
Asesinato de Gisela Gaytán en Celaya ¿Quién se benefició con su muerte?
Por Horacio Cárdenas Zardoni.-
Los políticos están cayendo como moscas. Ellos que por lo general tienen la piel tan sensible y un ego descomunalmente hinchado, considerarán que la comparación no les favorece en lo más mínimo, pero que no haya sentimiento al respecto, la referencia es exclusivamente por la cantidad de personas que han sido asesinadas, heridas, o amenazadas para que no continúen en su búsqueda de un puesto de elección popular en el proceso electoral que concluirá el día 2 de junio próximo.
¿Y por qué los políticos están siendo blanco de atentados contra su vida o su integridad física?, cuando estas cosas han ocurrido en el pasado, era por una explicación muy sencilla, tenían posibilidades de resultar triunfadores, y había gente interesada en que no ocuparan el poder, tan sencillo como eso.
Tomado de las películas y libros policiacos, el culpable de un crimen es siempre quien pueda resultar beneficiado del mismo. Tratándose de un crimen político, se suele asumir que son sus contrarios los que lo mataron u ordenaron matarlo.

Si tiene usted edad para ello, recordará que en su momento le cargaron a Manuel Camacho Solís el asesinato de Luis Donaldo Colosio Murrieta en aquel lejano 1994, Camacho se sentía el delfín de Carlos Salinas de Gortari y resultó que no, fue Colosio el nominado por el Partido Revolucionario Institucional a la presidencia de la república, con tan mala suerte para Camacho que no pudo suplirlo en la candidatura por estar empleado en el gobierno federal seis meses antes del día de la elección, por eso recayó en Ernesto Zedillo, pero de veras, muchos culparon al ex jefe de gobierno de la Ciudad de México por el asesinato de Lomas Taurinas. A la fecha se desconoce el autor intelectual del crimen, pues no se ha podido trazar a alguien en concreto la utilidad de liquidar a Colosio para poner a otro que ni se sabía quién podía llegar a ser en ese instante.
En el actual proceso electoral en que hasta el momento de teclear estas líneas se contabilizaban cincuenta asesinatos de candidatos y aspirantes, principalmente a presidencias municipales y uno que otro a diputado, la situación se ha hecho más complicada, pues tampoco hay un beneficiario directo.
El panorama es todavía más complejo que esto, pues dijéramos, todas las víctimas son del PRI, del PAN, o de los partidos de oposición al régimen actual, pero no es el caso, también han sido asesinados candidatos y candidatas de MORENA y sus aliados, con lo que la hipótesis de que alguien quiere limpiar el camino para que lleguen los candidatos oficiales, cae por tierra.
Ni siquiera en los mismos lugares, aunque también en territorio que pudiéramos calificar de violento o caliente, se ha reportado un número creciente de candidatos o de precandidatos que de plano comunicaron oficialmente a sus partidos, a la autoridad electoral y a la población, que se desistían de participar en el proceso electoral, al temer por sus vidas. Sea que habían sido amenazados, que supieron leer entre líneas, que les mandaron mensajes con sus familiares, el método es lo de menos, el caso es que, la última vez que supimos eran más de quince, han sido muchos los que de plano se bajan de la contienda, tuvieran posibilidades reales de ganar, o no.
Aunque no se ha contabilizado a ese nivel de detalle, o si se ha hecho por parte de la Secretaría de la Defensa Nacional, de gobernación o del Centro Nacional de Inteligencia, no se ha dado a conocer un número estimado de municipios en los que no habrá elección el próximo 2 de junio, debido a la ausencia de condiciones para la celebración de los mismos, lo cual hay que interpretar como que no hay candidatos que aparezcan en la boleta.
El Instituto Nacional Electoral sí ha dicho que ve con preocupación los comicios en cuatro entidades federativas, pero se va más por el lado de falta de dinero para realizar el Programa de Resultados Electorales Preliminares, que por un tema específico de seguridad que impida la instalación de las casillas, el conteo, la entrega de actas o interrumpa cualquier otra etapa del proceso.
A ese respecto dicen que se está cocinando en la Cámara de Diputados una iniciativa para solicitar la anulación o la reposición de las elecciones de presidentes municipales en aquellos sitios en los que se haya asesinado a los candidatos, que estos hayan declinado su participación, o en aquellos en los que solo haya quedado un candidato único de entre todos los que iniciaron la contienda, asumiendo con alguna razón que al que no mataron es porque tiene el respaldo de las bandas del crimen organizado que controlan el territorio.

Esto es algo bastante complicado, porque… ¿qué garantía hay de que la segunda elección sí se pueda llevar a cabo cuando la primera no se pudo?, en nuestra opinión ninguna, a menos claro, que el personal del Ejército, la Guardia Nacional, Marina y demás que cuiden el proceso en todo el país el 2 de junio, los concentren en esos puntos críticos para la celebración de los comicios extraordinarios, puede ser… ¿pero quién garantiza que al alcalde que resulte electo lo dejen sentarse en la silla?, todavía menos.
Y es que hasta ahorita hemos estado hablando de candidatos asesinados, pero la violencia política ha afectado a presidentes municipales y regidores, a directivos de los ayuntamientos en funciones, han sido varios los muertos, y muchos más contra los que se ha atentado, sin que se trace una relación directa con la sucesión. Peor se la cuento, en procesos electorales pasados, se esperaron a matar a los alcaldes y alcaldesas hasta el mero día de la toma de posesión, cuando todo el mundo se pensaba que ya todo estaba en santa paz, y nada, los criminales haciendo valer su poder, de una manera todavía más retorcida que lo que se considera mera violencia electoral.
Lo cierto es que en muchos sitios en México el estado de derecho es letra muerta, se dice que hay poderes constituidos, que no tienen prácticamente ningún poder, ni siquiera para seguir vivos o para darse continuidad. ¿Desaparecer poderes donde no los hay? Es un contrasentido, pero otro todavía peor es querer hacer creer que hay poderes y democracia donde mandan los narcos de todo a todo, con elecciones o sin ellas.

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