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Las patéticas declaraciones patrimoniales de Guadiana y Mejía

     

Ricardo Mejía y Armando Guadiana, sus declaraciones patrimoniales son dignas de ser investigadas pues a todas luces resultan falsas. (Fotografía de Infobae México)

BAILE Y COCHINO…

Por Horacio Cárdenas Zardoni.-

Una de las frases por las que Vicente Fox pasó a la historia, y se convirtió en un auténtico ideólogo de la política mexicana fue aquella de que los mexicanos eran tan buenos trabajadores cuando se iban de ilegales a los Estados Unidos, que eran capaces de emplearse en la chamba que ni los negros querían hacer… en su momento causó lo mismo enojo que hilaridad, enojo de quienes pensaban y siguen pensando que es triste que nuestros connacionales se vean obligados a abandonar el país y a sus familias para ir a buscar las oportunidades que aquí nomás no existen, y que para salir adelante tengan que, en efecto, aceptar empleos que son peligrosos, mal pagados, aquellos que los ciudadanos estadounidenses rechazan, independientemente del color de su piel, hilaridad de que sorprendentemente, nadie acusó a Fox de discriminación, de falta de tacto o de crear un incidente internacional, nada.

Pero con todo y su poco cuidado al expresarse, Vicente Fox tenía razón en una cosa, hay tareas que nadie quiere hacer, entre ellas todo lo que tenga que ver con burocracia, pago de impuestos, cumplir requisitos, son cosas que guácalas, siempre anda uno buscando la manera de evadirlas, y si de plano no se puede, conseguir a alguien que las realice por uno. Y es aquí cuando se nos presenta una de esas tantas ocasiones en las que podemos dividir a la gente en dos: aquellos que ni modo, tienen que hacer ellos mismos su chamba porque no tienen a quien endilgársela, y aquellos felices que pueden pagar a alguien para que lo haga, y a como somos todavía hay un sector más exclusivo, la de quienes pueden lograr que alguien se los haga, sin tener que desembolsar un peso propio, estos son los funcionarios de gobierno que olímpicamente le dicen a un subordinado, a ver hazme esto.

Pero tristeza de tristezas, los subordinados, sobre todo en política, en el servicio público, a los que no se les quiere pagar por su trabajo, suelen portarse a la altura, o sea, guiándose por la ley del mínimo esfuerzo: ¿quieres que haga tu trabajo, el feo, el desagradable, el que no te da la gana hacer, y además no me pagas ni un cinco por hacerlo?, pues atente a las consecuencias.

Nos consta que los políticos y los funcionarios, mientras más encumbrados, menos gusto tienen de entenderse de tareas que, aunque sean su responsabilidad y obligación, consideran indignas de sus elevadas personas, a la hora que uno les dice: te lo mandé a tu correo, se entera uno que no leen su correo, tienen una secretaria o un gato que se hace cargo de eso… a veces; te lo mandé a tu WhatsApp, resulta que no abren el whats, que acumula decenas de miles de mensajes no leídos, hombre, si no leen los de su mujer y sus hijos, ¿se van a ocupar de los de sus subordinados o de sus iguales?, claro que no, apenas los de sus jefes, que normalmente, y porque desconfían de cualquier otro medio de comunicación, les hablan directamente, ellos sí se molestan, por eso están arriba ellos y no los otros.

Cuestiones como la declaración anual de impuestos, como la declaración patrimonial, como el reporte de los gastos de campaña, como la declaración tres de tres, o cinco de cinco, o nueve de nueve, no los van a distraer de sus altos ideales, a los que dedican su tiempo, en vez de esas cosas, que le delegan a sus leales, más bien a quien se deja, quienes por supuesto jamás dicen que no, faltaba más, don patrón les pregunta, si acaso ¿ya está eso que te pedí?, a lo que contestan claro, por supuesto, así no hayan llenado ni un  cuadrito, y solo dado click en enviar, validar o concluir, ah y por supuesto en el anterior que dice, palabras más, palabras menos, acepto que la información aquí contenida es verdad…

Y bueno, en días pasados salió a relucir, ya ve como son los periodistas, y otros curiosos que por algún prurito no se ostentan como tales, pero que lo son de facto, que las declaraciones patrimoniales de dos de los candidatos que andan en campaña, precampaña, o en el limbo previo a estas, que las declaraciones patrimoniales de Armando Guadiana Tijerina y Ricardo Mejía Berdeja, presentaban inconsistencias, serias inconsistencias, dignas de una revisión minuciosa de parte de la Secretaría de la Función Pública, que se ve que es otra dependencia omisa en sus obligaciones, pues da por bueno lo que sea que declaren los empleados de gobierno, sin siquiera pasarlas por un programa que compare las actuales con las anteriores, o en el caso de Mejía, la final que está obligado a presentar como subsecretario de seguridad pública y protección ciudadana, cargo al que renunció, y las precedentes, desde la inicial del sexenio.

El caso de Guadiana es patético, o más bien mueve a risa, él, de quien todo el mundo sabe que es millonario a la segunda, tercera o cuarta potencia, resulta que en su declaración patrimonial, la que ventilaron los medios de comunicación, no posee nada, el pobrecito senador de la república con licencia, no tiene ni en dónde caerse muerto, ni un petate para que lo envuelvan a su fallecimiento, pues, nada. Sí, en declaraciones patrimoniales anteriores había dicho que tenía tantos más cuantos bienes inmuebles, tantas más cuantas participaciones en empresas, lo normal, menos lo que se pueda esconder, para un empresario que incursiona en política, pues. ¿Qué pasó entre la declaración inicial, donde aparecía como un envidiable potentado, y la última, donde aparece más pobre que El Trenzas que recorre las avenidas de Saltillo?, pues que se le atravesó un ayudante a quien pusieron a hacer una chamba que no quería hacer, que no sabía hacer, por la que no preguntó ¿así está bien, supremo patrón?, y lo más importante de todo, que no midió las consecuencias de mandar la declaración prácticamente en blanco, ignorando que allá afuera hay un montón de malintencionados periodistas acechando las regadas de los políticos.

Lo mismo con Ricardo Mejía Berdeja, aunque todavía peor, independientemente de lo que no dice que tiene, porque si tiene para comprarse una camioneta BMW de más de un millón de pesos, debe tener una casa o un departamento donde guardarla con un costo que no desentone, que por cierto ¿de dónde salió la lana para comprarla si los sueldos de la 4T, así sea a nivel de subsecretario no alcanzan para lujos de esos?, pero además se proyectó gachísimo, sobre todo allí donde dice no estar de acuerdo con hacer público su posible conflicto de intereses, lo que equivale a decir que el tal conflicto existe, y sería interesante ver cuál pudiera ser, para quien estaba a cargo de la seguridad pública en el país.

Total que, tenemos en campaña dos políticos de los más altos vuelos, que no se dan tiempo ni para hacer la chamba que es obligatoria, ni para leer lo que hizo el cuate al que le ordenaron hacerla. Ya los queremos ver a la hora de firmar, porque tienen que firmar, los reportes de gastos de precampaña y campaña, eso si no les pasa lo que al torombolo de Félix Salgado Macedonio y al otro que quería ser gobernador de Michoacán por MORENA, Raúl Morón, que por no ocuparse de simplezas indignas de ellos, el maldito INE los bajó el penco. Aguas con esta gente, no leen la letra chiquita, tampoco la grande, esta clase de personas es peligrosa a la hora de gobernar.

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