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Para eso me gustaban

BAILE Y COCHINO…

Por Horacio Cárdenas Zardoni.-

A vuelta de rueda en el periférico LEA. (Foto de Vanguardia)

Jueves por la tarde, el tráfico por “Los Puentes”, por Periférico Luis Echeverría Álvarez a la altura de la Central de Abastos estaba como siempre a esas horas, a vuelta de rueda, habiendo hace meses dejado de poder hablarse de horas pico para tener que referirnos a horas cordillera, y es que de plano, para circular por esa vía, hay que armarse de paciencia, que en honor a la verdad, no son muchos los conductores que pueden presumir de ella.

Tienen razón los que dicen que los saltillenses no somos particularmente aptos para conducir un vehículo, más bien dicen que no sabemos manejar, más que en condiciones ideales, de esas que se dan solo muy rara vez y cada vez menos. Nomás empieza a llover, y comienzan los accidentes, no nos cabe en la cabeza que conducir con el suelo mojado es distinto, más riesgoso que con el suelo seco al que estamos acostumbrados con tanta sequía como hay, también nos gustaría que hubiera entre poco y ningún otro carro en la calle, para así desplazarnos a nuestras anchas, tanto en velocidad como en respeto a los carriles, amén de la distancia que hay que guardar respecto de otros vehículos, motos, bicicletas y peatones. Total que con tráfico pesado, se nos complica la vida, nos sale lo poco gentil de nuestra naturaleza y lo menos paciente que somos para con los demás.

El caso es que ese jueves pasado por la tarde, ocurrieron un par de accidentes, como dijimos arriba, a la altura de la central de Abastos, yendo de oriente a poniente, nada grave afortunadamente, uno fue el típico choque por alcance, ya sabe, otro rasgo de nuestra sicología de conductores, nos gusta manejar como si no hubiera un carro enfrente, y nos pegamos y nos pegamos hasta chocar ¿Quién iba a pensar que nuestro vehículo, como nuestro ego, iba a tener límites conocidos?, bueno, pues estaban dos carros, compactos, detenidos en el carril central, esperando a que llegara Tránsito, ah y por supuesto el seguro, que ya sabe que la recomendación, la obligación legal es no mover los vehículos, porque si lo hace se considera que manipuló la escena del accidente, que por consiguiente tiene algo que ocultar y por lo tanto usted es culpable. ¿Qué importa que haya tres kilómetros de fila esperando, que se pierdan miles de horas hombre?, el carro es primero. Más adelantito estaba parada una camioneta pick up ya viejona, señal de que con el tráfico, el calor de 30 grados en pleno noviembre provocado por el cambio climático, no aguantó, y se calentó.

Un día normal de tráfico saltillero, con una excepción, coincidimos en el estacionamiento en que se había convertido en periférico Echeverría con dos patrullas. Las vimos venir desde lejos por el retrovisor en el momento en el que como medio Saltillo, levantamos la vista del celular con el que nos entretenemos de nuestro aburrimiento. A la distancia no supimos de qué corporación eran, por ese rumbo precisamente está la delegación de policía municipal, podrían ser patrullas de tránsito, de Proximidad, del Agrupamiento Violeta, de la Policía Ambiental, de cualquier otro destacamento municipal, que se han multiplicado como los de la estatal, que según nuestra última cuenta eran también como siete, y que por cierto, también están por ese mismo rumbo, siendo el Periférico Echeverría su principal vía de movilidad… cuando se puede uno mover, claro.

Como traían encendida la torreta, poco a poco fueron adelantando en el denso tráfico, nosotros, como muchos de los otros sufridos y aburridos conductores, pensamos: ah, qué suerte, van a auxiliar a los del choque y a la señora a la que se le había quedado la camioneta, y con eso nos auxiliarán a todos los que por aquí vamos… pero resultó que no. Se trataba de dos carros patrulla, pero eran de la Guardia Nacional, pero no de las camionetotas esas que antes eran exclusivas del transporte de cabritos, sino dos carros Chrysler, de esos que traen el letrero de que forman parte de la División Caminos, y allí es donde comenzamos a dudar ¿se detendrían a auxiliar a los accidentados, o se seguirían de largo?

La disyuntiva estaba en función, fíjese para todo lo que da el rato que pasa uno en el tráfico, primero que nada, de jurisdicción, la Guardia Nacional, en teoría, no está habilitada para intervenir en incidentes de tránsito, sobre todo si no se trata de un incidente en el que haya violencia en proceso, que no se estén liando a balazos o a golpes los involucrados, pues, eso es cosa de la policía municipal, particularmente la de tránsito, pues tampoco es de esperar que le entren las Violetas, los verdes, u otros, por más que se cumpla con el principio de ser “los primeros en llegar” a la escena. El otro punto es que, suponemos, estos guardias nacionales iban o venían de su base, y su presencia en ese momento en el periférico era solo en calidad de traslado, ¿cómo iban a llegar tarde a su destino nomas porque se les atravesó allí un par de accidentes?

¿Y qué cree que fue lo que pasó?, ah, pues lo obvio y más que obvio, las dos patrullas se siguieron de largo tan campantes, ni por vergüenza apagaron las torretas para portarse como taxis, que andan fuera de servicio. Nada, yo nomás andaba pasando por aquí.

¿Qué les costaba empujar la camioneta descompuesta?, sí se trataba de carros patrulla, pero con tumbaburros, perfectamente podían empujar treinta o cincuenta metros la pick up para orillarla o meterla al estacionamiento del antiguo De las Fuentes. Lo mismo con los carros, tomar las fotografías de rigor con los celulares que también ellos traen para entretenerse en sus largas jornadas de no hacer nada, y ahora sí, quítense que están estorbando, cualquier duda del seguro, aquí están las gráficas para incorporar al peritaje. Por supuesto, era demasiado pedir a estos servidores públicos que a lo mejor habían dejado los frijoles en la lumbre o algo así de relevante que no podían tardarse cinco minutos más.

Podríamos, como todo el mundo, dejar pasar este asunto como uno más, otro cualquiera de los que vemos y vivimos a diario con servidores públicos que no sirven de nada al público, pero se dio la coincidencia, el miércoles anterior, ni 24 horas antes, el Congreso de la Unión había hecho “la declaratoria”, así decían las notas de prensa, de que se daba por válida la reforma militar, la incorporación del Ejército, y su rama la Guardia Nacional a funciones de seguridad pública con el marco jurídico para darle la formalidad de que antes carecía… ¿y luego? ¿qué un accidente y un incidente de tránsito no forman parte de la seguridad pública?

¿Dónde nos perdimos?, allí tenían la oportunidad de que las armas nacionales se cubrieran de gloria con un par de simplezas en pleno periférico Echeverría enfrente de la Central de Abastos, delante de miles de saltillenses… como dicen en el futbol: era suya y la dejaron ir, y entonces solo nos queda preguntarnos ¿qué tipo de seguridad pública es la que merecerá que ejerciten sus poderosas armas legales?

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