejemplo dudaría de su declaración de conflicto de intereses, ya que a lo que se ve cotidianamente, Ricardo anda más tiempo dedicado a la grilla que lo lleve a ser ungido como candidato de MORENA al gobierno del estado de Coahuila, que a cumplir con sus funciones, ¿declaró eso como conflicto de interés?, bueno, son cosas de la Función pública y sus propios abogados, si le piden cuentas para luego rendirlas ante los ciudadanos, o lo dejan que siga haciendo lo que le venga en gana.

Por la naturaleza de sus funciones, por su posición en el gabinete, con los recursos institucionales con los que cuenta, es para que Ricardo Mejía Berdeja pusiera en marcha el aparato jurídico del gobierno de la República, o más en corto, en de la Secretaría de Seguridad Pública, pero eso de lanzar denuncias públicas… como que no está a su altura, no está a su nivel.

Hemos visto, nomás de lo que recordamos recientemente, denuncias públicas de que en un estacionamiento de un centro comercial de Saltillo estaban robando, otra de que adentro de otro supermercado opera una bandita de roba carteras y roba celulares, ¿qué más?, bueno, de gente que maltrata a su perro, y… y en ese mismo estanco posiciona Mejía sus acusaciones contra Riquelme.

Pero todavía más, la denuncia pública de Ricardo entraría en el terreno de la responsabilidad civil y penal de los funcionarios públicos, en general, pero en particular de los del ámbito de seguridad pública y procuración de justicia, pues según el video, el gobernador estaría utilizando a policías y elementos de la fiscalía para “difundir videos en contra del gobierno de México”, según esto entre estos policías habría algunos inconformes con el actual gobierno estatal y por supuesto se identifican con el federal y con la excelente manera en la que se ha venido desempeñando en las tareas de seguridad (Mejía dixit), y que por eso le mandan mensajes denunciando lo que él a su vez denuncia públicamente.

Como buen abogado… que dice ser, Ricardo debería saber que para lanzar una acusación de ese tipo, del tipo que sea, hay que tener pruebas… ¿dónde están las pruebas?, ¿dónde están los mensajes, los videos, toma de pantalla, impresiones de los chats? Por supuesto, debidamente autentificadas en su proveniencia, identificando las direcciones IP, de preferencia notarizadas, y con todos los requisitos que las hagan incuestionables ante cualquier autoridad judicial ante la que se presentara la denuncia.

¿Ah, que no se va a presentar? ¿por qué?, eso le serviría para su campaña por la gubernatura, siguiendo el guión de su patrón López Obrador y toda la 4T, de hacerse las víctimas, para que la gente vote por ellos por pobrecitos, pero no, lo único que tiene el abogado, para más señas, el brazo ejecutor, es un decir, de la política de “abrazos no balazos” que ha demostrado una efectividad negativa contra todas las promesas de resolver el problema de la inseguridad no haciendo nada es… la denuncia pública.

No le saque abogado, tiéndase como litigante, como parte ofendida del gobierno que dice ser, y sobre todo, exhiba cuanta prueba tenga de su decir, ya sobre eso, que la gente pensante y votante decida a quién le cree.

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