Háblenme bien… ¿Zona Regulado de Parquímetro?

BAILE Y COCHINO…

Por Horacio Cárdenas Zardoni.-

Dicen que decía Groucho Marx que él, en lo personal, consideraba la televisión como algo muy educativo, y muy a su estilito concluía que, tan pronto como alguien prendía la tele, se paraba y se iba de la habitación, y se ponía a leer un libro.

Bueno, pues algo así nos pasa, desde que el republicano Ayuntamiento de Saltillo puso sus parquímetros, no hemos vuelto a poner un pie en el centro histórico de la capital.

Bueno, eso es una exageración, pero como somos periodistas y somos contreras, las veces que hemos ido, dejamos el carro allá lejos, y nos vamos caminando, y ya en el colmo dela urgencia, que afortunadamente no hemos tenido, nos iremos a meter a un estacionamiento de los que ahora sobran, el de Padre Flores que tiene techo, o hasta en el de la Sociedad Manuel Acuña, aunque ya no se llame así, y donde dicen que se aparecen fantasmas por la noche clamando venganza por el atropello de haberles pavimentado y llenado de carros lo que era el centro de convivencia más importante de Saltillo.

La verdad, no sabemos cómo funciona ese asunto de los parquímetros inteligentes. Por más que el Ayuntamiento, confiado en estrangular a la población propietaria de carros y con necesidad de ir al centro a alguna cosa, cada vez extiende más las calles controladas por parquímetro, lo que nos daría pie a pensar que sí está teniendo éxito, y que le está entrando un río de billetes a la tesorería municipal, apenas comparable con lo que se está llevando la empresa que los opera. Bueno, esa es una teoría, porque la otra dice que le están aumentando calles y más calles porque con las que pusieron al inicio nomás no completan ni para decir que el programa funciona, allí crea la que usted guste.

Que si una aplicación, que si en algún negocio, que si en los totems que pusieron, no, no sabemos cómo pagar el estacionamiento en la calle, y nos sospechamos que no son demasiados los saltillenses que se mueren por estacionar su troca o su carro sobre la calle teniendo que pagar por realmente nada. Las áreas destinadas al estacionamiento de vehículos lucen semivacías, aun en horas en las que el comercio está abierto y las oficinas públicas están prestando servicio. Igual que uno, prefieren el estacionamiento en un terreno o edificio, que en la vil calle, donde para colmo, pintaros las rayas como si todavía la gente manejara Volkswagen, apenas cabe uno entre las rayas, y aun cabiendo, si el de adelante o el de atrás se estacionan dentro de su espacio, ya quiero ver la maniobra para salir o meterse, necesita uno calzador.

Pero bueno, para que vea que sí sabemos del tema, nuestra queja de hoy no va contra lo ya dicho y otras cosas que quedan en el tintero, sino de algo de lo más elemental, la forma de hablar, la forma de escribir, y por extensión, la forma de pensar.

Pasábamos, en calidad de crucero, por cualquier calle del Centro Histórico ampliado, y como no queriendo la cosa, nos pusimos a leer el letrero del parquímetro, ya sabe, lee uno hasta la caja del cereal cuando está desayunando… todos los días lee la misma etiqueta en la misma maldita caja, pues igual, está uno atorado en el tráfico y se pone uno a leer lo que se encuentre escrito. Y oh sorpresa, resulta que en unos letreros de lámina, con el cuadrado azul y la letra “E” universalmente indicativa de estacionamiento, a un ladito abajo tiene un círculo y adentró el todavía más universal símbolo de pesos, lo que a buen entendedor quiere decir Aguas, cobran por estacionarse aquí.

Pues abajo del cuadro azul hay un cuadrito naranja muy inclusivo que dice tu “E” espacio, como recordándonos que todavía las calles son nuestras… siempre y cuando se moche para aparcar su vehículo, si no, multa, inmovilización y pasado un tiempo perentorio, nos imaginamos que nos lleva la grúa. Y luego viene lo verdaderamente importante un mensaje que copiamos textualmente “Zona Regulado de Parquímetro” seguido de “Métodos de Pago”, es allí donde nos crujieron los engranes de la transmisión.

¿Cómo que Zona Regulado?, mala suerte, tuvimos que avanzar, pues el tráfico se movió, pero más adelante se volvió a atorar abajo de otro letrero y sí, dice lo que habíamos leído antes “Zona Regulado”, y volvió a crujir la caja de velocidades.

Como no tiene uno otra cosa que hacer más que bobear esperando que se mueva el tránsito, nos pusimos a darle vueltas al asunto, todavía queriendo encontrarle lógica pensamos que estaba correcto, si zona es como área, área es sustantivo de género masculino, se dice el área, no la área, pero a la segunda pasada, dice zona, no área, y zona es sustantivo femenino, entonces lo procedente es que hablando de “la zona”, lo que le siguiera estuviera también en género femenino ¿o no?

En buen castizo, o uno regularzón como el que se habla en Saltillo en estos tiempos reguetoneros, la frase debería ser Zona regulada de parquímetro, y aún más, debería ser en plural, zona regulada de parquímetros, pero concentrémonos en el género y no en el número.

Y ya que estábamos puestos a ello, todo el recorrido nos fuimos fijando en las láminas colocadas por las calles, y pudimos comprobar lo que nos sospechábamos por obvio, que desde la primera hasta la última tienen el mismo error, no podía de ser de otra manera si las hizo la misma máquina al mismo tiempo con la información que le programaron.

Me podrá alegar usted, como lo hará el municipio, que un error lo comete cualquiera… por supuesto, errar es humano, es el pretexto universal desde que así se justificó el primero que metió la pata, pero esto no es correcto. Porque ponga que sí, el que estaba escribiendo en la computadora se equivocó, o de plano no sabe el género de las palabras en español, ha de ser ciudadano noruego o suizo, yo que sé, ¿pero después de escribirlo el corrector automático del Word, o del PowerPoint, o del programa que sea, no le puso una rayita azul abajo para indicar el error?

Pero déjese de eso, son máquinas, con inteligencia artificial según ellas, pero viles máquinas. ¿Y los humanos?, ¿pues qué no tiene la empresa un supervisor, y otro jefe de departamento creativo, y un director, y un gerente?, eso allá ¿y en el municipio? ¿no hay nadie en el republicano que haya revisado los bocetos, los preliminares, las pruebas, las galeras, ANTES de autorizarlas?, y aquí estamos hablando desde el que diseñó hasta el que pagó, pasando por el mismísimo alcalde, que sabemos que no es muy amigo de leer sino de que le platiquen las cosas, ¿pero ni esto leyó?

El caso es que imprimieron la burrada y la burrada está repetida por todo el centro histórico de Saltillo, y a uno que lo lee le queda el mal sabor de… ¿y a estos les doy mi dinero por el derecho de estacionarme en mi espacio (allí lo dice)? Que mal andamos.

Dirá usted que es una bobada fijarse en errores de redacción tan elementalmente torpes… pues sí, pero los que están encargados de hacerlo no lo hacen, por eso se los restregamos aquí con todo gusto.

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