Conteo rápido

BAILE Y COCHINO…

Por Horacio Cárdenas.-

Pues con la novedad de que en el proceso electoral del año entrante, no habrá conteo rápido.

No estamos hablando de la elección federal en la que se elegirá presidenta de la república, o perdón presidente, capaz que se le hace a alguien ser electo primer mandatario por el Movimiento Ciudadano, además de senadores, diputados federales y un montón más de puestos en los niveles estatal y municipal por toda la geografía nacional, sino en lo que ocurrirá acá en el Estado de Coahuila.

En efecto, en lo que debería ser un escándalo, pero apenas ha hecho mínimas olas en la política estatal, el Instituto Electoral de Coahuila tomó la decisión de no implementar el programa de conteo rápido para el proceso en el que se elegirán 38 presidentes municipales en la entidad.

Según la nota aparecida en la prensa, la razón de la extraña decisión se centra en la opinión de los consejeros electorales de que el conteo rápido no resulta un programa factible ni necesario para la elección de los ayuntamientos… bueno, pues es su opinión de expertos, y señalan que a diferencia de la elección de gobernador del estado, en que el mecanismo funcionó con el éxito esperado, para las alcaldías los comités municipales pueden suplir lo del conteo rápido de una manera más expedita y eficiente.

Por si no estuvieran suficientemente enredadas las cosas, el presidente del Consejo del Instituto Electoral de Coahuila, Rodrigo Paredes Lozano dijo que lo que sí se pondrá en operación es el Programa de Resultados electorales Preliminares, el cual es distinto del otro…

A ver, a ver, a ver, ¿pues cuántas veces se cuentan los votos en una elección?, por lo que deja traslucir el merequetengue que traen en el IEC, se cuentan más veces de las que uno pensaría suficientes y necesarias, y según se promociona el actual presidente y consejo que lo acompaña, lo que están tratando de hacer es limpiar la escoria que estorbaba, estorba, estorbará este y los siguientes comicios en el estado de Coahuila.

Porque se cuentan los votos en la casilla, con esa cuenta se llena el acta, y esa acta es la que se envía, junto con el paquete electoral que contiene las boletas nulas y los sufragios emitidos al Instituto, para que haga lo conducente. Pero entre que esto ocurre, a todo el mundo se le queman las habas por saber los resultados, pero al parecer, al IEC en esta administración, o perdón, en esta presidencia, eso le tiene sin cuidado y pretende resolverlo a su manera.

De por sí que esta gestión del Instituto ha estado marcada por las acusaciones, filtraciones, chismorreos y hasta denuncias de la presidenta anterior, contra su sucesor, que tampoco la quiere ni un poquito, nada, ni siquiera lo necesario para guardar las formas, o para que parezca que trabaja uno y trabajaba la otra para lo mismo. Si a esas nos fuéramos, Rodrigo Paredes está jugando el papel de “el bueno por conocer”, mientras que Gabriela de León estaría desempeñado el de la mala conocida, con una consideración insalvable, que en los procesos electorales que le tocó administrar, no le fue mal.

De hecho la última acusación, o bueno, una de las últimas porque se actualizan mientras uno está mirando hacia cualquier otro lado, fue la de que, según los datos de Gabriela, datos que quien sabe de dónde fue a sacar, quien se los proporcionó y a cuenta de qué, la presidencia del IEC se habría tronado la totalidad del presupuesto para el año 2023, en los primeros diez meses del año, quedando a deber lo de noviembre y diciembre, o rogando por una ampliación, cuando esta no es posible, por el cierre del año y por el cierre de la administración estatal.

Pero regresando a lo del conteo rápido. La duda que arroja el arrojado de Rodrigo es que el conteo no sirve… casi que nunca ha servido para nada, y entonces este señor, que buena parte de su vida profesional la ha dedicado al servicio electoral, pone el dedo en algo que ha existido durante años y más años, que se ha aplicado elección tras elección, y que es un procedimiento regular, que sepamos, a nivel federal y en todas las entidades federativas, para todos los procesos electorales.

Imagínese el golpe demoledor: nunca ha servido y sin embargo se ha venido aplicando, consumiendo recursos, que pudieran aplicarse a otra cosa, o como ahora en la amorosa república de la austeridad republicano franciscana, en lo que es un derroche en el que son cómplices cientos o miles de funcionarios electorales en todo el país. Aunque también existe la posibilidad de que el conteo rápido sí sirva para algo, no nos pregunte para qué, que los expertos son otros, y el Instituto por ahorrarse unos pesos que pueda canalizar a algunos lujos para los consejeros, considera que puede obviar.

Sería interesante, suponiendo que a alguien le importe de veras, determinar la utilidad, la validez, el peso específico del conteo rápido respecto del PREP, el Programa de Resultados Electorales Preliminares, y ya entrados en gastos, respecto de la contabilidad final y legal de las actas por parte de los funcionarios del instituto electoral.

Bajando al nivel de piso ¿se habrán dado casos en los que el conteo rápido diga que ganó don fulano, que el PREP diga que el que ganó fue don Mengano, pero la contabilidad de las actas diga que el triunfador fue Don Perengano? Si hubiera ocurrido de esa manera la solución instantánea habría sido, según nosotros, la supresión en el momento del procedimiento discordante, porque lo contrario sería darle armas a todos aquellos que sintiéndose afectados, cuestionen la validez de la elección y de cada uno de sus procedimientos.

Acuérdese también que están las famosas y siempre cuestionables, encuestas de salida, que también pretenden medir la evolución del sufragio a favor de este o aquel candidato, partido y coalición. Como que ya son demasiadas cuentas, y que la única diferencia que les encontramos nosotros es que unos datos se ofrecen antes que otros, las encuestas durante toda la jornada electoral, el conteo a pocos minutos de cerradas las casillas, el PREP ya más formal a lo largo de la noche y hasta que terminan de contabilizarse las actas, y finalmente el conteo final, que es el bueno de a de veras.

Lo que sí, si a nivel federal y en otros estados va a haber conteo rápido, se apreciará un desequilibrio con Coahuila, donde no lo habrá. A lo mejor, como dice Rodrigo, sale mejor, rápido y directo, pero ¿y si no? repetimos, es cosa de minutos u horas en que un procedimiento sustituye a los otros, que se van quedando atrás y olvidando. Quizá, queremos suponer que el IEC y el INE se toman la molestia de analizar las diferencias, si se presentan, entre el conteo, el PREP y el conteo, y en administraciones anteriores, tomaban las medidas necesarias para afinarlos y perfeccionarlos, pero también hay la sospecha de que el PREP y el conteo rápido fueran una misma cosa y que solo se usara este para gastar más dinero, también puede ser.

Ya estaremos viendo lo que ocurre, más perfecto, dudamos que sea ahora que lo que fue antes, pero más les vale que salga todo bien.

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