¿LEOCADIO LIBRE?

BAILE Y COCHINO…

Por Horacio Cárdenas Zardoni.-

Es un chiste común, cuando nos muestran una fotografía donde aparecen varios políticos departiendo, normalmente sentados a una mesa, relajados, bebiendo, comiendo y fumando de lo que más les gusta, que alguien pregunta ¿Cómo cuántos años de cárcel hay en esa foto?
La primera vez que lo escuchamos, nos sacó de onda, obvio, no somos de los que traen el sistema operativo precargado como para sabérnoslas de todas, todas, además que estábamos ocupados reconociendo a quienes estaban incluidos en la foto, por lo general mal tomada, no todos posado ni de frente, y sí, terminamos por cazarla al vuelo, este fulano que fue esto, esto o aquello, aquel mengano que lo acusaron de aquello y lo de más allá, ese de atrás ahora es de los de arriba, aquel que se está carcajeando, es de los que traen en pandorga, y así por el estilo.

De hecho nadie espera un cálculo más o menos correcto como respuesta al ¿cuántos años…?, la pregunta es solo retórica, buscando el acuerdo del que enseña con el que la ve, de que efectivamente, son muchas las culpas y los pendientes que tiene ese grupo con la justicia… si es que alguien tuviera interés en que se hiciera justicia en ese caso, a esas personas, y en este país.

No suele ocurrir así, de hecho una de las tantas reglas no escritas del sistema político mexicano, con ramificación en lo judicial, es que… si fueran a meter en prisión a todos los culpables, vamos a decir, de corrupción, no habría quien cerrara la puerta por fuera… y es que son tantos…

Esto puede ser considerado, y de hecho lo es, como una exageración, como una justificante para el linchamiento de un grupo político, de un partido, de una dependencia, pero no lo crea, el sistema, por lo menos el mexicano, se encarga de que no haya, o haya los menos entre ellos, que no estén involucrados, aunque sea de refilón, en el asunto de la corrupción.

De acuerdo, no todos se llevan los millones de pesos cada mes, pero con que los dejen o los fuercen a agarrar unos cuantos cientos, ya pierden la credibilidad necesaria para poder denunciar desde la inocencia, que tampoco es común que lo hagan, después de todo… aspiran también ellos a alguna vez, poder meter la mano en el dinero grande.

Cuando cayó Leocadio Hernández en prisión, acusado de tratar de extorsionar a una empresa multinacional establecida en Piedras Negras, mucha gente lo interpretó como una venganza del sistema.

Por supuesto nadie dudó de que de veras el entonces líder de la Confederación de Trabajadores de México en aquella región fronteriza, hubiera intentado extorsionar a la compañía, de hecho es a lo que se dedica él y la gran mayoría, si no es que todos, los líderes sindicales en este país, pero como a Leocadio se le había ocurrido la brillante idea de abandonar la nave del Partido Revolucionario Institucional, del que la CTM forma parte de sus pilares más sólidos, para irse de aventura a la 4T, en apoyo en específico de Ricardo Mejía Berdeja en sus aspiraciones primero para ser gobernador, ya no por MORENA sino por el Partido del Trabajo, y no lográndolo, pues quedándose como líder de la plaza fronteriza, para lo que se pudiera ofrecer… y lo que se ofreció fue que lo mandaran a la goma, refundiéndolo en el oprobio de ir a prisión por un vergonzoso cargo de extorsión.

Repetimos, no es que no lo hubiera hecho durante décadas, no es que no le perdonaran haberlo intentado con una empresa norteamericana que ya tenía antecedentes de querer hacer las cosas a la letra de lo que dice el T-MEC, lo que no le fue saltarse las trancas e irse a otro partido.

Regresando a lo de la foto y la pregunta de los años de cárcel ¿de veras, cuántos años le corresponderían a alguien como Leocadio, que durante años y más años tuvo en su mano la negociación de los contratos colectivos con las empresas instaladas en la región norte de Coahuila?, es algo totalmente imposible, cada negociación contractual se hizo a las calladas, cuando se comenzaron a perder, se sospechó que era por que la voracidad del líder había desbordado todos los límites razonables, pero eso era solo el inicio, de la firma del contrato venía la gestión de los recursos que las empresas entregaban a los sindicatos supuestamente en apoyo a los trabajadores, y de eso… ni quien rindiera cuentas porque nadie se atrevía a pedir cuentas, pero algunas sospechas que llegaron a documentarse hablan de millones de pesos.

Y bueno, Leocadio fue a dar con sus huesos a prisión, al penal de Piedras Negras, uno de los de más tenebroso historial no solo en Coahuila sino en todo México, que hace palidecer historias de terror de otros penales.

Claro que tampoco es que llegara como cualquier hijo de vecino muerto de hambre, a él seguro le dieron el tratamiento VIP Very Important Presou, del que algunos han disfrutado y gozado a sus anchas, aunque nunca ha sido barato.

Ahora nos enteramos que Leocadio salió de la cárcel, para seguir su proceso en libertad… algunos dirán que lo merece por los servicios prestados al sistema, otros que es un principio de perdón y hasta de reivindicación, lo que sí, ha de haber costado un dineral aceitar la maquinaria judicial para que volviera a ver la luz del sol sin el estorbo de unos barrotes de acero.

Quizá fue que su caso no es tan grave, o que la CTM pese a decir que no iba a meter la mano, se movió para proteger a uno de los suyos, el caso es que esto de Leocadio vuelve a poner de manifiesto que la justicia en este país está lejos de ser pareja.

Los hay que nunca pagan por lo que hacen y aparecen en las fotos de sociales, están los que nunca de los nuncas son llamados a cuentas, y están los que están para servir de ejemplo de lo que le puede pasar al resto, si no se apegan a las reglas del juego.

Por lo pronto Leo tiene una nueva oportunidad, a ver si no la quiere aprovechar para recuperar el dinero gastado en abogados.

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