El gobierno del terror

RETRIBUCIONES

Por: Luis Enrique Morales.-

Tras una serie de crueles atentados, bombas y miles de muertos, en el año 1992, el gobierno de EU ofreció una recompensa de 2 millones de dólares por información que ayudara a capturar a Pablo Escobar, etiquetándolo como terrorista en Colombia. Las miles de víctimas de la guerra del narco, entre las que se contaron magistrados, periodistas, policías y ciudadanos indefensos, llevaron a las autoridades a considerarlo como un ente que buscaba sembrar el terror.

Pero ¿qué es el terrorismo? Según la definición oficial, es el uso sistemático del terror, utilizado por alguna organización, grupos o individuos en la promoción de sus objetivos políticos.

El narcotráfico en México ya puede ser etiquetado como terrorismo, sin embargo, las autoridades federales se han empecinado en impedir el apoyo y la intervención de los Estados Unidos.

En estos días, el cruel caso de los 5 jóvenes desaparecidos en Lagos Moreno, del que se difundió un video donde los criminales obligan a una de las víctimas a asesinar a otra, hace pensar a este columnista que no estamos tan lejos del estado de guerra y terror en el que estuvo sumido Colombia bajo la sombra de Pablo Escobar. Sólo basta recordar casos como el culiacanazo, el de la familia Lebarón, la bomba puesta contra las madres buscadoras de desaparecidos, el incendio de las tiendas de conveniencia OXXO en Guanajuato y Chihuahua, entre otros hechos más de violencia y crueldad.

Pero en México, no es un narcotraficante quien lidera el terror. Es una figura aún más peligrosa… es la del presidente de México, Andrés Manuel López Obrador.

Ese terror, se siembra desde la mañanera. Se dispersa entre nosotros, como la niebla. Pulula en las escuelas, en los libros de texto, en las ciudades, en los campos. Traspasa paredes, puertas y ventanas, anidando en todos los rincones de la sociedad mexicana.

Es el gobierno del terror y del conflicto. Un gobierno encabezado por un pendenciero, que a diario escupe insultos, rencores, cizañas y mentiras. Porque el presidente lo ve todo como una confrontación; todo es pleito, acusación y resentimiento. Y en esas palabras matutinas, se desprende una irascible sialorrea que inunda los medios de comunicación, la radio, noticieros, periódicos y redes digitales. Taladra la mente de los mexicanos, contagiándolos con su ira, su rencor y su interminable enfrentamiento con quienes piensan diferente.

Y todo, con tal de promover sus objetivos políticos. Sólo esperemos que este 2024, no se cambien los debates por bombas, como método de convencimiento.

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