Una bahía humanitaria

BAILE Y COCHINO…

Por Horacio Cárdenas Zardoni.-

Ni modo de no estar enterados, el gobierno municipal de Saltillo se da a publicitar cosas que la verdad, debería guardarse, sobre todo cuando lo que debería estar haciendo es reportar resultados, y no de proyectos que, dado lo avanzado del trienio, es probable que no alcance a ver concluidos, eso suponiendo que los eche a andar, porque hasta eso está en duda.

El hecho es que en días pasados el gobierno de la ciudad anunció que había contratado una empresa, una de la que presume tiene largos años de experiencia, para estudiar qué se puede hacer para darle una mayor movilidad a la principal avenida de Saltillo, el bulevar Venustiano Carranza, hoy por hoy, una auténtica pesadilla para todos los que día a día lo tienen que recorrer, y todavía peor, para quienes viven en sus cercanías, y cada vez que salen o llegan a sus casas, tienen que enfrentarse a un tráfico insufrible.

Red Planners, se llama la empresa contratada por el municipio, a lo mejor somos los únicos que se les pasó de noche, y que a ustedes no, y hayan visto la convocatoria a licitación pública nacional e internacional para elegir la mejor opción, la verdad tampoco es que sea nuestro ramo, ¿cuántas compañías habrá dedicadas al análisis y planteamiento de soluciones en materia de vialidad, en el mundo o en México, no han de ser tantas, y las que hacen las cosas ya en el terreno, y no se quedan solo en lo que presentan en papel o en un video, muchas menos todavía.

Pensando mal, el alcalde quiso curarse en salud de que le fueran a criticar el despacho seleccionado, no fuera a ocurrirle lo mismo que sucedió con la otra que contrató igual para resolver el problema del transporte público, un negocio con larguísima experiencia de… un proyecto… en Mérida, ah, y todo en torno a una solución de vanguardia, ultra moderna, casi de inteligencia artificial… una App.

Si lo que hace falta en Venustiano Carranza es más espacio para circular, o menos carros circulando, tampoco para darle por su lado a los que proponen un “hoy no circula”, sino que se diseñen, habiliten y construyan avenidas paralelas a esta de la que hablamos. Hasta que esto no ocurra, todo serán parches.

Todavía nos resuenan las exageraciones de Jericó Abramo, cuando decidió la cancelación de la vuelta a la izquierda sobre Venustiano Carranza para tomar bulevar Hinojosa, según él y sin ningún papel en la mano, soltó que la vialidad había mejorado un 28%… y el riesgo más, pues ahora los vehículos de emergencia que dan vuelta allí para llevar un paciente lo más pronto posible a Urgencias de la Clínica del IMSS, lo hacen sin protección de la luz roja de norte a sur, quedando a la conciencia, habilidad, a la buena voluntad de los conductores, lo que no deja de ser un albur, varias veces durante cada día.

Un grupo de vecinos de las colonias Parques, Jardín, Jardín Oriente y Ángeles, que han andado muy movidos en la defensa de El Árbol, el famosísimo nogal que está a la mitad de la calle Sauce, quienes han padecido desde hace décadas la vecindad y convivencia con la Clínica Dos del Instituto Mexicano del Seguro Social, al enterarse de que el ayuntamiento ya contrató a la empresa Red Planners para el tema de mejorar la vialidad de Venustiano Carranza, opinaron al respecto durante una de sus reuniones periódicas, y plantearon una idea que nos parece digna de incorporarse al proyecto, una que por sí misma redundaría en un beneficio importante para mejorar el tránsito en este, que es uno de los puntos más conflictivos de la avenida.

Quizá cuando se hizo la Clínica 2 los pacientes no solían llegar en carro, sus familiares no solían tener un vehículo que se quedaría a la espera que terminaran aquello que fueran a hacer allí, el caso es que de las tantas cosas de las que adolece esta instalación federal, está el contar con un área de ascenso y descenso de pacientes y sus familiares, ni siquiera la del área de urgencias se puede decir que sea de lo más efectiva, toda vez que las ambulancias tienen que parar todo el tráfico de oriente a poniente sobre Hinojosa, a escasos metros de la esquina, para echarse en reversa, maniobra que no puede hacerse rápido primero porque traen un paciente en estado delicado, segundo porque la entrada de ambulancias es utilizada por personas que tienen algo que hacer en urgencias, esperar atención o a que atiendan a algún pariente, amigo o compañero, es alto el riesgo de atropellar a alguien si se apresura la maniobra del ambulante. ¿Resultado?, más tráfico.

La idea es simple, hacer una bahía, una entrada de vehículos, o incluso dos de ellas, utilizando para ello parte de la explanada de la clínica, espacio que permanece todo el tiempo desocupado, tan es así que cuando se forman las filas de derechohabientes que van a estudios de laboratorio y donadores que van al banco de sangre, se forman (los forman) de la reja para afuera, no de la reja para adentro.

Una entrada para ambulancias, podría ser de un solo carril, estrecha, pues tampoco maneja gran número de casos, afortunadamente, pero donde pudiera hacerse rápido la maniobra de llegar, abrir las puertas, bajar al paciente en la camilla y entrarlo al hospital, esa sería una.

La otra entrada que se propone es para la dejada de personas que van a atención o consulta, pero que pueden movilizarse por sí mismos o con ayuda de alguien más o de un aparato para el efecto, silla de ruedas, andador. Hablando de vialidad ¿sabe cuánto toma a un taxista estacionarse en sitio prohibido, la esquina de Hinojosa y Carranza, a veces en doble fila, bajarse, sacar la silla de ruedas de la cajuela, abrirla o armarla, ayudar al paciente a bajar y sentarse en ella? Fácil el tiempo que tardarían veinte o treinta carros en pasar a 50 km/h, y eso si no hay pendiente lo del pago, lo de si los va a esperar o si regresa por ellos…

Eso podría hacerse en una bahía de dos carriles que se ubicara en la Explanada del Seguro Social, paralela a la de ambulancias, allí entra el taxi o el carro particular, hace toda la maniobra descrita más algo que nos haya faltado, mientras entra otro vehículo a lo mismo y alguno más sale, y luego ya, todos felices, excepto los pacientes claro, pero el ambulante se retira a seguir con lo suyo, el conductor se va a buscar donde estacionar o a lo que vaya, se incorporan al tránsito sin mayor complicación.

De hecho, el sistema debería contemplar tres entradas, una que es la actual parada de camiones, y las dos descritas, la de ambulancias y la de dejadas normales, ¿Quién lo iba a decir? Estamos proponiendo, bueno los vecinos que protegen al Árbol, un Sistema Triage para la vialidad en bulevar Venustiano Carranza, que la verdad, lo amerita, la atención de emergencia queremos decir.

Claro que una cosa es proponer y otra hacer. Sobre todo cuando una de las partes afectadas es una instalación federal, el IMSS, pero de lo que estamos hablando es de la solución a un problema de acceso a sus instalaciones por parte de sus usuarios y derechohabientes, que facilitaría la llegada, la atención y el retiro de los mismos, tanto en casos normales como en aquellos de emergencia. El trámite puede ser engorroso, pero es algo de interés para todos, sin exagerar, todos.

La idea no es para echarse en saco roto. La Clínica 2, como la 1, como tantas otras en Saltillo y muchas ciudades, se construyó sin contemplar cómo iba a llegar la gente, dónde se iba a quedar mientras y cómo retirarse. Aquí está un principio de solución, que si fuera solo esta, ya la reordernación de la vialidad en Venustiano Carranza podría considerarse un éxito.

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