Impugnaciones… sin los pelos de la burra en la mano 

Ricardo Mejía, ¿y las pruebas para impugnar la elección?

BAILE Y COCHINO…

Por Horacio Cárdenas Zardoni.-

Rogelio Montemayor Seguy tenía un procurador de justicia, Humberto Medina Ainslie, que a lo mejor no era muy letrado y todavía menos efectivo en eso de perseguir criminales, pero por lo menos era folclórico para hablar, al menos para nosotros, fue la primera ocasión que escuchamos a alguien de ese nivel y con esa responsabilidad decir que sobre un determinado caso que se les había hecho bolas, salió con que tenía los pelos de la burra en la mano.

Sea lo que sea, se le festejó la gracejada, por más que no sirviera mayormente para resolver el entuerto, que si no nos equivocamos, así se quedó, a su salida, durmiendo el sueño de los impunes.

Ya luego Medina Ainsle se convirtió en el primer suegro del estado de Nuevo León, donde hizo y deshizo a su antojo, y tanto, que a él se le culpa en buena medida de que por primera ocasión perdiera el Partido Revolucionario Institucional la gubernatura, y su querido hijo terminara, es un decir telenovelesco, a salto de mata, pues según El Bronco lo iba a llevar ante la justicia por malversación, pero esa es otra historia. Lo que nos interesa es la jurisprudencia de Medina padre, lo de los pelos y lo de la burra, que ha sentado precedente en los tribunales.

Lo sacamos a colación porque en días pasados uno que fue candidato huérfano de partido durante la elección de gobernador del estado de Coahuila, Ricardo Mejía Berdeja, salió a informar que presentaría denuncias sobre irregularidades durante el proceso electoral, mismas que podrían conducir a la anulación de los resultados, y en un sueño guajiro, a la reposición de todo el proceso.  Dicen que soñar no cuesta nada.

La verdad de las cosas es que no esperábamos menos, pero otra verdad del mismo tamaño es que ya nos habíamos cansado de esperar, pues normalmente cuando estas cosas pasan, lo de las denuncias, ocurren ni siquiera al día siguiente de celebrados los comicios, sino nomás sonando las seis de la tarde, y habiéndose cerrado las casillas, comienzan los avisos de que habrá denuncias.

Ahora no ocurrió así, y no nos explicamos porqué, la elección ocurrió el día 4 de junio y fue hasta el 14 cuando Ricardo Mejía convocó a una conferencia de prensa para decir lo que va a hacer.

Explicaciones puede buscar y encontrar cada quien las que sean: que si estaba reuniendo la documentación, que si le estaban allegando las pruebas, que si son tantas estas, y tan graves, que las estaba organizando, que si él estaba deprimido y no quería dar la cara, que si luego de lo que dijera el gobernador Miguel Ángel Riquelme que le daría seguimiento a las denuncias contra los policías estatales, aviso que llevaba dedicatoria única, al entonces candidato del Partido del Trabajo, que si se había ido de vacaciones para desestresarse, lo que sea, es bueno como explicación, pero contraviene la regla: las denuncias se hacen en caliente.

Otra regla no escrita del sistema político dice que no se avisa ni se advierte, diciendo y haciendo. La convocatoria hubiera sido a las puertas del tribunal electoral, haciéndose acompañar de sus simpatizantes, los que todavía le queden o que estuvieran sin quehacer en el momento, más los medios de comunicación y hasta notarios para dar testimonio, allí él, en su calidad de abogado que dice que es, se hubiera presentado a interponer las denuncias que él considerara que puede documentar con pruebas.

Pero no, típico de los mexicanos cuando conjugan el verbo “voy a”… sí, voy a hacer esto, aquello, a presentar denuncias, pero no dicen cuando, se la barren con lo de siempre, en los próximos días, que como para dar espacio para que se le acerquen, para que lo quieran convencer, para que lo compren, para que lo amenacen, algo que le encantaría para agregarlo a la lista de delitos que presuntamente cometieron en su contra.

A lo mejor lo que nos molesta, como periodistas, es no tener en la mano la denuncia para poder comentarla y desmenuzarla para entender qué es lo que está pasando por la cabeza de quien al final de la contienda se quedó sin partido, y aunque obtuvo una buena cantidad de sufragios a su favor, no reaccionó como hubiera sido deseable.

En algún momento corrieron versiones de que Mejía Berdeja podría estar pensando en crear un partido político estatal, la fuerza política que logró en esta elección bastaría para sustentar una petición en ese sentido, y sostenerla por lo menos de aquí hasta el siguiente proceso electoral, aunque quien sabe, porque lo que movió a la gente a votar por “el tigre”, fue precisamente su presencia, su nombre en la boleta fue lo que atrajo a los votantes, no fue el logo ni el nombre del PT, que se estaba arriesgando en esta contienda a no poder conservar su registro como partido, la jugaron bien, encontraron su puerquito y a la hora en que les jalaron las riendas, lo dejaron morir solo, ni mandado a hacer.

Pero es el caso que siendo él el popular ¿cómo podría trasladar esa popularidad a su partido, si no aparece él en la boleta?, porque el próximo año habrá elección de presidente de la república, diputados federales, senadores y en Coahuila, de presidentes municipales, ¿a qué la jugaría Mejía Berdeja, ambicioso como él es, de sobra?, cualquier alcaldía le quedaría chica a sus pretensiones, la de Saltillo o la de Torreón, un escaño en cualquiera de las cámaras… quizá, pero lo que él quiere es “todo el power”, no ser uno entre muchos.

Ahora que, regresando a lo de las denuncias que va a presentar ¿en qué están sustentadas?, el día de la elección se corrió el borrego de que, allá en Piedras Negras, se había dado intimidación de parte de personal de seguridad pública del estado hacia los votantes, se llegó a hablar incluso de secuestro por parte de la autoridad. Las acusaciones provinieron más de MORENA que del, perdón iba a decir del PT, pero este no traía candidato, de Mejía Berdeja, y dado el tamaño de la acusación, era para que las hubieran presentado más que inmediatamente, y no solamente ante las autoridades electorales, sino ante la Fiscalía General del Estado y hasta ante la FGR, eso de la privación ilegal de la libertad no es cualquier cosita, como para dejarla dormir entre un paquete de denuncias que se están tardando en presentar.

También dijo algo de la compra de votos, denuncia que le hemos escuchado a todos esgrimir en contra de todos, se dijo que había billetes cambiando de manos, también se dijo que había despensas para dar y regalar, a cambio de sufragios, y total que lo que quedó pendiente de ver es lo que decíamos al principio, los famosos pelos de la burra en la mano, y en un descuido, todavía pegados a la piel del referido semoviente.

En elecciones anteriores, no aquí, hemos visto cajas llenas de boletas, hemos visto videos de cómo llenaban las boletas tachando el logo de cierto partido guinda, han circulado fotos de los hechos que luego integran una denuncia, ¿y aquí? ¿y aquí, qué? Mejía es abogado, también la gira de político, debe tener claro hasta donde es fuerte su pretendido caso contra el proceso electoral, y en especial contra el ganador, Manolo Jiménez ¿a qué le apuesta, a ganar, a perder, a negociar, a que lo compren?, ¿a qué?

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