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El año y medio de Jordi… para que Saltillo muera de sed

BAILE Y COCHINO…

Por Horacio Cárdenas,-

Para quienes por razones de oficio hemos seguido el tema de la asociación entre Aguas de Saltillo, el Republicano Ayuntamiento de la capital del estado de Coahuila, la población, el gobierno del estado y demás partes interesadas, el tema de la concesión de la gestión del líquido a la empresa subsidiaria de Aguas de Barcelona, siempre nos ha dado la impresión de que deja mucho que desear, en comparación con lo que prometió y ofrece.

El principal figurante en todo el asunto de la concesión del servicio de agua potable y saneamiento a la empresa multinacional de capital originalmente español, fue Óscar Pimentel González, quien fungía como presidente municipal de la capital de Coahuila, sin embargo Pimentel estaba lejos de mandarse solo, en una época en la que el Partido Revolucionario Institucional era aquella entidad monolítica que dominó el país por sus buenas ocho décadas, y que aunque les duela a muchos, hizo escuela en la que aprendieron, no muy bien, panistas y ahora morenistas.

Se nos ocurre que todo lo de la concesión del agua de Saltillo a AgSal era un experimento de los gobiernos estatal y federal, experimento que luego nadie decidió a multiplicar. Oiga, habiendo más de dos mil quinientos municipios, ponga que quinientos sistemas intermunicipales de agua y alcantarillado, unos más emproblemados que otros, después de todo estamos en México, si el modelo de la concesión a una empresa multinacional hubiera sido la solución, para pronto que lo hubieran multiplicado como contagio de viruela símica, pero no ocurrió así, AgSal se quedó como botón de muestra de lo que se intenta y luego no funciona como se esperaba, pero por lo pronto nos lo dejaron emboletado hasta finales de esta década, prorrogable si las partes interesadas lo consideran conveniente, o como comenzamos a sospechar, Aguas de Barcelona decide amarrarse las alpargatas y abandonar la plaza, habiéndole succionado todo lo que había de líquido en agua y de líquido en billetes.

La diferencia entre un sistema de aguas municipal y uno concesionado, es que el primero tiene que dar la cara a los habitantes siempre, en cambio el otro, solamente durante el tiempo en que dure la concesión. No sería extraño, ni nada nuevo, que el concesionario Aguas de Saltillo hubiera explotado con excesivo entusiasmo los mantos acuíferos durante los años de la concesión, llevándose las ganancias que no tendrían porqué existir si el servicio fuera público o ciudadano, y ya acabándose el período, pues decir adiós, allí quédense con lo que encuentren… que nos sospechamos que pueda no ser todo lo que desearíamos o necesitamos.

Jordi Bosch pronosticó problemas con el abasto de agua dentro de año y medio. En la gráfica aparece con el exgobernador Enrique Martínez y el alcalde de Saltillo, José María Fraustro.

De repente en una declaración del todo fuera de lugar, el gerente general de Aguas de Saltillo, Jordi Bosch soltó un dato que luego hubiera deseado tragarse entero, pues puso el dedo en una llaga que todos sospechamos que existe, pero de la que carecíamos totalmente de información, la de las reservas reales de agua para satisfacer las necesidades de la capital, su población y la industria aquí instalada.

Cuando se comenzó a hablar del agotamiento del agua potable en la región lagunera, ubicando la fecha crítica en el año 2020, la gente de Saltillo se preguntó ¿y nosotros cómo andamos?, luego vino la concesión a Aguas de Saltillo hasta el año 2030, y eso se tomó como una referencia, informal, no sustanciada, pero finalmente como un dato de trabajo. Bueno, pues Jordi Bosch hablando de lo que se hace, de lo que se quiere hacer, de lo que se puede y lo que no, soltó que la disponibilidad de líquido estaba alcanzando un punto de rompimiento… expresión muy peliculesca que nos dice simplemente que después de ese punto o fecha, ya nada será igual. La fecha, no en calendario, sino así al aire, la situó en año y medio… año y medio a partir que la dejó ir, o sea por allá de enero del año 2024, en que el abastecimiento del líquido en Saltillo, dejará de ser como lo ha sido hasta ahorita, y aquí sí, imagine usted lo que guste, si era y es eficiente, si era y es constante, lo que sea. Eso que era, dejará de serlo.

Sobre todos nosotros pesa la idea de que en cualquier momento pudiéramos llegar a la pesadilla que ahorita están viviendo en Monterrey, donde sectores enteros carecen de abastecimiento desde hace semanas, en que les llevan agua en pipas, en que tienen que comprarla en Saltillo para llevársela a sus hogares… ¿Qué tan cerca estamos de eso?, a lo mejor poco, a lo mejor mucho, con los datos que suelta Jordi a cuenta gotas es imposible hacerse una idea real. Lo que sería importante es comenzar a hacernos de nuestra Aguas de Saltillo, antes que estos nos dejen tirados y sin un litro para mañana, o para hoy siquiera.

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