Acá en Saltillo la prensa local publicó un artículo en el que una ciudadana de la tercera edad se topó con la desagradabilísima sorpresa de que su recibo por consumo eléctrico le había llegado por 17 mil pesos…
BAILE Y COCHINO…
Por Horacio Cárdenas Zardoni.-

Prácticamente todos los gobernantes del mundo, en todas las épocas, han tenido gente que les da consejos, que les orienta sobre qué hacer, y de qué abstenerse de hacer. Gobernar no es nada sencillo, por más que haya gente, como cierto presidente de México que se llama Andrés Manuel López Obrador, que salió alguna ocasión con la vacilada de que gobernar no tiene ninguna ciencia, como diciendo que cualquiera puede, y allí está el mismo de ejemplo, pero no, sí tiene sus aristas, ¿aristas?, si parece que la silla del águila no está forrada de piel sino de nopal cegador, de ese que tiene espinas que de tan pequeñas ni siquiera se ven, pero que se pegan a la piel con una insidia que solo podríamos calificar de morenista, y que si por mala suerte le llegan a tocar los ojos, los puede llegar a perforar y causar eso, ceguera.
La literatura clásica, o más o menos clásica, le llama Eminencia Gris, refiriéndose a François Leclerc du Tremblay, conocido como padre José, quien supuestamente era el Cardenal Richelieu. De por sí este personaje, el cardenal tenía fama de sabérselas, de todas, todas, y pues ¿qué creen?, que todavía detrás de él había alguien con mentalidad todavía más retorcidamente fría y analítica, con capacidad de plantear estrategias, asonadas, trampas y castigos, que los desafortunados que eran sus víctimas, ni siquiera supieron por dónde los golpearon.
También se recuerda, siglos después, a Joseph Fouche, durante la época turbulenta después de la revolución francesa, ¿cómo habrá sido de marrullero este Fouche, que se le reconoce como el fundador del espionaje moderno…?, claro que formalmente era encargado del ministerio de policía y luego del ministerio del interior, pero lo suyo era lo que ocurría por debajo del agua.
En la Roma clásica se recuerda que los emperadores, los que no se sentían dioses del Olimpo, tenían un asesor cuya única función, o bueno la principal, era susurrarles al oído la frase ‘recuerda que eres mortal’, ya desde entonces el mal del ladrillo estaba tan difundido como las chinches en las universidades mexicanas.

Y bueno, ya aterrizando en la época contemporánea, en nuestro país los gobernantes de todos los niveles gustan de rodearse de gente que consideran de toda su confianza, por más que no siempre la merezcan, como tampoco respondan a la percepción de que son gente inteligente, astuta, comprometida, leal, y que no ponen sus intereses personales o de tribu por encima de quien les beneficia con su amistad y que les presta oídos.
De los más famosos y criticados de los tiempos recientes está José María Córdoba Montoya, quien fungió como poder tras el trono cuando Carlos Salinas de Gortari era presidente. Le atribuían un poder casi ilimitado y una influencia descomunal sobre un mandatario que se calificaba de cuidadoso en sus decisiones.
Se dice que el hombre de mayor confianza de Andrés Manuel López Obrador es su jefe de prensa, Jesús Ramírez Cuevas, oficialmente Coordinador General de Comunicación Social y Vocero del Gobierno de la República, llegando a pensarse que es al único que le hace caso, al resto de los dizque asesores, que a lo mejor cobran en la presidencia y a lo mejor por la austeridad republicana no, ni los fuman.
El caso es que a las tales eminencias grises se les han atribuido las decisiones más importantes que han tomado los regímenes a los que han servido. Estando detrás del trono, no les llueve a ellos, sino a sus patrones cuando son excesivamente perjudiciales para el pueblo, que ya ve como somos, nos negamos a ver y aceptar las bondades de apretarnos el cinturón, como tampoco a creernos el cuento de que así las futuras generaciones de mexicanos vivirán mejor que los que nos ha tocado a nosotros.
Veamos: subir el IVA, pedir la constancia de situación fiscal, imponer a Delfina como candidata al estado de México y reemplazarla en la SEP con Miss Lety, son ejemplos de decisiones que alguien le sopló al oído al presidente, quien carece del tiempo, del interés y las ganas de entenderse de cuestiones que por supuesto que son importantes para el conjunto de la nación, pero que estando allá arriba, son solo un problema más entre tantísimos otros de los que no puede sustraerse atender y resolver.
Queremos suponer que fue un asesor, muy cercano a la oficina del presidente, quien le recomendó que había que retabular el costo de la energía eléctrica que pagan los mexicanos. Como tal, no se puede decir que signifique un incremento a los impuestos, que sabido es, es un mantra de este y de muchos gobiernos, que le huyen a esa medida tan impopular, pues sí, los impuestos no se tocan ¿pero qué tal los derechos, el precio de los productos que comercializa el estado, y de los que es único proveedor?, allí sí que se dejan caer de la peor manera posible.
Nos extrañó no ver anuncios oficiales, como tampoco noticias al respecto, y sin embargo las repercusiones se han estado sintiendo de unos dos o tres meses para acá: los recibos de la luz están llegando por cantidades muy por encima de lo que se pagaba hasta los bimestres precedentes. Acá en Saltillo la prensa local publicó un artículo en el que una ciudadana de la tercera edad se topó con la desagradabilísima sorpresa de que su recibo por consumo eléctrico le había llegado por 17 mil pesos… de los 230 pesos bimestrales que venía pagando desde hacía un buen tiempo, y que correspondían a lo que utiliza en su vivienda, una tele, luces, refrigerador, y poco más. Por supuesto la afectada fue a la Comisión Federal de Electricidad buscando que le resolvieran su problema, sin haber encontrado una respuesta satisfactoria, le dan la de siempre, tiene que pagar porque eso es lo que consumió.
Acá en casa de un servidor la cosa está parecida, no tan cardiaca, pero sí grave. De 300 pesos promedio, se elevó a mil cuatrocientos el bimestre pasado, y este que acaba de llegar, a mil seiscientos. Vale decir que como en el caso de Doña Graciana, no se compró en este tiempo ni un foco adicional, mucho menos algo que elevara en un 80% el consumo de electricidad, y aun así… a como vamos, para los dos siguientes bimestres, los de más frío, los recibos llegarán como lumbre, de plano.

¿Qué hicieron, cómo lo retabularon, qué están midiendo?, y así hemos ido recogiendo testimonios por aquí y por allá, y la constante es esa, que están cobrando la luz muy por encima de lo de hace meses, pero no en cuanto a precio, sino a un pretendido consumo, que en realidad no ha existido.
¿De quien fue la idea de hacerlo así?, de algún asesor, de alguna eminencia gris que le dijo al presidente y a la secretaría de energía y a la Comisión Federal de Electricidad, mira vamos a hacerle así, ni cuenta se van a dar. Y es que como no es algo generalizado, sino lo que ve cada quien en su recibo, así ha estado ocurriendo.
Pero no tarda en que cotejemos nuestros recibos y veamos lo que nos han estado haciendo. Entonces saltarán los reclamos, y no vamos a ir por el ocurrente, sino por su patrón, que a ver con qué nos va a salir, que también él es víctima de que la electricidad esté tan cara.

Yo acepto el alto cobro nada mas que den una explicacion justificada del porque. Y que para regular el cobro se aplique el subsidio del gobierno federal. A un 50%. Y todos felices y contentos.