Notarios públicos que manchan los pantanos

 

Por: J. Alfredo Reyes 

Pues resulta que algunos notarios públicos se han indignado porque este columnista generalizó al decir que el Notariado de Coahuila está en plena pudrición. Y tienen razón los fedatarios porque acusar a todo el colegiado de putrefacto es como decir que todos los abogados del foro o de la barra son honestos, honorables e impolutos. Una calumnia en ambos casos, aunque también es cierto que la calumnia es una forma mágica de adivinación porque, para pertenecer al colegio o a la barra, se requiere ser abogado, palabra de donde deriva el americanismo abogánster, degradación que por sí misma se explica. 

Y hubo notarios de todo el estado que sufrieron ataques de hipocondría porque debe saber usted que ellos no son los anormales, estafadores y corruptos sino que los podridos son otros del mismo gremio, los gánsteres de la fe pública, los abogados de la defraudación. 

Y está bien que los notarios se ofendan pero también saben que hay podredumbre que es necesario extirpar, por el bien de su credibilidad, del colegio de Notarios y del propio poder Ejecutivo donde el Diablito Fernando de las Fuentes deja un estercolero que urge limpiar porque él mismo, siendo notario, es el ejemplo más vidrioso de lo frágil y quebradizo del Notariado de Coahuila. 

Bastan pocos ejemplos para tratar de convencerlos de que es necesaria la desinfección. El caso del notario Saúl (N) es de sobra conocido. Es un auténtico defraudador de la fe pública. El suscrito conoce, tiene documentos de prueba, en al menos nueve casos en los que este notario corrupto ha participado dando fe en fraudes perpetrados por la estafadora Lizeth (N). Si en la ciudad de Ramos Arizpe, Coahuila, existen dos notarios públicos entonces podemos afirmar que la mitad del notariado de esa importante ciudad industrial está podrido. 

En Parras existen tres notarios públicos y uno de ellos, Jesús Farías, acaba de ser denunciado penalmente por falsificación de un documento supuestamente firmada por el difunto Isaac Gallardo Gómez, amigo de este columnista, y que a todas luces se equipara al fraude inmobiliario donde ese notario, de pésima reputación, está involucrado. Y con este caso se puede decir que la tercera parte del Notariado de Parras está podrido. 

Y ya no tiene caso insistir en el asunto Infonavit, el despojo de viviendas a humildes trabajadores que nada pudieron hacer en contra de una delincuencia organizada notarial y judicial. 

Hasta el finado Víctor Zamora retiró Fiats notariales, un ejemplo para el omiso y negligente Diablito. Y que conste, en descargo de los notarios honestos de nuestra entidad, en Sonora hay 800 denuncias en contra de fedatarios venales y solo un caso ha sido judicializado: Es obvio, como en Coahuila, la ley está diseñada para incentivar la impunidad. 

“Hay aves que cruzan el pantano y no se manchan”. Pero también es cierto que hay notarios como Saúl (N) que cuando los cruzan, ensucian más los pantanos. 

Y a propósito de pantanos. En la escuela de Jurisprudencia de la UAdeC habrá un taller sobre migrantes y refugiados ¿Acaso para el notario Alfonso Yáñez “Charreola” no será más importante abordar el problema notarial en Coahuila y cómo es que al final de cada sexenio se otorgan notarías a cuates (su caso), parientes (Diablito) o paleros (esposo de Marucha)? Urge asimismo un taller donde se exponga el fraude democrático a los alumnos de la propia facultad por mapaches de la misma ¿no es verdad? 

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