BAILE Y COCHINO…
Por Horacio Cárdenas Zardoni.-

Podríamos acudir a la siempre útil diferencia entre la iniciativa privada y el gobierno. Ya sabe, quien logra una colocación en el gobierno, las famosísimas y todavía más codiciadas “plazas”, es una persona que “ya se armó” para la vida, automáticamente ha dejado de ser de aquellos seres humanos susceptibles de perder el empleo, para colocarse en el Olimpo, así sea en los sótanos, sanitarios o mazmorras del palacio donde habitan los dioses, de donde no lo podrá sacar ningún poder humano ni divino, esto a diferencia de los empleados de cualquier empresa, que en teoría pueden ser despedidos en el momento en el que sus servicios ya no sean requeridos, que la compañía ya no pueda pagar su salario, o que exista una incapacidad para realizar el trabajo por parte del trabajador. Los primeros no se van a la calle nunca, los segundos puede ocurrir en cualquier instante.
Claro que esto no es completamente así, después de todo para eso está la ley y para eso están los sindicatos, a veces primero estos que aquella, pero la realidad es la misma, la ley protege al trabajador, siempre y cuando el empleador siga teniendo necesidad de él o de ella, pero también protege a la empresa, o al gobierno si de este se trata, de no verse obligado a seguir sosteniendo indefinidamente una relación laboral cuando ésta ya dejó de ser necesaria.
Sí, hubo un momento glorioso en la burocracia mexicana, en que se podían tener dos y tres plazas y sin cubrir ninguno de los horarios de trabajo establecidos, eso en el nivel que fuera, desde afanador hasta el de director general, nos tocó ver en nómina en la secretaría de educación pública que existía un puesto de director general titular, y dos directores generales adjuntos, ninguno de los cuales se paraba jamás en la oficina, donde ni escritorio tenían, lo importante es que tuvieran un sueldo, nada despreciable, y una posición en el organigrama, pero qué hicieran con el tiempo, es cosa que solo le interesaba a quien les había extendido el nombramiento.
En aquella época se podían heredar las plazas… lo que entienda por esto, que un empleado al jubilarse, a los 30, 28 o 25 años de servicio dependiendo del contrato colectivo de la dependencia, podían pasar la plaza a un hijo, hija o a algún otro pariente, que a su vez laborara, si es que tenía la capacidad para ello, sus tres décadas para jubilarse con una pensión envidiable. Nada que ver con la iniciativa privada, donde te vas y te vas, y si el hijo quiere trabajar, que pase los exámenes de selección, que si los truena, no hay influencia que valga, al menos eso es lo que se dice a nivel de raza, porque los jefes y sus descendientes suelen ser otra cosa.
En días pasados ocurrió un caso, el enésimo en el estado de Coahuila en los últimos meses y años, en el que un conserje que laboraba en una escuela pública, por lo tanto adscrito al sistema educativo estatal, fue sujeto a proceso penal supuestamente por abuso sexual. A como suelen suceder estas cosas, el intendente, de apelativo Heber Neftalí “N” para no violar su intimidad, sus datos personales y quien sabe cuántas cosas más, fue exonerado de las acusaciones, no porque haya logrado demostrar su inocencia, sino porque las autoridades de la escuela y de la secretaría de educación del estado, no pudieron presentar pruebas que sustentaran la acusación.
Y bueno, final feliz, el empleado de gobierno, porque es un empleado de gobierno, al no existir una sentencia condenatoria en su contra, pudo ejercer el derecho que le asiste, para recuperar el empleo del que había quedado suspendido durante el tiempo que duró todo el entuerto. Además de eso, sus abogados le han recomendado que presente una demanda en contra de las autoridades que participaron en su detención en el mes de agosto de este año, pues alega él y ellos que se dieron arbitrariedades que pudieran dar lugar a una denuncia buscando la reparación de daños. Aquí los paganos serían policías municipales, personal de la Agencia de Investigación Criminal, de la policía investigadora, de la PRONNIF, y de quien tenga la mala fortuna de atravesárseles en el camino.
De repente el Jurídico de la Secretaría de Educación se encontró entre la espada y la pared, de un lado está la comunidad estudiantil, y más que ella los padres de familia de los niños que estudian en el plantel, que no quieren en su vida volver a ver al conserje, por más que pueda exhibir un documento que diga que fue exonerado de cualquier acusación en su contra, del otro, está el empleado, sus abogados, el sindicato, sus compañeros de trabajo, que no es que lo tengan en especial aprecio, sino que de esa manera se protegen de que en cualquier mal momento ellos pudieran ser los acusados y procesados, y desearían recibir un tratamiento igualmente benévolo, si no es que convenientemente satisfactorio.
El resultado es que la autoridad buscó y encontró la salida ideal, no regresa a “N” al plantel donde todo el mundo lo conoce, empleados, alumnos, padres, donde en cualquier momento podría darse un conato de linchamiento… o un linchamiento en toda forma, así que lo envía a otra escuela del mismo sistema, que al fin hay muchas. ¿qué es lo que hará allí el señor?, como canción de Serrat, vuelve el rico a su riqueza, vuelve el pobre a su pobreza y el señor cura a sus misas, si es inocente volverá a portarse inocentemente, si es culpable exonerado, volverá a las andadas, y nadie se crea eso de que su breve paso por el sistema judicial y de procuración de justicia coahuilense logró su rehabilitación plena y reinserción social, en todo caso habrá aprendido a cuidarse más de qué hace y a quien pretende hacérselo.
Nuestro pleito no es ese, sino en que la autoridad lo reinstale en otro sitio igual a aquel donde se suscito el problema originalmente, dando pie a que pueda volver a suceder. Ojo, nosotros no trabajamos en la secretaría de educación y casi podríamos comprender el asunto de lo limitado de las posibilidades de reubicación, pero ellos sí trabajan allí y cobran por hacer las cosas de la mejor manera posible, entiéndase, evitando un posible conflicto futuro, todavía peor que el que creen que remediaron.
¿Quién pudiera andar por el mundo sabiendo que goza de cierto grado de inmunidad, como el que tiene “N”? allí lo tiene a uno tratando de llegar temprano, de no falta nunca, de cumplir lo que se nos ordena, y siempre tiene la espada de Damocles pendiendo sobre la cabeza, y otros… ya para qué le sigo, solo esperamos no estar escribiendo una segunda parte de este tema en unos pocos años o pocos meses.

Deja un comentario