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Y Manolo derrama carisma

J. Alfredo Reyes Ramos.-

Hay que reconocer que en Coahuila la lista es magra en cuanto a líderes verdaderamente carismáticos. Hay políticos arcaicos, políticos simples, políticos profesionales, muy pocos políticos extraordinarios y solo un estadista en proceso de consolidación. 

También es cierto que mucha de esa caballada política está cansada, fuera de forma, pues por muchos años corrieron sin oposición alguna y por eso es que al enfrentar sus últimas carreras en verdadera competencia electoral fueron derrotadas y relegadas como prospectos ordinarios de hándicap preferencial, quedando escasa caballada nueva para el hipódromo sexenal. 

Y vaya que es muy difícil ser un líder carismático en estos tiempos de redes sociales y mercadotecnia poderosa que vomita estrellas al vapor tipo Lenin Pérez, Ricardo Mejía o Reyes Flores Hurtado y sus huelgas de hambre sin ayuno. 

Ahora es necesario para destacar en el plano estatal y nacional, tener empatía natural para caer bien y ser querido por la gente, para arrasar en las encuestas, en los sondeos de opinión, en las listas de los políticos más exitosos, como actualmente destaca nuestro amigo coahuilense Manolo Jiménez Salinas, fuera de toda adulación. 

Y conste que en esta nueva era del internet la fragilidad que padecen los políticos es espeluznante. Vea usted lo que queda del Bronco en Nuevo León: las redes que lo encumbraron son las mismas que lo aplastaron. No tenía carisma natural. 

Y es que el verdadero líder carismático no es de redes sociales sino más a la antigüita, como en los tiempos de San Pablo y el derramamiento de carisma a sus paisanos griegos de Corinto y que ahora, tal “carisma” no es cosa de milagros, sino que en la realpolitik es la capacidad de llevar el bienestar con dinero del presupuesto público, de manera honrada y eficiente, como siempre lo ha hecho Manolo Jiménez y no sólo con dinero del presupuesto público sino que él, desde niño, siempre acompañó a su abuelo Luis Horacio Salinas y a su mamá Liliana Salinas en su apoyo incondicional por la causa noble de la asistencia social, en el campo y la ciudad, amor incondicional por Coahuila que, hay que recalcarlo,en eso consiste hoy el verdadero liderazgo. 

Max Weber fue más puntual en el concepto laico de los líderes carismáticos, de esos que tienen el favor de las encuestas y las estadísticas, como lo ha demostrado Manolo Jiménez Salinas en las últimas encuestas de opinión. 

Y no se trata de algo milagroso sino que los líderes políticos carismáticos surgen en tiempos de severas crisis sociales, como la que actualmente padece este país agobiado por la inseguridad, los homicidios, los secuestros, la barbarie sangrienta que gracias a Dios no padece Coahuila y que se ha hecho viral en los estados donde gobierna Morena, que en cuestión de seguridad, salud, educación, economía y futbol nacional e internacional (deporte), es un verdadero desastre. 

Y mire usted en qué consiste la simpatía, la aprobación, el reconocimiento y el cariño que los coahuilenses sienten por su gobernador, Miguel Ángel Riquelme, su carismático líder Manolo Jiménez y su eficiente y prudente Alcalde de Saltillo José María Frustro Siller es la seguridad en que vivimos, la paz y la tranquilidad que nos arropa y que debe ser anhelo de vida para muchos estados de la república ¡Enhorabuena a nuestros líderes carismáticos! 

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