BAILE Y COCHINO…
Por: Horacio Cárdenas Zardoni.-

Alguna vez el mundo era grande, y luego comenzó a hacerse pequeño. Es feo que nuestras referencias sean siempre de los Estados Unidos, y luego tengamos que encontrar, o imaginar un tanto forzadamente, si así fue como ocurrieron las cosas en México, pero así suele operar nuestro cerebro, ante la falta de información suficiente sobre algunos temas.
Hablando de la colonización del amplísimo territorio de los Estados Unidos, hemos visto cualquier cantidad de películas, programas y series de televisión en los que se describe la manera en la que se fue dando el poblamiento de los vastos territorios, que si otro hubiera sido el modelo de organización de la sociedad, muchos de ellos seguirían deshabitados o peor, en manos de sus pobladores originarios, algo que está prohibido hasta pensar.
Supuestamente había convocatorias para carreras: se inscribían decenas o centenas de hombres solos o de familias, y al momento de la orden de arranque se lanzaban a recorrer largos tramos de terreno buscando ocupar los mejores espacios que se ofrecían en calidad de regalo, asignación o donación.
Para gente cuya posesiones terrenales cabían en una carreta tirada por un animal que capaz que debían, era una oportunidad de una vez en la vida. Este esquema se fue repitiendo conforme se abrían nuevos territorios a la colonización, que nos queda bien claro, se hizo de manera planeada, y con recompensas difíciles de despreciar, claro a cambio de alejarse de su familia a veces para siempre, enfrentar toda clase de riesgos, pero se hacían de algo propio, a lo que de otra manera no hubieran tenido acceso.
Aunque no se explica en ningún lado, que hallamos visto, debió obedecer a una estrategia gubernamental del más alto nivel, que incluía la compra de territorios a Francia, a Rusia, la invasión y desalojo de lo que era de los indígenas, en un imperialismo muy precoz, que luego se perfeccionó.
En México la cosa fue distinta, la expansión desde el centro hacia el norte se fue dando a través de la exploración que hacían los frailes de nuevos territorios y pueblos que encontraban en el camino, ya luego con lo que informaban, se creaban los famosos presidios, que cumplían las funciones de avanzada, resguardo, habitación, fuerte, y lo que hiciera falta. Así se fue avanzando, lentamente desde la capital colonial hasta que se toparon con los norteamericanos, y se fueron delimitando las fronteras. Ambos territorios estaban muy solos, y había que buscar la manera de poblarlos.
La mentalidad norteamericana además de lo ya dicho que tenía el objetivo de afianzar a la gente a la tierra, y producir alimentos, avanzó luego al establecimiento de empresas en los puntos más alejados de la geografía del país. Así encontramos aserraderos, fábricas, molinos, minas, por todos lados, muy alejados unos de otros, a diferencia de lo sucedido en México, donde los centros urbanos tendieron a concentrar la actividad industrial, más parecido al abigarrado modelo europeo.

Y bueno, alguna vez tuvimos oportunidad de acudir a la Universidad de Pennsylvania, en su campus de College Station. Fue toda una lección para nosotros, enterarnos de que, así como los estadounidenses crearon empresas por todos lados, así también fundaron instituciones educativas prácticamente en medio de ninguna parte, con la intención de que al paso del tiempo se convirtieran en polos de desarrollo. College Station es un pueblo académico, como luego supimos que los hay muchos en los Estados Unidos, la actividad principal es la educación, y obviamente los servicios que se requieren para su funcionamiento en condiciones óptimas.
Sí, hay escuelas, institutos y universidades en las ciudades principales, ¿pero porque no crear campus en el concepto de estar en medio del campo, aislados de distractores y dedicados solo al estudio?
De que sale caro erigir un campus en medio de ninguna parte, pues sí, pero si comparamos el precio del terreno en el área rural con el precio de un predio similar en el área urbana, a lo mejor con eso ya está pagada la inversión en los primeros edificios. Probablemente la gente tenga que irse a vivir a los pueblos escuela, pero eso también forma parte del modelo norteamericano de salir de casa, diferente del nuestro, donde los hijos permanecen en el hogar hasta la veintena de edad o más. Pero lo importante es que la población se dispersa, en vez de concentrarse.

Ahora que pesa sobre Coahuila la amenaza del cierre de la unidad académica que instaló el Instituto Politécnico Nacional en San Buenaventura, cabe preguntarse ¿de qué se trata todo el asunto?, y la respuesta, desafortunadamente es de orden político, no educativo ni siguiendo un modelo de desarrollo de nación.
Cabe recordar que el Poli ha contado desde hace décadas con una gran cantidad de unidades descentralizadas por muchas partes del país, obedeciendo a alguna vocación productiva, o simplemente para hacer honor al carácter nacional de la institución. En Coahuila opera desde hace, tal vez, cuatro décadas una unidad del CINVESTAV, Centro de Investigación y Estudios Avanzados, dependiente del IPN, en Ramos Arizpe, cuando Ramos era un pueblito al borde de carretera, y ya contaba con un centro de investigación en algo tan complejo como los metales no ferrosos.
No es la única. Saltillo ha sido sede, también desde hace muchos años, de dos centros de investigación del CONACyT, con la nomenclatura anterior, el Centro de Investigaciones en Química Aplicada, y lo que era COMMIMSA, que está prácticamente desmantelado, dejando desprotegida el área de materiales. No solo se trataba de llevar educación a provincia, sino ciencia, y del más alto nivel.
La Universidad Autónoma de Coahuila también experimentó con ese modelo, en alguna época, a instancias de Oscar Flores Tapia, tuvo la carrera de ingeniería ambiental, recién inventada casi, en San Pedro de las Colonias, al paso del tiempo y la escasez de recursos, se canceló, y el edificio se cambió a una unidad descentralizada de la FCA de Torreón, mucho más popular y populosa, pero se quebrantó la idea original.

Es lo que está pasando con la unidad del IPN, que efectivamente sorprendía que hubieran elegido San Buena, pero el proyecto era desafiante y seguía el modelo tanto estadounidense como el probado del IPN y del antiguo CONACyT, descentralizar hasta los confines del territorio, y servir de punta de lanza del desarrollo.
De momento le están dando en la torre, esperamos que con el cambio de sexenio, que ya está a la vuelta, se revierta la decisión, porque de aquí a que vuelva a haber otra escuela de ese nivel o parecido en aquella región, pueden pasar cien años, o menos si sigue gobernando MORENA, como 300. En fin, en esto también salimos perdiendo, y mucho.

Deja un comentario