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¡Ay, Gabriela!

BAILE Y COCHINO…

Por Horacio Cárdenas Zardoni.-

Gabriela de León, sus enemigos le sacan trapitos al sol. (Foto de El Heraldo de Saltillo)

Dice la conseja popular que la ocasión hace al ladrón. Mucho más procaz y moderno, César ‘El Tlacuache’ Garizurieta hablaba de La ignominia antes que la renuncia, que Vivir fuera del presupuesto es vivir en el error, y una más puntual respecto al caso del que queremos platicar el día de hoy: no pidas que te den… pide que te pongan donde hay, y ahora sí, podemos hablar sobre esa base, de Gabriela De León, quien hasta hace pocas semanas se desempeñara como consejera presidenta del Instituto Electoral de Coahuila, y de cuya gestión comienzan sus enemigos, o dejémoslo en sucesores, a sacar sus trapitos al sol.

Podríamos de entrada establecer un paralelismo entre un tema que estuvo de moda durante las semanas previas al fin de año, el del plagio que hizo, presuntamente que no se nos olvide porque nos demandan, la magistrada de la Suprema Corte de Justicia de la Nación, Yazmín Esquivel, de su tesis para titularse como licenciada en derecho por la Facultad de Estudios Superiores Aragón, de la Universidad Nacional Autónoma de México.

No que se pueda comparar un puesto de ministro con el de presidenta de un organismo electoral local, como se llaman oficialmente los institutos encargados de los comicios en las entidades federativas, pero sí se pueden rastrear ciertas conductas parecidas, sobre todo en lo que corresponde al abuso y la arbitrariedad.

Hablando de Yazmín, y para el caso de dos o tres personas que se titularon con una tesis idéntica, todos ellos alumnos de la misma fulana, profesora de la FES Aragón, quien les “facilitaba” el camino a la titulación, por lo demás urgente para los abogados, pues sin el título y la cédula profesional no pueden ejercer como tales.

Cabe preguntarse ¿de veras la Yazz no podía escribir una tesis… su propia tesis?, alguna vez, o varias impartimos el seminario de tesis en universidades en Saltillo, y según nosotros con ganas de motivar, así fuera despertando su enojo, les preguntábamos a los alumnos de los semestres avanzados ¿a poco de todas las materias que han llevado hasta el momento, de todo lo que saben de la que va a ser su profesión, la que ustedes eligieron nos imaginamos que porque les gustaba, no hay un solo tema que les entusiasme tanto como para escribir una tesis sobre él?, silencio ominoso, si los estudiantes normalmente no contestan cuando el profesor pregunta ¿alguna duda?, cuando pregunta sobre el tema de tesis resulta que efectivamente, poco de su carrera o nada, les entusiasma, y si no, vea la cantidad de ellos que cambian de tema porque el que eligieron terminó por no gustarles o hacérseles demasiado difícil.

Estamos hablando de cien páginas, cien tristes cuartillas escritas a doble espacio, que si hicieran tres por día, un mes les sobraba para ello, pues no, se van por la fácil de plagiar, comprar, pagar porque se las hagan, lo cual no es otra cosa que un indicativo de cómo será su actuación profesional en lo sucesivo, ¿o alguien piensa que habiendo recibido la propuesta indecorosa, cavilado, pensado y repensado las consecuencias posibles y finalmente tomado la decisión de plagiar, dirá frente al espejo: sí, pero esta es la última, y de aquí en adelante todo será rectitud en mi carrera?, eso solo pasa en las novelas, y en pocas de ellas, donde dice que no hay nada peor que una prostituta redimida, pues se convierten en guardianas de la moral.

Ahora lo de Gabriela de León, quien durante su gestión al frente del Instituto fue bastante cuestionada sobre los manejos financieros, sin embargo entre que la actuación del consejo se mantuvo dentro de los cauces de lo aceptable, y que los procesos electorales que le tocó administrar no representaron mayores problemas para la continuidad institucional, quienes deciden esas cosas se inclinaron por dejarla continuar operando a su gusto hasta el final.

Pero eso no quita que dejó malquerientes, resentidos y enemigos en toda la extensión de la palabra, algunos de ellos ya sin el yugo y sin el temor a las represalias, se dieron a la tarea de buscar y no tardaron en encontrar un hecho que probablemente no sea más que la última hebra de una madeja bastante gorda, lo de su liquidación como presidenta del Instituto, que muy probablemente dará pie a investigaciones minuciosas de su manejo administrativo y financiero, y depende del juego de fuerzas a su favor y en su contra, que termine siendo llamada a cuentas.

Pero a ver ¿qué hubiera sido lo correcto, lo discreto, lo procedente y lo elegante en el caso de la liquidación de Gabriela de León?, lo políticamente correcto y para protegerse de cualquier situación fuera de lugar, hubiera sido echar un telefonazo a la junta de conciliación y arbitraje, o al juzgado de lo laboral que lo sustituyó, para solicitar una cita con un funcionario para que delante del administrativo del IEC, de ella, y con la ley en la mano, se hicieran los cálculos correspondientes: tantos años de servicio, condiciones laborales, bonos, prestaciones, cláusula de pago de marcha, cláusula de liquidación, todo, y es que ya sabe que los organismos autónomos se mandan solos, pues sí, pero aunque no le guste al señor presidente López Obrador, el cuento de que la ley es la ley es totalmente cierto.

Allí, todavía entre funcionarios, y atendiendo a lo delicado del caso, pues mi estimada Gaby, te toca tanto, nada más para no dejar cabos sueltos, se levanta un acta administrativa, que las partes involucradas pudieran exhibir en el caso de requerirse, como a la vuelta de la esquina terminó requiriéndose, y santo remedio.

¿Qué hubiera sido lo discreto?, pues uno qué sabe, es de todos conocido que los titulares de las dependencias públicas y organismos autónomos manejan cuenta de gastos, de viáticos, de lo que sea, si no le bastaba con la liquidación, allí se hubiera surtido presentando las facturas correspondientes. Lo procedente hubiera sido que la dirección administrativa, curándose en salud y por más que dependiera de ella, hubiera dicho, mi reina, te toca tanto conforme a la ley, fírmale aquí. ¿Lo elegante?, por favor, eso no va aquí, pues ha quedado demostrado que entre la Yazz y la Gaby no hay tanta diferencia. Elegante hubiera sido decir, no acepto liquidación porque lo mío fue un acto ciudadano de servicio a mi estado y mi país, y eso no se paga con dinero, no sé, algo así de elaborado, le hubiera venido súper a la exfuncionaria, pero no.

N’ombre, tú ponle allí que me están despidiendo, me tocan tres meses de sueldo más veinte días por año, más la parte proporcional de lo que corresponda, total, un millón doscientos mil pesos, que alcanza para una Suburban, no la de más lujo, pero una para dar el gatazo, y no sean gachos, me mandan unos valecitos de gasolina ¿no?, porque llenarla de la bolsa de uno, pues como que no ¿verdad?

Eso pasa a veces, cuando algunas mujeres rompen el techo de cristal con la cabeza, salen con una descalabrada que requiere suturas…

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