Las vialidades saltilleras

BAILE Y COCHINO…

Por Horacio Cárdenas Zardoni.-

Foto EFE/Gaceta de la UNAM

Debería ser un libro de moda, pero no lo es, bueno, de hecho vivimos en una época en la que ningún libro, ni los de chismes políticos más candentes, se pone de moda, pero El Haj, un libro de León Uris del año 1984, sí que debería servir de lectura de referencia para todos aquellos que quisieran entender, aunque sea un poco, lo que está ocurriendo en medio oriente.

De todos los autores que hemos leído y comentaristas que hemos escuchado, nadie ha descrito la relación entre judíos y palestinos mejor que León Uris, quien no solo no los pone en calidad de enemigos, sino de pertenecer a una misma raza, con todo lo que esto implica. Prácticamente los pone en condiciones de igualdad, sus creencias las rastrea hasta sus puntos comunes, e identifica aquellas cualidades que los hacen más que semejantes, simpatizantes entre ellos, como familiares, que al final de cuentas, terminan siendo.

La única diferencia que ve León Uris entre los palestinos y los judíos, es que mientras que los primeros se quedaron en la tierra de sus ancestros, los segundos fueron perseguidos y se fueron a vagar por el mundo, viéndose obligados a aprender a ganarse la vida como fuera, excepción de lo que les estuviera prohibido… y prácticamente todo les estaba prohibido. Los palestinos siguieron viviendo por milenios de lo que le podían sacar a la tierra, a la cual no le ponían ningún cuidado especial, en cambio los judíos tenían que hacer multiplicarse el dinero a base del mismo dinero, y así la ganancia y el rendimiento se convirtió en el motor principal de su forma de vida, como lo sigue siendo hasta ahora.

En efecto, ocurrió el ataque de Hamas contra los asentamientos hebreos, pero esto ha servido de un excelente pretexto para que Israel arrase con todo lo que hay en la Franja de Gaza, granjas, casas, edificios, escuelas, hospitales, todo y lo que sea.

En algún momento se dijo algo que pareció exagerado, la orden de Israel a todos los palestinos de abandonar la Franja, para lo que daba un plazo perentorio de una semana, algo por lo demás, imposible de realizar, habida cuenta que había que movilizar a dos millones de personas, mientras tanto seguían los bombardeos, estaba suspendido el suministro de todo, desde agua hasta lo que se imagine. Da la impresión que lo que quería y quiere Israel es apropiarse de toda Gaza, y los palestinos que se vayan a… a donde encuentren quien los reciba, si es que hallan, y si no, que mueran al paso de los tanques.

Bueno, hasta aquí el comentario sobre lo que está tan lejos en la geografía y en el ánimo de mucha gente, de la que sin embargo no somos tan distantes ni tan distintos. Nos sirvió de pie para comentar un asunto muy importante, y que aunque no de manera tan extrema, sí incide directamente en lo que Saltillo y la región sureste de Coahuila son y puedan llegar a ser en algún futuro.

Nuestras autoridades no paran de presumir las calificaciones, los premios y otros reconocimientos que se hacen a Saltillo, cuando no es la ciudad más segura, es la más competitiva, cuando no es la mejor para vivir, es la que más potencial tiene para esto o aquello, y nosotros reiteramos la pregunta que hemos hecho varias ocasiones en este mismo espacio ¿y de veras vivimos tan bien?, si usted, yo y todo aquel con el que nos topamos, se queja de un montón de incomodidades, que nos lleva a reflexionar sobre… si nosotros somos los que mejor vivimos, ¿cómo vivirán en otros sitios?, lo cual nos sirve por un lado de consuelo y también de susto, de que eventualmente pudiéramos caer en las tablas comparativas a sitios menos privilegiados.

Saltillo y su zona conurbada han sido reiteradamente mencionadas dentro de las dos últimas modas del desarrollo: el nearshoring y la ola de industrialización que traería Tesla, si es que llega a instalarse en el vecino estado de Nuevo León.

Tan engreídos han sido algunos analistas, que han dicho que la región sureste de Coahuila se beneficiaría todavía más que el área conurbada de Monterrey, cuando se instale la armadora de automóviles eléctricos, y proceden a enumerar las mismas ventajas de siempre, incorporando algunas nuevas recién salidas de su imaginación, y otra vez preguntamos ¿será cierto que estamos tan en la gloria como para merecer todo eso que dicen que vendrá?

Comenzamos hablando de El Haj de León Uris, porque somos de la opinión que los saltillenses, como todos los mexicanos, somos más parecidos a los palestinos que a los judíos, en cuanto que no vivimos empeñados en la transformación… mejor quite lo de transformación porque en esa según el gobierno y el presidente López Obrador sí que estamos hasta las pestañas, y no la vemos por ningún sitio, dejémoslo en mejoramiento, Saltillo tendrá las calificaciones óptimas, envidiables entre las ciudades del tamaño de la nuestra, pero no vemos un incremento en la infraestructura ni en la capacidad instalada para recibir las oleadas de nuevos trabajadores para las empresas, y nuevos habitantes para la ciudad, que en opinión de muchos, ya no da para más.

Entre otros temas que están quedándose atrás, por no decir que están totalmente dejados de lado, tenemos el de las vialidades. Si usted se fija, todo el proyecto de mejores vialidades para Saltillo, ciudad que presenta un crecimiento en su parque vehicular muy superior al índice de aumento poblacional, se centra en una sola vía: la ampliación de Nazario Ortiz Garza, para conectarse con la carretera a Torreón.

No le vamos a decir que sea este un mal proyecto, al contrario, pero lo que sí hay que mencionar es que es un proyecto retrasado, retrasadísimo, que debió estar concretado ¿le gusta hace diez años?, si midiéramos en horas hombre la pérdida de tiempo de traslado de miles de saltillenses por la falta de esta vía, veríamos que el costo supera los 240 millones que de entrada están asignando a la obra.

Si se hubiera construido con oportunidad, las perspectivas de Saltillo serían muy superiores a las que se presume que son. Y repetimos, es solo un proyecto, hacen falta cinco, diez, veinte de la misma envergadura, de los que ni siquiera se ha comenzado a hablar, mucho menos a arrastrar el lápiz para concretarlos.

Foto Mas informaciónm.

Aquel proyecto de una carretera al pie de la Sierra, sobre la línea de pozos, liberaría otro de los enormes nudos viales, por mencionar solo uno, un tercer anillo periférico sería otro, pero no, nosotros somos como los palestinos en la novela y en la realidad, estamos conformes con lo que tenemos y hay, eso sí quejándonos a morir.

¿Qué esperamos, que venga alguien a hacer lo que nosotros no?, o lo que es más probable, que eventualmente la ventaja competitiva vaya a otra ciudad y región, y lo que llevábamos ganado, lo perdamos.

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