Manolo… Control y silencio impenetrable

BAILE Y COCHINO…

por Horacio Cárdenas Zardoni.-

Poder tiene mucho que ver, probablemente todo que ver, con control. Si no recordamos mal, es una cita bíblica aquello de que no se cae una hoja de árbol sin que sea voluntad del padre.

Bueno, pues guardando todas las proporciones, muchos, muchísimos han sido los gobernantes que se han sentido divinos, y no es que ordenen que una hoja. se caiga o se deje de caer, sobre todo siendo otoño, pero sí han gustado de presumir que saben lo de cada bosque, de cada árbol y de cada una de sus hojas.

Todos los regímenes han establecido sistemas de información y de control, mediante los cuales tienen sus gobernantes una idea más o menos clara de lo que está ocurriendo en sus dominios. Los ha habido exhaustivos, exagerados, costosos, algunos altamente eficientes en relación con la certeza en su documentación y análisis de los hechos y su prospectiva de hacia dónde pudiera evolucionar, en cambio otros pese al dinero gastado, han demostrado estar a, como se dice coloquialmente, a veinte cuadras del desfile, fracasando miserablemente en darse cuenta de lo que estaba pasando y lo que iba a seguir.

ejemplos de esto sobran. el más reciente, la crítica despiadada a los servicios de inteligencia del gobierno israelí, que fallaron en percibir que los extremistas de Hamas planeaban un ataque a gran escala contra blancos civiles, policiacos y militares, a los que sorprendieron de todo a todo.

Gente cercana a Manolo Jiménez.

Se recuerda que Donald Trump recibía los informes diarios de inteligencia, y mientras veía las noticias en la televisión, pedía que se los platicaran… Y por supuesto está el caso mexicano, el del actual sexenio, en que el presidente Andrés Manuel López Obrador se vanagloria de presidir a diario una reunión de seguridad, a la que asiste su gabinete de lo mismo, integrado por los secretarios de Defensa, marina , Gobernación, Seguridad y protección, entre otros, de las que se debería derivar primero un pleno conocimiento de las situaciones delicadas del día, y segundo, instrucciones precisas de qué hacer para cada una de ellas, y ya como cereza del pastel, una versión oficial de los hechos y las acciones que el gobierno toma para cada una de ellas…

Lo lamentable, como lo han comentado muchos analistas, es que pareciera que los funcionarios y el mandatario se juntan para platicar, chismear y grillar, porque en seguridad hay pocas directrices, rara vez una versión razonablemente consistente, y solo promesas vacías, que cuando estaba de subsecretario Ricardo Mejía Berdeja se llamaba pomposamente el Programa Cero impunidad, pues la enorme mayoría de los casos quedaban impunes, desde el asesinato de los sacerdotes jesuitas en Chihuahua hasta el de Debanhi, pasando por los que quiera recordar.

El asunto es que un mandatario, del nivel que sea, requiere información fidedigna, puntual, completa, interpretada sobre todo lo que ocurre bajo su férula, lo de seguridad por supuesto, pero también lo político, lo económico, lo regional, en fin, un cúmulo de datos tan amplio y documentado, como lo considere el que lo necesita, la efectividad y atingencia de quienes la preparan.

Hasta aquí hemos hablado de generalidades, de gobernantes ya en funciones, pero esto también reza para quienes asumirán el poder. Sobre todo aquellos primerizos o particularmente desconfiados, mientras más información tengan, mayor seguridad sentirán cuando al fin tomen el mando.

Coahuila recuerda que, por ejemplo el actual gobernador, Miguel Ángel Riquelme Solís, las pasó negras para hacerse de todos los hilos de la administración pública. Estando como estaba, impugnado el proceso electoral, nadie, ni él mismo, tenía la certidumbre de asumir el cargo, como de costumbre, las instancias jurídicas electorales se dilataron hasta el último extremo antes de emitir su fallo definitivo, gracias a ello, el tiempo de preparación, de documentación de las funciones de gobierno, que normalmente consumen seis meses, se tuvo que hacer en una semana, nada fácil.

El caso del sexenio anterior estuvo peor. De Rubén Moreira siempre se dijo que era el poder tras el trono de su hermano mientras fue gobernador, también que su interino Jorge Torres López no movía un dedo sin preguntarle a Rubén si podía hacerlo, todo parque cuando asumió el poder se comportara como un novicio, dando palos de ciego en todas las áreas de la administración. Está bien que la crisis financiera estaba en su apogeo, pero aquello parecía un gallinero de aves descabezadas corriendo de aquí para allá.

Por lo que hemos visto de la preparación previa de la administración estatal entrante, Manolo Jiménez Salinas se ha ocupado de allegarse cuánta información sea pertinente para un inicio terso de la gestión, pero por lo que hemos podido ver, no solo ha estado acumulando datos, sino tomando decisiones, e incluso podría decirse que adelantando acciones allí donde se ha podido.

Ejemplos, muy seleccionados entre las notas de relaciones públicas y políticas, está lo de la negociación para integrar el fideicomiso del Impuesto sobre Nóminas, donde algunos personeros se portaron como si estuvieran gobernando, y eso que se trata del delicado equilibrio en la relación con la iniciativa privada.

Está también lo del sospechoso movimiento en el ayuntamiento de Parras, que da idea que la administración estatal será mucho más extensa que el mero organigrama oficial, el silencio impenetrable en torno al futuro gabinete, y la sucesión en la UAdeC, entre otros.

Esto nos habla de información y de control, en un sexenio que todavía no inicia. Comenzamos con la referencia a la hoja que no se mueve sin que el que manda lo sepa, como pinta la cosa, la hoja tendrá que pedir permiso para caerse…

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