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Este tren no lleva mentirosos

BAILE Y COCHINO…

Por Horacio Cárdenas Zardoni.-

¿Quién lo iba a decir?, una nota periodística, de esas nacionales de relleno, pero con amplias repercusiones en lo local, nos vino a recordar una viejísima canción, más bien himno religioso, de finales de los años cincuenta, que nosotros pescamos al vuelo tiempo después, como música de protesta en las voces de Peter, Paul y Mary. El original es del no tan afamado, pero si recordado como pilar de la música folk norteamericana Woody Guthrie, y se llama simplemente Este tren. La letra es bastante repetitiva, tanto como el ruido de las ruedas de un tren sobre las vías, y va variando la letra en cada línea, para introducir un nuevo elemento, que es lo que le da valor a la canción.

Este tren va con dirección a la gloria, este tren no lleva a nadie más que a los justos y a los santos, este tren lleva dirección a la gloria… y ya de allí se sigue espulgando a todos los que no pueden subirse a este tren tan especial. Cuenta la leyenda, no urbana, sino rural, que Woody Guthrie era un vago, o por lo menos hizo vida de vago durante algunos años de su existencia. Se subía en los trenes de carga con su guitarra y poco más, entre una palomilla de otros vagos que recorrían Estados Unidos de aquí para allá, y de allá para acá, buscando nada y encontrando nada. O bueno, él sí, compuso algunas de las canciones más importantes de su época, que sirvieron luego para explorar un fenómeno muy complejo e interesante, el de los “hobos”, los vagabundos que hacen de los trenes su hogar, mientras no los echen a patadas con el convoy andando, claro.

Bueno, eso es lo que nos recordó la nota aparecida el otro día, en la que se detalla que el gobierno federal dejó sin recursos once proyectos ferroviarios en diversos puntos del territorio nacional, mismos que se hallaban en la fase muy temprana de estudios de preinversión. Esto no deja de ser una muy mala noticia para las ciudades y regiones en las que se pretendían, se pretenden llevar a cabo, visto como está que el transporte en nuestro país, tanto de personas como de mercancías, es un auténtico caos, al cual la introducción de sistemas ferroviarios es una opción importante, que les daría viabilidad económica, social y de convivencia, que en el momento actual se sienten complicados.

Solo por morbo, leímos y aquí reproducimos el listado de los proyectos que se quedaron temporalmente, y por quien sabe cuánto tiempo, sin recursos para la fase de preinversión: en primer lugar aparece el tren suburbano Hidalgo-AIFA… la inclusión o al revés, la exclusión de este proyecto nos da una idea golpeadora de hasta qué punto está dispuesto el gobierno federal a ahorcar financieramente el gasto de las dependencias, si este que sería un elemento importantísimo para apuntalar uno de los proyectos estrella de la administración del presidente Andrés Manuel López Obrador, el Aeropuerto Internacional Felipe Ángeles, ¿qué le espera al trenecito de la Ciudad Deportiva de Saltillo, detenido desde hace años y más años por falta de quien sabe qué para volver a trabajar.

Bueno, pues este tren se queda sin lana, lo mismo que el Tren de pasajeros del Istmo de Tehuantepec… otra dura puñalada autoinfligida, ¿pues no se está construyendo un corredor interoceánico, precisamente montado en vías férreas?, pues servirá en todo caso para el traslado de carga, porque para gente, nomás no hay; le sigue el tren ligero Naucalpan Buenavista, que ni que decir, es una necesidad para desfogar las comunicaciones entre la capital del país y ese municipio conurbado, ahorita son una pesadilla, pero con el tren lo serían menos, pues tampoco hubo; el tren ligero de Xalapa; el tren Tapachula Aeropuerto de Chiapas; el tren Regional de Colima; y aquí vienen algunos que nos duelen y feo; el Tren Interurbano Monterrey Saltillo, el Tren Interurbano Monterrey Nuevo Laredo, y el Tren suburbano de Coahuila, llamado aquí coahuilteca, y otros tres o cuatro que igual, se quedaron chiflando en la loma.

La encargada de dar las buenas noticias fue la Agencia Reguladora de Transporte Ferroviario y Multimodal, la cual hemos de confesar que ni siquiera sabíamos que existía, que con cierta amargura comenta que la cantidad de dinero que se había presupuestado para estos proyectos era de alrededor de 430 millones de pesos, como ya dijimos, que se destinarían a los estudios de preinversión, de los cuales se derivarían los elementos de información indispensables para determinar si valía la pena continuar con los proyectos, o allí quedaban por carecer de viabilidad económica, técnica o del orden que fuera.

430 millones de pesos es mucho dinero, pero no lo es tanto en comparación con los proyectos del gobierno federal que se centran precisamente en el ámbito ferroviario, el ya mencionado del corredor interoceánico, y el espectacular Tren Maya, proyecto emblemático de la administración lopezobradorista, que han consumido cantidades de dinero enormes, y que amenazan con consumir todavía más, en buena medida por la pésima planeación y sobre todo por los cambios en el trazo del Maya.

A muchas dependencias gubernamentales les han recortado sus presupuestos para redirigir ese dinero a estos dos proyectos. Cuestiones prioritarias de salud, educación, infraestructura, mantenimiento de todo lo que hay que mantener en condiciones operativas en el gobierno federal, han sufrido mermas en sus recursos, obvio sus objetivos han sufrido, se han quedado cortos, aunque se han replanteado a la baja para que nadie les reclame, pero el hecho permanece, al gobierno actual sí le interesa el ferrocarril, pero no todo el ferrocarril, solo los dos mencionados y con algún temor incluiríamos el de México Toluca, que dejó pendiente el gobierno de Enrique Peña Nieto, y que el presente en cuatro años no ha podido concluir.

Para el caso de los tres proyectos que involucran a Coahuila, se ha hablado bastante en lo local de su necesidad y de su urgencia: comunicar la capital con las zonas industriales con un medio que libere las calles y avenidas es una prioridad; del mismo tamaño, si no es que más, está el que uniría Monterrey con Saltillo, y en menor medida pero no despreciable, el que comunicaría nuestra ciudad con la frontera de Texas. Sería un sueño, un sueño de ya varias generaciones, el que Monterrey y Saltillo fueran mancuerna laboral, comercial, social, familiar, todo a través del ferrocarril suburbano, además aprovechando las vías ya existentes, más las que se requiriera agregar.

Pero nada de esto importa, al menos de momento, y dado el estado de las finanzas públicas, por mucho tiempo por venir. Muchas zonas urbanas y conurbadas podrían beneficiarse de la introducción del ferrocarril, pero como dice la canción de Woodie Guthrie: este tren no lleva mentirosos, ni jugadores, ni estafadores, porque este tren, se va a tardar demasiados años todavía en pasar.

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