BAILE Y COCHINO…
Por Horacio Cárdenas Zardoni.-

Cambalache, se llama aquel famosísimo y siempre vigente tango de la autoría de Enrique Santos Discépolo, e interpretado por muchos cantantes mujeres y hombres a lo largo de las casi nueve décadas que tiene de haberse estrenado. En una de sus estrofas dice como cabeceamos esta colaboración: Qué falta de respeto, qué atropello a la razón, cualquiera es un señor, cualquiera es un ladrón… y por allí se sigue, en una retahíla dolorosísima de hechos que nos retratan como personas y como sociedad.
En esta ocasión el Cambalache nos sirve para decir lo que es sabido de todos: a los estudiantes se les tiene muy poco respeto, y se les atropella impunemente, hasta que se hartan, y entonces sí, a esconderse aterrorizados de ellos.
Lo sucedido en días pasados con estudiantes del Instituto Tecnológico de Saltillo es un ejemplo clásico. Que sí, definitivamente fue una falta de respeto hacia la institución, hacia los saltillenses de medio pelo, “la perrada”, como se refieren a sí mismos entre ellos, “el peladaje”, como lo calificarían los clásicos, el hecho de haber establecido un “área VIP”, que en este caso habría que traducir como “Very Important Políticos” más los que se colaron invitados por ellos, y por ese solo hecho ya se sentían parte de la élite local, los que mueven el pandero, los que están en el candelero, por lo menos hasta el último día del sexenio, y que esperan dar el salto de la muerte hacia el siguiente, colocándose en un sitio mejor, o ya de perdida como estaban.
Esto no es ninguna novedad, si el gobierno está gastando un dineral, de nuestros impuestos, para traer en cantante, un grupo o un espectáculo para entretener al pueblo, obvio que querrán no solo estar presentes, sino estar en sitio de privilegio y hasta codearse con las luminarias, en espacios donde no haya apretujones, donde puedan estar sentados, donde puedan ir al baño, los que no puedan pudorosamente aguantarse, donde puedan disfrutar como se deben disfrutar esos espectáculos caray.
Pues sí, pero hay maneras de ser discretos, no que el pueblo perciba que los gobernantes los están viendo como parte del show, es el caso de la explanada del Instituto Tecnológico de Saltillo, rodeada además por guardias armados en cantidad suficiente como para disuadir cualquier cosa que incomodara a los invitados especiales.
En la Feria de Saltillo, en los conciertos que se realizaron durante las campañas políticas, en los de agradecimiento, en todos se da el mismo ceremonial: los de la valla para allá adelante, suerte por ellos, los de la valla para atrás, que les vaya como su suerte decida. ¿Cuál fue el problema entonces, sobre todo si no era la primera ocasión que se hacía un evento usando el Tec como área VIP, hasta eso ni tan lejos, cuando se presentaron los Dos Carnales, no pasó nada?, pues que en algún momento las afrentas, las faltas de respeto, los atropellos a la razón terminaron por colmar la paciencia de los jóvenes.
De por sí que, si alguna vez pudo presumir de alta calidad académica en el Tec, esta se había venido reduciendo a niveles de escándalo: horas… días… semanas enteras sin clases, sin explicaciones de porqué se suspendían o más importante cómo se iban a reponer. Maltrato de parte de los profesores a los alumnos, de los administrativos a los estudiantes, lo que dijeron y reiteraron como un detalle demoledor: nunca hay papel de baño, nunca hay jabón en los sanitarios, y para los “huéspedes distinguidos” todo, con la salvedad de que dejaron los baños hechos un asco… mire nomás…
Total que se dio lo que todos vimos, la toma, el cierre del bulevar Venustiano Carranza, como hecho adrede, dándole continuidad al perjuicio a la vialidad que se dio desde dos días antes del concierto, y todavía luego, en que se cerró parcial y luego totalmente el paso en ambos sentidos. ¿Ah, quieren obstruir el tránsito en la avenida más importante de la capital de Coahuila, la que se convierte en la carretera a Monterrey?, pues juega. Y se posesionaron pacíficamente, podríamos decir que hasta con gusto y optimismo de finalmente estar ellos en el centro de la escena, y no cualquier autoridad o fantoche contratado.
¿Sus demandas?, nada del otro mundo, primero, que normalmente sería la más difícil, la destitución de la directora del plantel, desde el primer momento la señora, dando muestra que nunca estuvo a gusto ni en este tecnológico ni en Saltillo, dijo que ella se ponía a disposición del Tecnológico Nacional de México, abundando en su carta de renuncia que ningún interés tenía en retornar al cargo, ahora sí que como si les estuviera haciendo el favor de venir a tan calurosas y poco amables tierras.
No faltó quien quisiera sacar raja política al asunto. Allí anduvo gente de MORENA y hasta Ricardo Mejía Berdeja desde su Movimiento quien sabe qué, se acercaron para según esto, apoyar, cuando que lo que querían es lo contrario, agenciarse el apoyo de los estudiantes, quienes para pronto les pararon el alto, manifestando que no estaban con ningún partido y así seguirían. Creían que los muchachos, desesperados, los recibirían con los brazos abiertos y los votos ya tachados, pues no les salió.
En el caso de MORENA la cosa hasta movió a risa, ¿pues qué no saben que el Instituto Tecnológico de Saltillo depende del Tecnológico Nacional de México, a saber, una entidad del gobierno federal?, literalmente se estaban dando un pistoletazo en la pezuña, al quejarse de lo que hace un gobierno morenista, pero bueno, déjelos. Contra el Ayuntamiento y el gobierno del estado, por lo menos al principio, los muchachos no enderezaron queja alguna. Después de todo, y como lo dijo la directora del plantel, a ella le pidieron el espacio… su error fue concederlo. Se los hubiera negado y no hubiera sucedido nada.
Por allí en las redes sociales se movieron convocatorias a las universidades públicas, y de pasada a las privadas, para apoyar el movimiento del Tec, que con todo que tenía un fuerte impulso inicial, eso de pasar la noche en tiendas de campaña en la vil calle, como que no es algo que invite a hacerlo muchos días.
Lo que sí hay que recordar, es que todos los movimientos, que recordemos nosotros, en contra de los incrementos al precio del transporte y algunas otras causas que involucraban a la población estudiantil, se originaban en el Tecnológico de Saltillo, no en la universidad, no en el Ateneo, no en la Normal, fue siempre en el Tec, a quienes se sumaban otros estudiantes. Vaya a saber el por qué de la politización de esta institución, más orientada a lo técnico que a lo social, pero es una realidad, que se está repitiendo, y sobre la que habría que tomar providencias.
Lo elemental es que las autoridades sepan, entiendan que ese cruce de avenidas no es para eventos, es para el tránsito de vehículos de por sí crítico en la ciudad. Una segunda es que no pueden seguir ninguneando a la población, en general y en particular a los estudiantes, con sus desplantes de potentados, cuando utilizan áreas públicas que el resto del tiempo están en pésimo estado de mantenimiento y conservación.
Sí, ya basta de atropellos a la razón y falta de respeto, porque en ciertos círculos, en ciertos niveles, en ciertas instituciones, se lo cobran.

Deja un comentario