La llenadera de los ‘partidos’

Baile y Cochino…

Por Horacio Cárdenas Zardoni.-

¿Cuánta gente ha oído hablar de la ACEUVTPUCP?, si parece nombre de algún medicamento, peor, de algún virus que requiera medicina fuerte. (Foto de El Sol de La Laguna)

Ya sabemos que el aspiracionismo político, diferente del aspiracionismo clasemediero con el que está peleado el presidente López Obrador, simplemente no reconoce límites. Por lo menos en este país, ¿o será que así somos los mexicanos?, los políticos no tienen llenadera, no hay uno que no aspire a más de lo que tiene, más de lo que ha logrado.

Ha de ser un complejo al revés, así sea un triste regidor de un municipio perdido en ninguna parte, apenas recibe la designación como tal, ya está pensando en lo que le depara el futuro, que en sus sueños de opio, jamás es poca cosa.

De veras, ha de ser complicado administrar un cabildo en el que, desde el primer regidor hasta el último, de los que sean, se siente que será designado por su partido para ocupar la siguiente presidencia municipal, con esa mentalidad es muy difícil hacer trabajar un órgano de representación y de colaboración, como debería ser el llamado cuerpo edilicio.

Otra cosa sería si la gente tuviera la mente puesta en el momento, en el trabajo que tiene que hacer en su período, en vez de que esté pensando en lo que hará tan pronto sustituya al actual alcalde. Eso y tener la mente en las nubes, es lo mismo, no resultan de la menor utilidad para nadie, ni para sí mismos, ni para el ayuntamiento, mucho menos para el pueblo al que representan, o dicen, porque la apariencia es que se representan solo a sí mismos, y por extensión, son a los únicos que hay que beneficiar.

Otra cosa sería si el barrendero no quisiera ser jefe de limpia, el regidor alcalde, el alcalde gobernador, y el gobernador presidente de la república. ¿qué le dejan a este último?, pues solo aspirar a ser cabeza de algún grupo internacional, líder moral de alguna región o conjunto de países con una ideología similar, pero el hecho persiste, nadie está a gusto con lo que hace ni dónde está. No por nada son tan pocas las cosas que se concretan en este país, si todo el mundo tiene la cabeza puesta en el futuro, no en el momento actual.

Parece una contradicción. También es una realidad que las cosas tienen que seguir un proceso, que los obispos comienzan de padrecitos, y que hay que conocer las cosas desde abajo, para poder desempeñarse correctamente al llegar arriba, pero en algún momento se debe reconocer cuál es el sitio donde se ubica mejor, dentro de la gran estructura de la sociedad, o del gobierno, si se trata de este.

Viene a cuento porque nos venimos a enterar que la Asociación Civil En Unión Vamos Todos por un Coahuila Próspero, decidió continuar con los trámites para constituirse en un partido político estatal. Esto no representa una sorpresa para prácticamente nadie, toda vez que las asociaciones políticas son vistas y entendidas como un escalón previo a transformarse en lo otro, en partido político con posibilidad de recibir prebendas y financiamiento público para sus actividades proselitistas y su gestión administrativa.

No es lo mismo hacer como que hace y eso tener que pagarlo uno de su bolsa, que vivir de una cuenta que se les asigna, ¿qué les importa a ellos de dónde venga?, con tal de poder hincarle el diente…

Si hiciéramos una encuesta rapidísima ¿cuánta gente ha oído hablar de la ACEUVTPUCP?, si parece nombre de algún medicamento, peor, de algún virus que requiera medicina fuerte.

¿Cuánta gente ha recibido algún beneficio de esta asociación?, no sé, algún curso de capacitación, alguna orientación, y entrando en lo nebuloso, algún financiamiento para algún proyecto productivo, lo cual mencionamos únicamente porque en su denominación habla de un Coahuila próspero, y para prosperar hay que invertir o de perdida, saber dónde hay dinero para ir a pedirlo y en un descuido obtenerlo.

Y pues no, nosotros al menos no le conocemos actividades a la tal Unión Vamos, tampoco le conocemos un padrón de miembros o integrantes que se reúnan para lo que sea que se juntan una tarde a la semana las asociaciones civiles. O sí, se reúnen pero para platicar de lo lejos que van a llegar una vez que se conviertan en partido político, la cantidad de regidurías, sindicaturas de minoría y presidencias municipales que van a conseguir, y ya en el colmo, las diputaciones al congreso estatal que obtendrán por las dos vías, pluri y de mayoría relativa.

El IEC bateó a la asociación que pretendía ser partido político.

Será que nos caen mal estas intentonas que terminan extinguiéndose a los dos o tres años de haberse convertido en partido, pues no es lo mismo vivir por décadas como asociación, sin hacer mayor cosa, y otra distinta el tener que presentarse a elecciones y en ellas tener que obtener un número de votos mínimo para conservar el registro.

Es por eso que nos animamos a hacer una propuesta, ya que es el Instituto electoral el que otorga el reconocimiento de las asociaciones y de los partidos ¿por qué no establecer un requisito de permanencia para las asociaciones, antes que puedan solicitar su reconocimiento como partidos?

¿Qué le gusta, diez años, veinte años?, en ese tiempo seguro habrán tenido tiempo de generar un ideario, una plataforma, un cuerpo de conocimientos sobre los temas que quieran hacer suyos. Eso antes siquiera de ponerse a pensar en querer cambiar las cosas, pero claro, ¿Quién se va a querer esperar a gozar de las mieles del presupuesto público?

Por lo pronto espere más de estas, varias, toda cortesía de la democracia a la mexicana, y de la ambición de grillos coahuilenses que aprovechando, tratarán de hacer roncha en el presupuesto público, inventando partidos políticos que no tienen más respaldo público que el de sus fundadores.

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