
Por: Rafael Delgado Hernández
EL INICIO
Al principio, un hombre que desea a una mujer lucha con toda su fuerza y corazón por encontrar a la dama de sus sueños, al descubrirla él sigue combatiendo para mantenerla a su lado. Igual, la mujer que desea una familia se esfuerza por mantenerse femenina, y con ello logra que las miradas varoniles se fijen en ella; con sus encantos hace que quien realmente le interesa, se esfuerce por conquistarla y le arranque el ansiado sí.
Lo anterior, es una lucha con una real táctica y estrategia que cuando se planea y se ejecuta bien, culmina en la formación de una familia, aunque muchos piensen que esa es una victoria final, al contrario, eso es solo el inicio de una gran batalla en la que diariamente uno y otro coinciden para mantenerse unidos.
Cuando ese hombre y esa mujer combatieron para encontrarse y enamorarse, eso significa que superaron sus propios temores y vencieron a los rivales que día a día los asediaron y así, unidos, iniciaron una lucha permanente para superar esos obstáculos que posteriormente resultaron ser los elementos que fortalecieron su relación.
Así, dama y caballero combaten, luchan y trabajan para buscar la mejor forma de lograr armonía en el hogar que han conquistado, pero como hay que seguir avanzando para no retroceder ante los enemigos que los quieren aniquilar, deben luchar para fortalecer su relación y además puedan fecundar una nueva generación que continúe su imaginación de conquistar los más altos honores, aquellos que solo se les otorgan a los grandes combatientes.
En esa tesitura, ellos se enfrascan uno en contra del otro en esos ardientes combates amorosos, que, de día, de noche o en ambos tiempos se tienen para poder fecundar a un nuevo ser que motive más esa hermosa lucha que la mayoría de los humanos estamos dispuestos a lidiar.
De tantas y variadas batallas que los contendientes han dado, resulta que nacen uno, dos, tres o más soldados que también deberán estar dispuestos a su debido tiempo, a lidiar esta lucha en la que solo los grandes pueden avanzar.
En el caso particular, resulte ser el décimo prospecto para continuar esa gran batalla que solo remonto a mis progenitores y no a mis ancestros, por que desconozco como fue su lucha, pero no obstante lo poco que se de ella, advierto que también fue ardua, fuerte, valiente y triunfadora, si no yo no estaría aquí.

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