BAILE Y COCHINO…
Por Horacio Cárdenas Zardoni.-

Piedras Negras está muy lejos. Muy lejos de Saltillo, y muy lejos de Torreón, las dos ciudades más importantes del estado, las que concentran mayor actividad económica, mayor población y son considerados los centros de poder. Pero Piedras Negras tiene su importancia, y no vamos a decir que relativa, sino en toda forma.
En tanto puerto fronterizo, uno de los dos mayores en el estado de Coahuila, pero aparte como uno de los puntos más importantes para el intercambio comercial entre Estados Unidos y México, más de aquí para allá que de allá para acá, tiene su peso específico en la agenda económica federal. Eso en cuanto a lo bueno, en cuanto a lo malo… Piedras Negras se ha convertido en uno de los puntos más conflictivos dentro de la gravísima crisis migratoria que afecta y padece la relación entre ambas naciones, sí en buena medida causada por ciudadanos mexicanos que persiguen el sueño americano, cruzar la frontera para encontrar mejores opciones laborales y de vida que las que tenían acá en su país, pero también está el problema internacional, de que gran cantidad de los migrantes que llegan del sur hacia el norte, y los que devuelven del norte hacia el sur, no son mexicanos, sino ciudadanos de una variedad a veces apabullante de naciones que nada tienen que ver ni con Piedras Negras, ni con Coahuila ni con México, salvo que les servimos de paso rumbo a su destino, si es que los dejan llegar.
Y como el asunto migratorio, como el de la administración de los puentes internacionales, como la parte comercial, son de competencia federal, tanto del lado norteamericano como del mexicano, el gobierno de la ciudad de Piedras Negras tenía poca injerencia en el planteamiento de soluciones, lo único que le correspondía era capotear el temporal. A veces, dependiendo del sexenio, del interés, del humanismo, de la responsabilidad y tantas otras cosas, de la Federación se recibía ayuda en dinero o en especie, hasta con personal y equipamiento para atender las situaciones que se iban presentando, pero que sepamos, Piedras Negras no recuerda una crisis como la que se está viviendo actualmente.
No sería exagerado decir que están viviendo en el peor de los mundos posibles. Porque de un lado, se ha venido dando una auténtica explosión en la migración, tanto de mexicanos como de ciudadanos de otros países, que han elegido como ruta para cruzar a los Estados Unidos, Piedras Negras. Vaya a saber por qué, si por segura, por no vigilada, por dispersa, por el ferrocarril, por lo que usted quiera, de un tiempo para acá, la preferencia para intentar los cruces se concentra en Piedras, cuando que antes era por Ciudad Juárez, Chihuahua o por las ciudades de la frontera tamaulipeca.

Y está lo otro… un absoluto desinterés de parte del gobierno federal por atender a los migrantes. Sabemos cómo es la política, la internacional, la migratoria, la partidista, y cómo son los políticos. Desde el presidente Andrés Manuel López Obrador y quien fuera su más eficiente operador político internacional, Marcelo Ebrard Casaubón, a todo lo que les exigían de Washington decían que sí, ¿convertirnos en tercer país seguro?, sí, como no, ¿recibir migrantes venezolanos, nicaragüenses y haitianos que ellos echaban fuera y que no recibían en sus países de origen?, por supuesto, ¿qué esperen acá a que les resuelvan si les dan asilo político o humanitario?, delo por hecho. A todo decían que sí… excepto a recibir algunos miles de millones de dólares en ayuda para atenderlos en campamentos ¿pues qué nos vieron cara de limosneros?, de ninguna manera, no les aceptamos ni una aspirina, ni un chocorrol, nada.
Si, pobres de los migrantes obligados a subsistir sin ayuda del gobierno mexicano ni del norteamericano, por razones diferentes. No por nada les entra la desesperación e intentan cruzar a como dé lugar, por la viva fuerza asaltando el puente internacional, cruzando el río que está bajo, y aquí… lo que haya menester con tal de no morir de hambre ni frío.
Pero luego resultó que el gobernador de Texas asumió su papel de mandatario que cuida las fronteras y a la población de su estado.
Si nadie en Washington hace nada…pues lo hace el gobierno de Texas, y así hemos visto medidas que han puesto no a temblar, que sería exagerado, sino a los burócratas, de cómo regresar a las cosas como estaban, no que se atendieran y resolvieran los problemas, sino que nadie se diera cuenta y a nadie le importara lo que estaba pasando.
¿Cerrar el paso ante una avalancha de migrantes?, adelante ¿imponer revisiones exhaustivas a cuanto tráiler quisiera cruzar la frontera?, adelante ¿qué importa que si antes pasaban en un minuto ahora se tarden media hora y haya filas de quinientos tráileres esperando? Y no lo ha hecho una sola vez, que se hubiera entendido como un experimento o como una medida de presión, no, lo implanta como procedimiento, ganándose extrañamientos, amonestaciones y hasta amenazas del gobierno federal estadounidense, y lo repite, y lo repite.
En el momento de teclear estas líneas, está cerrado el puente internacional uno de Piedras Negras, la vez anterior el cierre fue de un mes, y para el caso actual están temiendo que pudiera extenderse todavía más, golpeando la actividad comercial de la franja fronteriza, que esperaba una buena temporada de ventas ahora para fin de año.

¿Se imagina lo que puede pasar con las caravanas de paisanos que se internan por Piedras Negras si el puente está cerrado o si está con revisiones lentas? Aquello puede ser un caos, afectar a decenas de miles de familias, que decidirán no venir, arriesgarse por Laredo o Mc Allen, o arriesgarse a perder tanto tiempo en la pasada que hasta pierdan el empleo, o acorten sus vacaciones a algo que no valga la pena.
Pues bien, en ese escenario asume el poder Manolo Jiménez Salinas, con Piedras Negras como un foco rojo, sobre el cual para acabarla, no tiene incidencia directa, al menos en lo legal.
¿Hablar con el gobernador Abbott?, pues sí, pero salvo sacarle un plazo extra, poco más, y quemar un favor para algo tan elemental, mejor no.
¿Pedir apoyo al gobierno federal para auxiliar a los migrantes, para movilizarlos hacia el sur o repatriarlos?, quien sabe qué tan sólidas amistades haya logrado construir el nuevo gobernador en estos meses de andar tocando puertas.
¿Invertir más dinero del estado, de por sí escaso, en un tema que no es nuestro y que no hará más que atraer más migrantes a Piedras?, no es recomendable.
La decisión no es solo de Manolo, para eso se ha rodeado de un equipo que vivirá su bautismo de fuego con el tema del puente internacional, en otros casos se habla de una luna de miel entre gobierno y gobernados, con el asunto de Piedras, con el del AHMSA, con otros veinte o treinta, no habrá tiempo para esas veleidades. Llegando y tumbando caña, aunque está que le contamos, tiene para foguearse desde la primera semana.

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