BAILE Y COCHINO…
Por Horacio Cárdenas Zardoni.-

La nota apareció hace algunos días en distintos medios de comunicación, pero como suele ocurrir, por su carácter regional quedó oculta entre asuntos más impactantes o más inmediatos, sin dar mucho espacio a que pensemos en la trascendencia a corto plazo que puede tener en la vida de nuestra ciudad y de nuestra región.
Parte del ruido blanco que ocultó la nota fue que involucraba al gobernador del estado de Nuevo León, Samuel García, quien por andar en sus pretensiones de ser candidato del Movimiento Ciudadano a la presidencia de la república, y entre tanto hacer el mayor escándalo político posible, con tal de ir ganando simpatías hacia su causa y su persona, a lo mejor si hubiera sido otra la fuente, le hubiéramos hecho más caso a la cuestión, que en esencia es esta, se canceló el trasvase de agua entre la presa El Cuchillo, que se halla en el Estado de Nuevo León, y la presa Marte R. Gómez, que se encuentra en Tamaulipas.
Samuel lo había dado a conocer a los ciudadanos que gobierna y a sus potenciales electores en su nueva aventura política: el trasvase, que por lo demás estaba programado y considerado dentro de los movimientos de agua entre los distintos cuerpos de agua y embalses en el país, se cancelaba, algo que él consideraba y cacareaba como un triunfo personal, más que de su gobierno.

El agua se queda para los neoleoneses, o más bien para los habitantes del área conurbada de Monterrey, y los tamaulipecos… a ver qué hacen, que a él, eso le importa bien poco.
Vaya, qué mentalidad tan política la suya, no se le ocurre que Tamaulipas también forma parte de la federación y de México, y que sus habitantes también tienen credencial de elector, misma que usarán para cobrarse lo que sientan como una afrenta, para no llamarle robo en despoblado, de lo más importante de que puede disponer cualquier comunidad en los tiempos que corren, el agua.
¿En qué se basó la Comisión Nacional del Agua para cancelar el envío de agua de Nuevo León a Tamaulipas?, pues realmente no lo aclaran a cabalidad, dicen que hicieron los análisis y previsiones al respecto, luego de los cuales determinaron que… este… para el ciclo agrícola 2023-2024, no se hará el trasvase, y punto.
Que de alguna manera la decisión abre la puerta a que lo que está ocurriendo en este momento vuelva a presentarse en el siguiente año, o al que le siga, o que ocurra “n” ocasiones, cada vez que se dé el conjunto de circunstancias que detonan este análisis y decisión, en esencia que no haya agua suficiente almacenada en El Cuchillo, como para satisfacer las necesidades de los usuarios del lado de Nuevo León, a los que graciosamente se concede prioridad por sobre los de Tamaulipas.
En las consideraciones de la CONAGUA, que no de Samuel García, se declara el hecho incuestionable que dado el nivel de agua de El Cuchillo, el agua de que dispone se utilizará única y exclusivamente para abastecimiento urbano, entendiendo por esto la zona conurbada de Monterrey, y nos imaginamos, a lo mejor bien o a lo mejor mal, de los municipios que están en el camino del acueducto, aunque depende, si es demasiada la escasez, pues hasta estos serán sacrificados.
La gente de Tamaulipas por su parte que la cosa no se puede ni se va a quedar así, la no dotación de líquido, de ese que originalmente era suyo, hasta que en el sexenio de Carlos Salinas de Gortari se construyó la presa que garantizara la viabilidad de la ciudad de Monterrey, sus habitantes e industria, pero que significó un fuerte recorte del agua que desde siempre había manado por el río hasta Tamaulipas, donde se distribuía entre distintos distritos de riego para la producción agropecuaria.
Eso de que no se queda así lo están tasando en nada más y nada menos que 800 millones de pesos, que es lo que a vuelo de pájaro significa la no dotación de agua, que se traduce en amplios espacios que se dejan de sembrar y cuyas cosechas valen más o menos la cifra indicada.
Ya veremos si la gente de Monterrey, tan contenta como seguro han de estar de que se van a poder bañar a diario durante todo el año entrante, lavar sus coches, llenar sus albercas, usar sus aires lavados, usted sabe, esas cosas que se suelen hacer con agua, se ponen igual de contentos a la hora en que tengan que pagar los 800 millones de pesos, sea que se los carguen a su recibo mensual, o que se los pidan de golpe, nada más falta que se hagan del rogar, o se hagan rosca, lo que daría lugar al enojo de los tamaulipecos, y quien sabe si a algunas acciones de las que nadie quiere ni hablar ni pensar.
Pero lo que nos interesa a nosotros en la región sureste de Coahuila es que nos hallamos en una coyuntura muy similar a la que vive Monterrey, con alta demanda de agua en la actualidad, más una proyectada todavía mayor, y con fuentes de abastecimiento inciertas.
Para colmo nos encontramos en el proceso de revisión, o más bien de ratificación del contrato que se tiene entre el ayuntamiento de la capital y Aguas de Saltillo, que ha esbozado la posibilidad de ampliar la disponibilidad de líquido, trayéndolo de sitios distantes, algunos dentro del territorio del municipio, y otros en los municipios cercanos.

Si acaso la diferencia, que no significa que haga las cosas más fáciles, es que no interviene un órgano federal a dirimir un conflicto entre dos entidades federativas, sino que acá todo ocurre entre saltillenses, unos de campo y otros de ciudad, pero saltillenses todos, más los parrenses o cepedenses a los que se pretenda afectar y que hagan valer sus derechos a cómo dios les dé a entender, en los tribunales o a viva fuerza, o ambas.
La realidad es que, en la práctica se está haciendo una distinción entre ciudadanos, unos que tienen agua, la usen o no, y otros que no la tienen y la quieren a como de lugar.
Lo ocurrido en el estado vecino es claro, para la CONAGUA tiene prioridad la gente de Monterrey por sobre la de Tamaulipas, y a lo que se ha estado hablando, en Coahuila, la de la ciudad de Saltillo sobre la del área rural y otros municipios.
¿Hasta dónde puede llegar esta preferencia?, bueno, si se toma el agua y se paga, como lo están exigiendo los tamaulipecos, hasta un favor les hacen, al ahorrarles el trabajo de sembrar y cosechar, que de todos modos pueden hacer de temporal, pero si quieren llevársela gratis, allí es dónde nos vamos a ver las caras, allá y acá.
Que se les compre, y bueno, es una operación comercial, que debe ser satisfactoria para los involucrados, esto nos mantendrá en una situación de igualdad, forzada tal vez, pero igualdad, si se la llevan por la mala, entonces estamos estableciendo niveles y rangos, importancias, y allí la cosa no puede más que terminar mal.
Están avisados, nomás volteen a Monterrey, así nos veremos dentro de poco, tomemos consejo.

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