Palabras Mayores…
Por David Guillén Patiño.-

La semana anterior anuncié, a manera de primicia, la eventual fundación de un nuevo partido político en la entidad, cuyo origen sería lo que se ha dado en denominar Movimiento Coahuilense por la Cuarta Transformación.
Muy pocos saben que esta expresión social, derivada de las giras proselitistas de Ricardo Mejía, fue concebida, si bien como un proyecto ciudadano con fines electorales, también como la base sobre la cual se construiría, en el mediano plazo, una organización partidista.
Dicho movimiento se propuso abordar de manera gradual y organizada la problemática estatal, justo antes de que el Partido del Trabajo convirtiera a Mejía Berdeja en su candidato a gobernador de Coahuila.
Con todo y que fue arropado por el PT, el abanderado no ha dejado de describir a su organización como una fuerza con luz propia, es decir, independiente hasta de la institución que lidera Alberto Anaya Gutiérrez.
Evidentemente, el empuje del Movimiento Coahuilense por la Cuarta Transformación fue determinante para que el Partido del Trabajo recobrara su presencia en el escenario político electoral de Coahuila.
Lo anterior, luego que esta organización partidista obtuviera apenas el 1.52% de los votos registrados en las elecciones de gobernador de hace seis años.
Mejía Berdeja acaba de declarar que su equipo estudia la posibilidad de capitalizar tan amplia fuerza ciudadana, aunque es obvio que todo apunta a que, tarde o temprano, se concretará este proyecto.
Hay razones de sobra para que así sea, sobre todo si nos atenemos a los resultados que arrojó el proceso electoral que está por concluir.
LA DANZA DE LAS CIFRAS
Con los 173 mil 380 votos obtenidos, el movimiento de “El Tigre” afianzó para sí el 13.30 por ciento de los sufragios emitidos en la elección de titular del Ejecutivo, cifra que representa el doble de los votos del PAN, al que le tocó 6.86% de pastel, es decir, 89 mil 473 sufragios a su favor.
Por otro lado, los ciudadanos adheridos al proyecto de Mejía Berdeja estarían a solo 106 mil 514 sufragios (8.17%) de empatar con Morena, partido que acaparó 279 mil 894 votos, o sea, 21.48 por ciento de todos los que se emitieron para elegir, igualmente, primer mandatario estatal.
Eso sería lo de menos si consideramos que el verdadero reto a vencer es el PRI, distante del Movimiento Coahuilense 34.01 puntos porcentuales, lo que representa 443 mil 086 electores. Por supuesto, estas cifras crecerían, aunque no de manera significativa, en caso de integrarse una nueva alianza.
En teoría, el movimiento ciudadano próximo a convertirse en partido político requerirá del apoyo de entre 700 mil y 800 mil sufragantes para competirle con éxito al Partido Revolucionario Institucional en los siguientes comicios por la gubernatura.
Asumir este reto no suena tan descabellado si se toma en cuenta que, en cuestión de meses, “El Tigre” Mejía fue capaz de aglutinar la voluntad de casi 200 mil coahuilenses.
En teoría, se trata de militantes inconformes con los tres partidos aliados, así mismo, decepcionados de Morena, debido a sus vicios internos, como a la responsabilidad de todos ellos en la crisis económica, política y social del estado.
Quedan para la historia los comicios sui géneris de Coahuila, cuyos resultados están a punto de oficializarse.
En estos comicios, la participación ciudadana se redujo 4.15% (equivalente a 54 mil votantes) respecto de la contienda anterior, que pasó de 60.5% en 2017, a 56.35 por ciento este año.
Lo alarmante es que en esta ocasión no salió a votar 1 millón 75 mil 178 coahuilenses registrados, es decir, 43.64% de los electores, los cuales suman 2 millones 377 mil 934, según la lista nominal de casillas aprobadas.
(davidguillenp@gmail.com).

La creacion de nuevos partidos abona a más divicion. la lucha debe ser frontal uno vs 1 tenemos un año para planear cómo contrarrestar el uso de la fuerza policiaca estatal y la compra de votos de trocde esa planificación si tomar en cuenta que habrá guadia nacional al ser elección federal que tengan por seguro que serán más ele.entos en coahuila Durango y los estados gobernados por el pan