BAILE Y COCHINO…
Por: Horacio Cárdenas Zardoni.-

Todavía por allá en el año 2019, a principios, el presidente de la República lanzó uno de sus más duros golpes a la forma en la que se venían haciendo las cosas en lo que ha dado en llamar “el período neoliberal”, las madres trabajadoras, y también los padres solteros, disponían del servicio de guardería subrogada, como parte de los apoyos que proporcionaba el gobierno federal a la clase trabajadora.
Quién sabe cómo, quién sabe por qué o para qué el presidente, de un plumazo decretó la desaparición de esa prestación. El pretexto fue, como de la mayoría de las cosas que ha hecho y sobre todo de aquellas que se han dejado de hacer, que el programa de guarderías era un “nido de corrupción”… y sí, no vamos a negar que muchas de las guarderías, pero definitivamente no todas, tenían sus transitas.
¿En qué consistían?, pues básicamente en que tenían dados de alta niños que en la práctica no asistían a la tal guardería, ¿resultado?, la ganancia era neta para la micro o pequeña empresa, tenían dados de alta cien niños, recibían solamente 90 u 85, ese diferencial entraba limpio como ganancia, o no necesariamente, algunos mejoraban las instalaciones, pagaban mejores sueldos y hasta contrataban asistentes educativos, sicólogos, pedagogos, nutricionistas, mejoraban la calidad de la alimentación y de los materiales con que jugaban y aprendían los niños.
Pero no, para el presidente, mucho antes que se revelara su personalidad financiera en el libro El Rey del Cash, dio muestra allí de que por ahorrarse unos centavos… eufemismo para decir que se ahorraba prácticamente la totalidad de, presupuesto destinado a apoyar a madres y padres trabajadores.
Allá mismo comenzó a dar muestra de cómo sería luego como gobernante, más dado a las ocurrencias que a ningún planteamiento preconcebido. Primero salió con que ya no se entregaría el dinero directo a las guarderías corruptas, sino a las personas beneficiarias, cosa que hasta donde sabemos, no ha ocurrido como se prometió, y luego salió con la brillante idea de que fueran los abuelos, esos que no están haciendo nada, quienes se ocuparan de cuidar a los niños…
El enojo fue mayúsculo, las empresas pusieron el grito en el cielo, pues mal que bien las guarderías ofrecían una garantía, hasta donde eso es posible tratándose de niños pequeños, de que las madres asistirán a laborar y además, que llegarán temprano. Obvio, si está enfermo el niño o la niña, no lo aceptan y “lo regresan”, pero dentro de todo, era una certeza para la empresa.
Los padres de familia se quedaban tranquilos de que sus hijos estaban cuidados, que les daban de comer, que les avisaban si pasaba cualquier cosa, también con sus excepciones, pero el sistema era bastante funcional. Y de repente vas para atrás, retrocede la seguridad social un par de sexenios, si no es que más, porque el estado se desentendía de la cuestión, pretendiendo además cargársela a quienes ya han trabajado toda su vida, a lo mejor en una intentona de cobranza obligada de la pensión a los adultos mayores que traía y sigue trayendo el régimen como una de sus principales banderas.
Pero ya ve como somos los mexicanos, que a todo nos acostumbramos. Y pues con este asunto, que por momentos le pareció a las madres y padres imposible de remontar, ocurrió lo mismo de siempre, así sean las cosas más difíciles, más horribles, más perjudiciales, a todo terminamos acostumbrándonos.
De que la productividad en la empresa sufrió, claro que sufrió, de que una proporción de madres nunca dada a conocer, tuvo que dejar de trabajar, también, de que afectó duramente las finanzas familiares de la clase trabajadora con niños pequeños, también. Pero ya ni quien se acuerde, a otra cosa cada quien, simplemente no había manera de que el gobierno recapacitara, y es que era mucho el dinero que se reorientó, para llamarlo elegantemente, a otras prioridades, o más bien, a prioridades sin el otras, porque para el gobierno lopezobradorista, jamás lo fue.
Por eso nos llamó la atención la propuesta de la diputada Martha Loera Arámbula, quien hizo un llamado a que los tres niveles e gobierno, solo para remachar, el municipal, el estatal y el federal se avoquen a cumplir con la obligación legal de ofrecer servicios de guardería y centro de cuidados para niños, adolescentes y personas con discapacidad, no únicamente en los horarios matutino y vespertino, sino también nocturno, y que este servicio no debe restringirse a lunes a viernes, sino contemplar los fines de semana y períodos vacacionales.
Nomás imagínese, estamos en plena “teslamanía”, con el estilito tan particular que tiene Elon Musk, propietario de Tesla, Space X, Twitter, entre otras empresas para exigir no solo trabajo, sino también devoción a sus empleados, y viene a resultar con que las empleadas, los obreros no pueden cubrir horarios nocturnos, no pueden quedarse tiempo extra, no pueden doblar turnos o tomar el del fin de semana, porque… porque no tienen quien les cuide al niño.
Lo saben más que bien quienes laboran para la industria automotriz en la región, hay hora de entrada, normalmente a horas difíciles en que ni siquiera están abiertas las guarderías, pero no hay hora de salida, y pocas cosas tan poco saludables o motivantes para la productividad, que la preocupación por ¿cómo estará el niño?… porque tienen que llegar a recogerlo, porque les van a cobrar extra por la llegada tarde por él o ella, entre otras bellezas por el estilo.
Para empezar ls empresas se ubican cada vez más lejos de las zonas donde habitan los trabajadores. Volviendo a lo de Tesla, habrá que contemplar como mínimo una hora de ida y otra hora de regreso, más los turnos que son se supone de ocho horas, pero pueden extenderse otras cuatro o más… ¿y a esa hora córrele por la niña?… el desgaste sería excesivo, mientras durara, porque creemos que tronaría la gente mucho antes. Pero espérese, a lo mejor están confiando, el gobierno, los trabajadores, en que la empresa tendría el gesto de poner guarderías para los hijos de los trabajadores… ese no es el estilo que se le conoce a Elon Musk, que se supone va a pagar muy bien, pero parte de ese dinero se tendrá que ir a sufragar el gasto del cuidado a los hijos de las familias.
Efectivamente, como lo dice la diputada Loera, allí está la ley, que especifica que el servicio de guardería debe ofrecerse y prestarse en horario de trabajo, ¿pero, quién iba a contemplar hace décadas tres turnos, turnos rotatorios, trabajo el fin de semana, entre otras lindezas?
Las guarderías deberían regresar, claro que sí, por supuesto limpiándolas de cualquiera y toda corrupción. La planta productiva mexicana lo exige, si es que, desde luego, hay interés por destacar en productividad, si no, pues a dejar de trabajar todos y que venta el gobierno y nos mantenga a todos.

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