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Parras: justos por pecadores

BAILE Y COCHINO…

Por Horacio Cárdenas Zardoni.-

El cabildo que preside Fernando Orozco dio a conocer ese nuevo «faltante» que dejó el exalcalde Ramiro Pérez y que son recursos que el ayuntamiento actual tendrá que pagar al SAT.

Dice un viejo proverbio mexicano que Jalisco nunca pierde, y cuando pierde, arrebata. Vaya usted a saber de donde salió esa famita que desde hace muchísimos años se cargan los jaliscienses, puede ser que fuera cosa de algún resentido, que se lio en alguna bronca con un jalisquillo, quien por la mala se quedó con algo que este decía que era suyo, esto sería como la fama que tienen los habitantes de Monterey de ser muy codos, fama que algunos dicen que les hicieron los de Saltillo, que estos sí que son piedras para el dinero, pero que por envidia quisieron desquitarse con los que ahora se llaman a sí mismos, regios.

El caso es que no hay quien no quisiera ser como dicen que son los de Jalisco: no perder nunca, y cuando pierde uno, arrebatar el triunfo o lo que sea que está en disputa. La expresión se ha aplicado a muchísima gente, a ciudades, a regiones y países a lo largo del tiempo, y si hablamos de dependencias de gobierno, también hay algunas con la fama malamente adquirida de ganar y arrebatar.

En lo que pensaríamos normalmente es en las corporaciones policiacas, estos fulanos nunca pierden. Alguna vez nos tocó ver un choque entre un ciudadano y una patrulla de la policía, el culpable fue el oficial, había muchas personas que podían dar testimonio, ah, pero como este era autoridad… para pronto trepó al ciudadano, no solo inocente sino que dejaba su vehículo y sus pertenencias abandonados en la calle, a la patrulla, además con una cada de enojadísimo, de que con nosotros no se mete nadie.

Pero así como los policías preventivos están los judiciales, ahora ministeriales, los investigadores, los militares, los… todo aquel que trae una chapa se siente que puede ningunear al resto del universo, y lo hacen, cada vez que pueden, si hasta parece que están buscando las oportunidades.

Pero resulta que hay otras dependencias de gobierno que se portan igual, sin necesidad de portar una placa, un uniforme o una pistola, con que traigan un oficio firmado, con eso son capaces de ganar y arrebatar lo que sea, prácticamente a quien sea, por lo menos de la gente que no es suficientemente dicha en eso de defenderse de la autoridad, que además tiene si no la ley detrás, sí la labia para hacer creer que es cierto lo que están reclamando.

Recientemente se ventiló en el cabildo de Parras de la Fuente que durante el último año de la administración de Ramiro Pérez Arciniega como presidente municipal, este angelito omitió el pago de, entre otras contribuciones, el Impuesto sobre la Renta, al Servicio de Administración Tributaria.

Estamos aquí frente a un caso clínico y siquiátrico, porque ¿qué persona en su sano juicio toma la decisión primero, y lleva luego la acción de olímpicamente no pagar los impuestos al SAT?

Seguro lo hacen algunos que tienen cierta tendencia delincuencial, tendencia que pasa de lo potencial a los hechos. Pero aun estos, antes pagaban y de repente decidieron dejar de hacerlo, amparados en haber pensado, valorado, sopesado los pros y los contras de esa decisión, luego de lo cual se avientan o no se avientan, aunque sobre esto debe haber muy pocos datos, por el simple hecho de que si no incurrió en delito o falta, no hay nada que documentarle y aunque la Santa Madre Iglesia diga que también hay pecados de pensamiento, estos son dificilísimos de documentar y probar.

Ahora que, quienes le saben a esto comúnmente tienen formación y experiencia como abogados o como contadores, si no es que en ambas, y entonces sí, tienen todos los elementos necesarios para armar un esquemita sobre cómo dejar de pagarle lo que le corresponde al gobierno, a través del SAT.

¿Cuándo, cómo decidió Ramiro Pérez dejar de pagarle al Servicio de Administración Tributaria?, eso solo lo sabe él y algunos de sus allegados de más confianza, en la tesorería estará quizá alguna referencia escrita o el testimonio de alguien que recibió la instrucción de  ¿sabes qué?, ya no mandes lo de Hacienda, a lo que probablemente haya respondido esta persona preguntando ¿porqué o cómo?, y alegando es que si no lo hacemos hay una sanción de tanto por ciento por día, semana o mes transcurrido, o como sea que se llevan esas cosas en esa dependencia.

Por lo general y por lo poco que sabemos del SAT, este no anda correteando a los causantes, por lo menos a los chicos, quien sabe si a los grandes, para los casos en los que incurren en retrasos en el entero de sus contribuciones y los impuestos que retienen. Si algo tiene el gobierno es su permanente sed de recursos, un día que se tarden es un día en el que no se está pudiendo cubrir esto, aquello o lo de más allá, pero el SAT al final de cuentas es una entidad burocrática, tiene sus procedimientos y tiene sus tiempos, y estos indican que hay cierta manera de hacer las cosas: apercibimientos, oficios girados, citas, una, dos, tres, en fin, eso antes de enviar un auditor para ver qué está pasando, y todavía después un interventor que tome medidas, todo lo cual aderezado con las opiniones expertas de los abogados, lo normal.

El caso es que estamos en septiembre, septiembre del primer año de la administración de Fernando Orozco que sustituyó a Ramiro Pérez Arciniega, y quien se topó con que había una serie de omisiones de pago, entre ellas la del SAT, concretamente del Impuesto sobre la Renta, del que se adeudan parece que doce millones de pesos en números cerrados.

Y llegamos a lo que veníamos, tarde pero seguro el jalisciense que lleva todo funcionario del SAT dentro se decidió a hacer válido aquello de que el Servicio no pierde, y cuando parece que va a perder… enjuicia, embarga, esto porque lo de arrebatar es medio violento y es poco elegante. Parras de la Fuente está en una situación bastante inconveniente, doce millones pesan mucho en un municipio de su tamaño, con eso se podría hacer mucho de lo que le hace falta al pueblo, pero no se puede aplicar porque hay que pagarle a Hacienda, por la buena o por la mala.

Por supuesto nadie piensa en cobrarle a quien debió pagar y desapareció el dinero, porque en efecto el problema es que no está, si solo fuera de pago el problema pues se resuelve pagando, bueno, lo que se debe más los recargos, más las multas, más los intereses, pero no es el caso. Todo lo va a tener que absorber el municipio, y por municipio entienda usted todos los parrenses, que contribuyen con los impuestos municipales para la realización de obras y la prestación de servicios, mismos que no se verán como se deben hasta en tanto no esté saldada la deuda, esa y otras que dejó Ramiro, tanto o más apremiantes que la del SAT.

Si se lo topa por allí, a Ramiro, recuérdele todo lo que debe y no pagó.

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