BAILE Y COCHINO…
Por: Horacio Cárdenas Zardoni.-

Todo fuera que medio se resolviera el asunto de las corridas de toros en la Ciudad de México, para que más que de inmediato se alborotara la gallera, o valdría mejor decir, se alborotara el corral, para que también en el estado de Coahuila se derogara la ley, se admitieran los amparos, lo que fuera necesario para que de nueva cuenta pudiera celebrarse en las plazas lo que los amantes de eso llaman la fiesta brava.
Decimos que se medio resolviera, porque ya sabe cómo es la cosa legal en este país, nada más refiriéndonos a los jueces y magistrados, porque la anterior, la que corresponde a lo que es competencia de los ministerios públicos, eso se cuece aparte, basta con que un juez sentencie lo que haya considerado adecuado conforme a su interpretación de la ley, para que otro juez opine exactamente lo contrario. Y no necesariamente por llevarle la contra, aunque de eso también hay bastante, sino porque los abogados aportan “nuevos elementos de juicio”, que hacen vacilar la sentencia mejor fundamentada, y va para atrás.
Nomás como comentario periférico ¿pues no una juez federal invalidó la sentencia de un profesor violador, que por su acción en contra de una menor de edad propició el suicidio de esta?, la sentencia era, es de 40 años, de conformidad con el fuero común, ah, pero viene la justicia federal a meter su cuchara, y el angelito estaba ya con un pie en la calle. De no ser porque familiares, amigos y gente interesada puso el grito en el cielo cerrando calles y avenidas, el criminal, se vale decirle así porque está convicto del delito, ya andaría libre probablemente haciendo de las suyas de nueva cuenta, suposición nuestra, pues si tanto empeño puso en pagar abogados que le buscaran y le encontraran resquicios a la ley, es porque no se siente mínimamente culpable de lo hecho. Se cierra el paréntesis y el ejemplo de cómo opera la justicia en este país.
Regresando a lo de las corridas de toros, en años recientes gente con un poquito más de criterio para tratar de hallarle solución a situaciones insolubles, planteó la alternativa de que las autoridades volvieran a permitir las corridas, siempre y cuando se omitiera la parte del sacrificio del toro. Dentro de todo, ellos y hasta nosotros pensamos que es una opción más humana, por lo menos que liquidarlo con una espada, cuando que el animal no está en condiciones ni interés por hacer lo propio con el personaje que tiene enfrente, a lo mejor si lo dejara en paz, no lo estuviera, ahora sí que toreando, ni lo embestiría, pero sobre eso no tenemos más detalles.

Ya si el torero decide arriesgar su pellejo metiéndose al coso, pues es cosa de él, si la gente gusta de ir a aplaudir las suertes del torero, sin llegar al momento de matarlo, pues muy su gusto. Lo mismo hay personas que van a otra clase de espectáculos que involucran animales, en los que al menos allí, delante de todos los espectadores, no hay violencia ni sufrimiento.
Era una salida, light, si usted quiere. Parecida al tochito que sustituye la violencia del futbol americano, o del softbol, que es menos exigente que el beisbol, variantes que se han desarrollado para mujeres, jóvenes y niños, que ya ve que lo fuerte es cosa de hombres, dispuestos a fracturarse, esguinzarse, tener un estallamiento de vísceras, y cuanta cosa en aras de jugar deportes rudos. Hombre hasta el Gotcha, es un juego en el que se disparan proyectiles unos contra otros, como si se tratara de una guerra, un duelo, o un mero intercambio de balazos, claro que sin que las ojivas sean letales… en la mayoría de los casos.
¿Se imagina que los mencionados deportes, y otros muchos, se jugaran siempre en las condiciones que los practican los profesionales y los expertos?, el número de lesionados y hasta fallecidos se elevaría exponencialmente. Si es por la satisfacción obtenida, quienes los practican se divierten como locos, sin lastimarse mucho o nada. ¿Por qué no podía hacerse algo así con el toreo?
Vamos, y sin que seamos remotamente conocedores del tema, el rodeo de los vecinos del norte, las distintas suertes suelen ser rudas como ellas solas, montar un potro salvaje, o un toro furioso, no es ningún divertimento para débiles, al contrario, se nos ocurre que es más bien para suicidas, pero hasta donde sabemos, no terminan con el sacrificio de los animales, y el toreo sí.
No vamos a meternos con la situación siquiátrica de las personas que exigen ver sangre y la extinción de la vida de un ser, allí delante de todos, y si no, no están contentos, aunque quizá deberíamos, pero no es algo de nuestro interés, habiendo tantas otras cuestiones más importantes que esa. Lo que sí nos queda claro es que el toreo es un asunto económico, como lo es todo en las sociedades humanas, desde respirar hasta lo que se le pueda ocurrir.
Como lo manifiestan los proponentes de que regresen las corridas de toros, son muchos los actores económicos que participan en cada evento, y en todo lo que hay alrededor de ellos. Desde la crianza y cuidado de los animales, su alimentación su cuidado, su transporte, hasta los que laboran en la plaza, desde vendiendo boletos hasta limpiando el sitio, sin entrar todavía en lo que toca a los profesionales, los que se la van a rifar enfrente o alrededor del toro. Todos ellos obtienen un beneficio económico, no diremos que viven de ello porque a como están las cosas, con las corridas canceladas, ya se hubieran muerto de hambre, pero les significaba un ingreso por algo que les gustaba hacer.

Pero todo eso ponga que es irrelevante o dejémoslo en superfluo, lo que no lo es, es que la crianza de animales de lidia también es un asunto económico, uno que no es nada barato y por el que quienes se dedican a él, obtienen un ingreso legal razonable a la inversión que hacen. Pero con las corridas suspendidas y sin posibilidad de regresar ¿Quién va a querer gastar en criar y mantener, cuidar a tamaños animales? De veras que habría que ser muy altruista y muy rico para que todo fueran pérdidas y ninguna ganancia, hablado solo del tema económico.
Son cientos, si no miles, las especies de animales que se han extinguido porque el mercado ha perdido interés en ellas. Sin ir más lejos, desde que se prohibió que los circos usaran animales salvajes en sus actos ¿usted cree que los jubilaron y los mandaron al African safari o los tienen de mascotas? No, los sacrificaron y punto.
¿Eso es lo que quieren los protectores de animales, que se extingan para que nadie juegue con ellos, con su dignidad o lo que sea que protegen?
En efecto, nosotros somos partidarios de la versión light. Que no se mate al toro, que el torero se meta sin espada a demostrar sus habilidades de evadir los ataques. Que deje de ser un espectáculo de sangre, que de alguna manera nos hace más sanguinarios, pero que tampoco perjudique económicamente a quienes los crían y hasta los quieren. ¿Se podrá?, ¿es demasiado pedir, no matar?

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